Gulnara Karimova, la princesa de Uzbekistán que está en la cárcel: la historia de una vida de luces y sombras


El ocaso de una gran estrella que vivió entre el mundo del espectáculo y la vida diplomática


Gulnara Karimova en un desfile© Getty Images
6 de agosto de 2026 a las 17:47 CEST

Uno de los capítulos más largos de la historia de Uzbekistán tiene como protagonista a Islam Karimov, país asiático que gobernó durante prácticamente tres décadas, una etapa en las que visitó España en varias ocasiones en viajes oficiales. A punto de cumplirse diez años de su muerte por las consecuencias de un derrame cerebral, su nombre vuelve a acaparar las miradas por la situación de su hija. Gulnara Karimova (54) tiene una vida de película en la que ha pasado de dedicarse a la música a entrar en la cárcel. Te damos a continuación las claves para entender el gran escándalo que sacude al país asiático.

Gulnara Karimova en un desfile© Getty Images
Gulnara Karimova en un desfile

Todo sobre Gulnara Karimova

El 8 de julio de 1972 llegó al mundo Gulnara Karimova,  la mayor de las dos hijas que tuvieron  Islam Karimov y Tatyana Karimova.  Su formación fue amplia y muy diversa ya que estudió Economía Internacional en la Universidad Nacional de Uzbekistán; después pasó por el Fashion Institute of Technology de Nueva York para hacer un curso de diseño de joyería. También hizo un máster en economía en el Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de Uzbekistán y un máster en Estudios Regionales en Harvard. Continuó con un doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de Economía Mundial y Diplomacia de Taskent; y finalmente se licenció en Telecomunicaciones por la Universidad de Tecnologías de la Información de Taskent.

Su experiencia profesional empezó en el Departamento Central de Estadísticas de Uzbekistán, después trabajó como traductora en la Cámara de Comercio y posteriormente fue docente en la Universidad de Economía Mundial y Diplomacia de Taskent. En 1995 se incorporó al Ministerio de Asuntos Exteriores, donde fue asesora del ministro, entre otros cargos. Además fue consejera en la Misión Permanente de Uzbekistán ante las Naciones Unidas y ministra consejera en la Embajada de Uzbekistán en Rusia. En 2008 fue nombrada Viceministra de Asuntos Exteriores y, posteriormente, Representante Permanente de Uzbekistán ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra.

Gulnara Karimova en el festival de Cannes
© GTRES
Gulnara Karimova en el festival de Cannes

Su faceta artística: cantante, diseñadora y anfitriona de estrellas internacionales

Gulnara Karimova combinó esta labor profesional con su faceta artística, una sorprendente dualidad que la llevó a alcanzar una gran popularidad en su país, donde causaba sensación su glamour.  De hecho, empezó a ser conocida como la princesa de Uzbekistán, a pesar de no pertenecer a ninguna familia real. Con el nombre artístico de Googoosha empezó a labrarse una carrera musical con la que en 2012 llegó su primer disco. Compuesto por 13 canciones en inglés, en este trabajo homónimo formó equipo con el reconocido productor y compositor ruso Maxim Fadeev. Incluso cantó Bésame mucho con Julio Iglesias, invitado estrella al festival StyleUz que ella misma organizaba, además de ser anfitriona de estrellas internacionales. También lanzó su propia colección de joyas, de ropa y su propio perfume.

También formó su propia familia. En 1991 se casó con Mansur Maqsudi, del que se separó diez años después, ya siendo padres de Islam e Iman, que estudiaron en Estados Unidos. Con su exmarido protagonizó una comentadísima batalla legal por la custodia de sus dos hijos, que entonces eran menores de edad.

La 'princesa' tenía una vida social intensa e internacional© Getty Images
La 'princesa' tenía una vida social intensa e internacional

El declive de una estrella cuyo futuro está lleno de incógnitas

Fue crítica con la gestión política de su padre, pero en 2012 comenzó su caída en desgracia.  En 2012 se destapó que TeliaSonera, gigante de las telecomunicaciones de Finlandia, sobornó para entrar al mercado de móviles de Uzbekistán. Una operación que salpica directamente a Gulnara Karimov, acusada por el analista político Kamollodin Rabbimov de "monopolizar sectores enteros de la economía, interfiriendo en ventas de gas natural y oro". La causa fue archivada, pero fue solo el comienzo de una larga etapa con problemas legales.

Además, la justicia de Suiza le acusó de ser la jefa de una organización criminal internacional que estuvo activa entre 2001 y 2013, de corrupción y blanqueo. Por estos delitos fue condenada a arresto domiciliario, pero al no cumplirla, en 2019 tuvo que entrar finalmente a la prisión de Tashkent. Está previsto que no salga de la cárcel hasta 2028. Se desconoce cuáles son sus planes para entonces ya que no tiene relación con su familia y ya no tiene la repercusión ni el poder que durante tanto tiempo tuvo en Uzbekistán.