Hay historias de amor que, pese a haber terminado hace décadas, siguen causando fascinación. Es el caso de la que protagonizaron Estafanía de Mónaco y Daniel Ducruet, una pareja que desafió las convenciones de la realeza y cuyo matrimonio terminó de forma abrupta hace ahora 30 años. La segunda hija de la Princesa, que apenas tenía dos años cuando sus padres se divorciaron, ha sorprendido al hablar con enorme cariño y nostalgia de aquella relación, de la que conserva una imagen muy especial.
Repaso de su infancia y su trayectoria profesional
La diseñadora de moda, que ahora tiene 32 años, ha concedido su primera entrevista televisiva en el programa Quelle époque!, emitido el pasado 31 de octubre en France 2 y presentado por Léa Salmé. Durante la conversación, en la que repasó su infancia, su trayectoria profesional y el peso de pertenecer a una de las familias reales más conocidas de Europa, también hubo espacio para los recuerdos más personales.
La imagen con la que Pauline Ducruet recuerda a sus padres
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando apareció en pantalla una fotografía en blanco y negro de sus padres, tomada durante los años en los que formaban una de las parejas más comentadas de la realeza europea. En la imagen, Estefanía de Mónaco aparece abrazando por la cintura a Daniel Ducruet mientras ambos posan sobre una moto Harley-Davidson. Una estampa desenfadada y llena de complicidad que, para Pauline, resume a la perfección cómo imagina la historia de amor que protagonizaron sus padres.
"No llegué a conocerlos juntos. Se divorciaron cuando yo tenía dos años"
"No llegué a conocerlos juntos. Se divorciaron cuando yo tenía dos años", ha confesado la sobrina del Alberto de Mónaco en plató. Sin embargo, lejos de recordar aquella separación con tristeza, Pauline explicó que esa fotografía representa todo lo que asocia con sus padres como pareja: "Cuando pienso en ellos juntos, es precisamente esta foto la que me viene a la cabeza, porque los veo libres, rockeros, sobre su Harley". Unas palabras que reflejan el cariño con el que Pauline contempla una etapa de la vida de sus padres que no pudo conocer de primera mano, pero que ha permanecido presente a través de las fotografías y los recuerdos familiares.
Una historia de amor que dio mucho que hablar y rompió todos los moldes
La relación entre Estefanía de Mónaco, la hija menor de los príncipes Rainiero y Grace Kelly, y Daniel Ducruet fue una de las más comentadas de la década de los años noventa. Él había trabajado como guardaespaldas de la princesa, una circunstancia que despertó un enorme interés mediático cuando comenzaron su romance. Lejos de las convenciones de la corte monegasca, Estefanía siempre se había caracterizado por su espíritu independiente y algo díscolo y su deseo de vivir al margen de las estrictas normas que rodean a la familia principesca. Una personalidad que parecía encajar con la imagen desenfadada que transmitía junto a Daniel Ducruet.
Las fotos que dinamitaron el matrimonio entre Estefanía de Mónaco y Daniel Ducruet
Fruto de la relación entre Estefanía y Daniel nacieron sus dos hijos, Louis, el 26 de noviembre de 1992, y Pauline, el 4 de mayo de 1994. La pareja contrajo matrimonio civil en Mónaco el 1 de julio de 1995, después de varios años juntos y cuando sus dos hijos ya habían nacido. Aquella unión apenas duró quince meses. En el verano de 1996, unas fotografías de Daniel Ducruet en actitud íntima con la bailarina belga Fili Houteman, provocaron un escándalo internacional. Esas imágenes precipitaron la ruptura del matrimonio, cuyo divorcio se formalizó en octubre de ese mismo año. El episodio marcó una época y tuvo una gran repercusión y volvió a colocar a la princesa Estefanía en el centro de la atención mediática. Daniel Ducruet sostuvo que había sido víctima de una trama, una versión que defendió públicamente durante años. De hecho, el caso también tuvo consecuencias judiciales relacionadas con la vulneración de su intimidad.
Muy unidos por sus hijos
Con el paso del tiempo, aquella mediática y complicada separación ha dado paso a una relación cordial. Tanto Estafenía como Daniel han seguido compartiendo acontecimientos importantes de la vida de sus hijos. Pauline mantiene una relación cercana con ambos y ha contado con su apoyo en su trayectoria profesional. Una de estas imágenes de unión tuvo lugar en 2019, cuando la joven presentó en París su firma de moda, Alter Designs. Tanto su madre como su padre estuvieron presentes para acompañarla en un momento tan importante para su carrera, demostrando que, más allá de su ruptura, siguen unidos por sus hijos. Pauline también mantiene una relación muy estrecha con su hermano Louis, casado con Marie Chevallier, así como con su hermana pequeña, Camille Gottlieb, fruto de la posterior relación de Estefanía de Mónaco con Jean- Raymond Gottlieb.
La influencia de Estefanía de Mónaco en su hija Pauline
Durante su entrevista en la televisión francesa, Pauline también habló de la influencia que ha tenido su madre en su vida y, especialmente, en su vocación como diseñadora. La joven explicó que desde muy pequeña tenía claro que quería dedicarse a la moda y recordó que, con apenas cinco o seis años, ya dibujaba sus propias colecciones. Hay que recordar que durante los años ochenta la princesa Estefanía se convirtió en un auténtico icono de estilo. "Me inspira muchísimo. "Muchas de mis prendas son guiños a su estilo de los años ochenta", reconoció Pauline. La diseñadora también quiso recordar su experiencia estudiando en Nueva York, donde encontró la oportunidad de darse a conocer al margen de su apellido. En la escuela de moda, muchos de sus compañeros apenas sabían dónde estaba Mónaco y desconocían su parentesco con los Grimaldi, algo que vivió como una auténtica liberación porque la permitió ser valorada por su creatividad y su trabajo.









