Natalia Sánchez atraviesa uno de los momentos más dulces de su vida, tanto en el terreno personal como en el profesional. La actriz, de 36 años y que saltó a la popularidad gracias a Los Serrano, ha formado junto a Marc Clotet una familia "todoterreno" a la que nada se le pone por delante. Por ejemplo, han vivido ya en distintos países y ciudades, como Argentina, Barcelona y desde hace tres años, en Madrid. La protagonista de Sueños de Libertad, una de las series con más éxito de la televisión, se enfrenta fuera de las pantallas a uno de los papeles más exigentes de su vida, el de madre. La pareja dio la bienvenida en 2019 a su primera hija, Lía, que ahora tiene 5 años, y un año más tarde, a Neo, de 4. Hoy, que se celebra en nuestro país el Día de la Madre, hablamos con Natalia Sánchez sobre maternidad y rompe una lanza a favor de la imperfección, el perdón y la necesidad de eliminar los juicios externos en la crianza.
"Todas las maternidades son válidas porque cada familia conoce sus propias necesidades. Hay que soltar la cuerda, liberar presión y eliminar los juicios"
La vida de la pareja de actores con dos niños es una auténtica revolución, de hecho, tal y como afirma el propio Marc Clotet, sus dos niños están acostumbradísimos a los "giros de guion" y ya se adaptan a cualquier cambio, eso sí, tal y como matiza la propia Natalia Sánchez, siempre sostenidos por ellos. "No es que los tiremos a los leones; intentamos que la caída siempre esté acolchada", aclara en una noche mágica para celebrar el décimo aniversario de Uber en el Museo Thyssen. Además, desde que se instalaron el capital, cuenta con la gran ayuda de su familia, que siempre está ahí cuando más se les necesita.
"La maternidad es un espejo que amplifica lo bueno y lo malo; pone a prueba tus límites y tu paciencia"
Pero más allá de la organización diaria, Natalia Sánchez ha querido reivindicar una maternidad lejos de los estereotipos y del perfeccionismo, no solo impuesto por las redes sociales, sino también por los propios comentarios y "consejos" ajenos. Realidad a la que se enfrentan los padres diariamente. La actriz ha reconocido que sus hijos son el espejo donde se reflejan sus luces y sus sombras y ha mandado un mensaje a favor de la vulnerabilidad, admitiendo que a veces repite patrones de generaciones pasadas que jamás hubiera pensado replicar. "Me he visto diciendo frases de mi madre, de mi abuela... con las que no comulgo, pero que también te puedes redimir de otra manera", nos confiesa.
Para celebrar el Día de la Madre, hablemos de logística. Ahora que vivís en Madrid, ¿qué significa Uber para vosotros en vuestro día a día?
Natalia: A mí me facilita la existencia, la crianza y la conciliación familiar. Nos soluciona desde la compra hasta la farmacia o los billetes de tren.
Marc: Al final, se trata de ganar tiempo, y para nosotros eso es muchísimo. Es una herramienta clave.
Ya están totalmente instalados en la capital, ¿verdad?
Sí, en octubre cumpliremos tres años aquí. Pero la verdad es que nos instalamos donde haya trabajo; somos todoterreno en ese sentido.
¿Y cómo se adaptan los niños a esos cambios? ¿Están acostumbrados a esos "giros de guion"?
Marc: Creo que nacieron con el giro de guion incorporado. Han estado en Argentina, en Barcelona...
Natalia: pero siempre muy sostenidos por nuestra parte. No es que los tiremos a los leones; intentamos que la caída siempre esté acolchada.
Marc: Lo bueno de Madrid es que aquí se sienten en casa: están los abuelos, mis hermanos... eso marca la diferencia. Tenemos el corazón dividido: el 50% en Barcelona y el otro 50% aquí, pero el AVE y el avión hacen que todo sea más fácil.
Se acerca el Día de la Madre. ¿Cómo lo vais a celebrar este año?
Yo aún no lo sé exactamente porque dependo del trabajo, y ese día me toca estudiar. Pero seguro que lo celebraremos en casa de mis padres, como siempre, con mi madre. Es una fecha especial porque somos mi hermana, mi madre y yo; las tres madres de la familia.
¿Tenéis algún ritual especial o algún regalo pensado?
Natalia: Un regalito para mi madre siempre cae.
Marc: Seguro que los pequeños hacen algo en la guardería o traen algún detalle, te das cuenta de que ella se merece todos los regalos del mundo.
Marc, ¿cómo definirías a Natalia como madre?
Es difícil resumirlo, pero le doy un diez.
¿Y cuál dirías que es el mayor reto al que te has enfrentado desde que eres madre?
Mi mayor reto he sido yo misma. La maternidad es un espejo que amplifica lo bueno y lo malo; pone a prueba tus límites y tu paciencia. Te obliga a descubrir hasta dónde eres capaz de llegar por ellos y por ti misma. Te ayuda a ubicar tus prioridades de una forma que antes no conocías. Hay pocas cosas tan potentes en mi vida como han sido y lo es la maternidad.
Aprovechando este altavoz, ¿qué te gustaría reivindicar para las madres y padres de hoy?
Que dejen de opinar sobre el resto de maternidades. Todas las maternidades son válidas porque cada familia conoce sus propias necesidades. Hay que soltar la cuerda, liberar presión y eliminar los juicios. Yo uso mucho la frase "todo está bien": no llego a algo, no llego al trabajo... todo está bien. De todo se sale y todo sirve para aprender. Hay que soltar la exigencia, aunque a veces cueste.
¿Te has impuesto esos cánones tradicionales, quizás viéndote reflejada en cómo lo hizo tu madre?
Me he impuesto no seguir más cosas que no me han funcionado porque los niños son un espejo; por tanto, de pronto, cosas que jamás pensé que diría o verbalizaría, me he visto diciendo frases de mi madre, de mi abuela... con las que no comulgo y que pensé que jamás diría, pero que también te puedes redimir de otra manera y decir: "Lía, Neo, esto que he dicho no está bien, lo siento, me he equivocado" y dar otras herramientas, crearemos traumas, como los que tenemos nosotros, pero serán otros, o eso espero.







