Algunas de las mejores historias nacen de sueños aparentemente pequeños. Iria Martín, con tan solo 13 años, encontró en el teatro una forma diferente de recuperar la ilusión y afrontar uno de los momentos más difíciles de su enfermedad. A través de la interpretación descubrió su vocación como actriz y una nueva manera de mirar el futuro. Su experiencia fue el germen de 'Proyecto Iria', que nació en el año 2022 de la mano de Fundación Juegaterapia. Aunque Iria falleció meses después de su puesta en marcha, su historia sigue siendo el motor de una iniciativa que hoy acompaña a otros niños y adolescentes que atraviesan o han atravesado una enfermedad oncológica.
El teatro se convirtió así en mucho más que una actividad artística. Lo que comenzó con una clase particular de interpretación para Iria terminó dando forma a un espacio pensado para acercar las artes escénicas a niños y adolescentes en tratamiento y postratamiento oncológico, junto a sus hermanos. Desde entonces, 'Proyecto Iria' se ha consolidado como un punto de encuentro semanal en el Club Juegaterapia, donde sus participantes ensayan, interpretan, juegan y, sobre todo, encuentran un entorno seguro en el que relacionarse y expresarse. Una oportunidad para recuperar la confianza, descubrir nuevas capacidades y afrontar los retos que acompañan a la vuelta a la normalidad después de la enfermedad.
Actualmente, el proyecto cuenta con 25 alumnos y ha llevado diferentes representaciones a los escenarios. De esta experiencia nace 'El Vuelo', su primera obra de teatro original, una propuesta benéfica protagonizada por 15 niños y adolescentes en tratamiento y postratamiento oncológico y sus hermanos. Escrita y dirigida por Clara Contreras, directora del estudio de interpretación del Club Juegaterapia, la obra invita al espectador a embarcarse en un viaje muy especial. Un vuelo entre Madrid y Nueva York en el que pasajeros, azafatas, pilotos y otros personajes sorpresa compartirán sus historias, sueños y secretos. Una aventura sobre el escenario en la que no faltan la música, el humor y la emoción.
La iniciativa cuenta con el apoyo de The Walt Disney Company, que ha acompañado al proyecto desde sus comienzos, becando las clases de interpretación y ofreciendo diferentes experiencias a sus participantes. Además, el decorado de la obra ha sido donado por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y creado por los alumnos de la asignatura de Proyectos 3 del Grado de Diseño de Interiores. Una colaboración que demuestra cómo distintas entidades pueden contribuir a hacer realidad una iniciativa que encuentra en el arte y el juego una forma de acompañar a quienes más lo necesitan.
El teatro como lugar de encuentro y superación
¿Qué ocurre cuando el teatro deja de ser únicamente una actividad extraescolar y se convierte en un espacio para volver a conectar con uno mismo y con los demás? Clara Contreras conoce bien la respuesta. Durante una entrevista con Nieves Herrero, la directora explicaba que el origen de todo estuvo en comprobar cuánto había ayudado la interpretación a Iria durante su enfermedad. "Al conectar ella con su vocación, vimos que le ayudaba muchísimo y su familia nos transmitió cuánto le estaba ayudando", recordaba. Fue entonces cuando decidieron crear un grupo para ofrecer esa misma oportunidad a otros niños que estuvieran pasando por una situación parecida.
Uno de los aspectos más importantes del proyecto es precisamente el vínculo que se crea entre sus integrantes. Para muchos de ellos, regresar a su entorno habitual después de la enfermedad puede implicar enfrentarse a nuevos desafíos, especialmente en las relaciones sociales. Sin embargo, en el Club Juegaterapia encuentran a otros niños que comprenden su realidad y con quienes pueden compartir experiencias sin sentirse diferentes. "Es muy importante estar en un espacio seguro donde nadie les juzga, donde nadie les mira raro", explica Contreras. Un lugar donde volver a jugar, interpretar personajes y contar historias se convierte también en una manera de ganar seguridad y confianza.
Las propias protagonistas de 'El vuelo' son quienes mejor pueden explicar el impacto de esta experiencia. Angélica, una de las jóvenes actrices que participa en la obra, reconoce que el teatro le ha ayudado especialmente a relacionarse con otras personas después de superar el cáncer. "Para mí, estar en teatro y especialmente con Juegaterapia me ayuda mucho en cómo socializar con la demás gente. "Aquí son muy buenos amigos que siempre los recuerdo", contaba durante la entrevista. Además, reconoce que esta experiencia ha despertado en ella una vocación que antes no se había planteado: dedicarse profesionalmente a la interpretación.
Una experiencia que pone de manifiesto el valor del juego y de las actividades artísticas durante y después de un proceso oncológico. Como resumen, Luis Madero, jefe del Servicio de Oncología Pediátrica del Hospital Niño Jesús y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, "el teatro es una forma de jugar y el juego es sanador".
Una iniciativa que aspira a seguir creciendo
El alcance de 'Proyecto Iria' también ha recibido el reconocimiento de personalidades del mundo de la cultura y la medicina. En 2025, la Fundación Juegaterapia presentó la iniciativa a los Premios Max en la categoría de Carácter Social. Entre quienes han mostrado públicamente su apoyo se encuentran el actor y director Juan Diego Botto, que destaca la capacidad del arte para acercarnos a realidades que quizá nos resultaban ajenas y enriquecer tanto a quienes lo contemplan como a quienes participan en su creación. Y la actriz Paloma Bloyd, voluntaria permanente del proyecto, que subraya cómo la interpretación ofrece a los jóvenes protagonistas un espacio de expresión, alegría y fortaleza.
Porque, más allá de los personajes, los ensayos y los aplausos, 'El Vuelo' representa algo mucho más importante: la posibilidad de volver a soñar, hacer amigos, descubrir nuevas pasiones y mirar al futuro con ilusión. 'Proyecto Iria' nació gracias al sueño de una de 13 años y hoy continúa creciendo cada semana en el Club Juegaterapia, llevando su historia a nuevos escenarios y recordando que, a veces, jugar también puede ser una manera de volver a empezar.









