8 looks con los que Eva González se ha convertido en la invitada perfecta: del vestido de capa raglán a la propuesta de maxihombreras
La presentadora de televisión, que cumple 46 años, es una gran amante de la moda 'made in Spain', especialmente del talento andaluz, por el que apuesta en sus grandes ocasiones
Eva González, que cumple 46 años este 5 de noviembre, es, sin duda, una de las grandes referentes de estilo de nuestro país, no solo por sus elecciones del día a día, sino también en materia de invitada. A lo largo de los años, la presentadora sevillana nos ha conquistado con esa elegancia natural que tanto la caracteriza. Sofisticada, glamurosa y con una personalidad muy definida, ha sabido combinar las propuestas más clásicas con otras mucho más especiales, siempre sin estridencias. Así, entre sus elecciones encontramos desde vestidos con detalles entallados que realzan su silueta hasta creaciones con plumas, volúmenes y acabados llamativos, demostrando que también sabe arriesgar cuando la ocasión lo merece (y lo permite).
Más allá de las tendencias, si hay algo que define su forma de vestir es su especial predilección por la moda española y, especialmente, por el talento andaluz. Entre sus últimas elecciones encontramos diseños de Nicolás Montenegro y Antonio García Estudio, dos firmas que reflejan esa combinación de tradición y sofisticación que tanto le gusta. Una apuesta que se ha convertido en una de las señas de identidad de su estilo. Ahora, con motivo de su 46 cumpleaños, echamos la vista atrás para recuperar algunos de sus looks de invitada más memorables, desde los vestidos con capa hasta las siluetas que marcan la cintura, pasando por las propuestas metalizadas con las que ha brillado en grandes celebraciones. ¡Allá vamos!
Para la boda de su prima, celebrada en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Mairena del Alcor, la presentadora se decantó por un elegante vestido de Nicolás Montenegro en un profundo azul noche. Confeccionado en bambula de seda, destacaba por sus drapeados elaborados completamente a mano, pliegue a pliegue, que recorrían el cuerpo y dibujaban delicadamente la figura. La creación incorporaba un escote italiano de tipo palabra de honor, acompañado de finísimos tirantes, y se completaba con una capa de corte raglán en el mismo tejido, que aportaba movimiento y un aire majestuoso al conjunto.
Para la gala de entrega de las Medallas de Andalucía, en la que también fue una de las homenajeadas, Eva nos sorprendió con un imponente vestido blanco de estética minimalista y un original cinturón que acentuaba la cintura. Firmada por Antonio García Estudio, la creación encontraba todo su encanto en la sencillez de sus líneas. La sevillana completó el look con accesorios en tonos neutros, como unos zapatos de salón en color natural y un bolso con estampado de serpiente. Como toque final, eligió un moño de bailarina que reforzaba el carácter pulido del estilismo.
Para la gala de los Grammy Latinos, celebrada en Sevilla en 2023, la andaluza sorprendió con una espectacular creación plateada que se ajustaba a su figura mediante un delicado juego de drapeados. Firmada por su gran amiga Vicky Martín Berrocal, destacaba por sus hombros estructurados y un atrevido escote cut-out. La acompañó con un clutch de cuentas de Jimmy Choo y joyas de oro blanco y diamantes de RABAT. Una de sus apuestas más llamativas y sensuales, con la que se situó entre las mejor vestidas de la noche.
Tampoco se resiste al encanto del terciopelo, uno de esos tejidos que cobran especial protagonismo durante los meses más fríos del año. Prueba de ello es este vestido rojo cereza con el que consiguió acaparar todas las miradas. Pertenecía a la colección Sfumato 2017 de Antonio García Estudio, en la que las lentejuelas y los brocados también tenían un papel destacado. En la parte posterior, una delicada apertura dejaba entrever su espalda. El contraste llegaba de la mano de unos salones destalonados en tono lila, que rompían con la intensidad del rojo.
Para la boda de uno de sus amigos en Albacete, la ex Miss España eligió un vestido en tono salmón que se ajustaba delicadamente a su figura. Una elección sensual, pero sin estridencias, que encontraba su atractivo en la sencillez de las líneas y el cuidado de los detalles. Incorporaba un cuello alto, mangas largas ligeramente abullonadas y un favorecedor drapeado a la altura de la cintura. Como complementos, escogió un bolso de mano metalizado y una capa de pelo oscuro que añadía un aire más solemne al conjunto.
Los tonos pastel son un 'sí' en el armario de la sevillana, y el azul bebé es uno de sus favoritos. Prueba de ello es este delicado vestido que eligió para el bautizo de su hijo Cayetano, celebrado en Ronda. Una creación que se desmarcaba de sus elecciones habituales para dar paso a una estética más sobria y formal, acorde con el carácter de la ceremonia. De corte sin mangas y falda fluida, incorporaba un cinturón a juego que marcaba suavemente la cintura. Completó el look con la melena suelta, peinada con ondas suaves y raya lateral, y un maquillaje en el que destacaban los labios rojos.
En otra edición de la gala de las Medallas de Andalucía, la vimos alejarse de los vestidos tradicionales para apostar por el color y los juegos de volúmenes. Esta vez eligió un conjunto de Antonio García, compuesto por una blusa azul con mangas abullonadas y una gran lazada al cuello, acompañada de unos pantalones palazzo de caída fluida en una tonalidad ligeramente más suave. Un cinturón ancho en verde oliva rompía con el predominio del azul y acentuaba la cintura. Como toque final, añadió unos salones en tono nude y un recogido pulido.
Si viajamos hasta 2020, encontramos otra de esas elecciones que merece la pena recordar por su originalidad y su marcado carácter español. Se trataba de un vestido midi de corte entallado, diseñado especialmente para ella por la creadora sevillana Mercedes de Alba. En un intenso rojo, su elemento más llamativo eran las maxihombreras adornadas con plumas, que añadían volumen y un punto de teatralidad. Para completar el estilismo, escogió unos salones oscuros y un recogido bajo de acabado pulido, una combinación más discreta frente a la fuerza visual de la prenda.