FIEL A SU ESTILO

Máxima de Holanda lleva la elegancia al campo: vestido capa, pamela XL y pendientes de borlas para visitar una granja de vacas


La reina de los grandes accesorios cambia por un día sus habituales colores vibrantes por una paleta de marrón y burdeos y convierte una visita a una explotación ganadera en una inesperada pasarela de temporada


El rey Guillermo y la reina Máxima de Holanda en su visita a la granja de Riedstra-Hoving, 2026© GTRES
8 de septiembre de 2026 a las 13:56 CEST

La reina Máxima de Holanda ha vuelto a demostrar que pocas mujeres de la realeza entienden la moda como ella. Acostumbrada a los colores intensos, los grandes volúmenes, las joyas inesperadas y las pamelas que difícilmente pasan desapercibidas, esta vez ha escogido una paleta mucho más otoñal para acompañar a Guillermo Alejandro en una visita a una explotación ganadera de Veenhuizen, en la provincia de Drenthe. El contraste resulta casi cinematográfico: una reina vestida de marrón y burdeos, con una espectacular pamela ladeada y pendientes de borlas, entre vacas y terneros. Y, como suele ocurrir con Máxima, también hubo lugar para el humor: uno de los terneros acababa de nacer y ella tuvo el honor de ponerle nombre. Las opciones eran Wilhelmina o Máxima. “Entonces, Máxima”, respondió entre risas.

El rey Guillermo y la reina Máxima de Holanda en su visita a la granja de Riedstra-Hoving, 2026© GTRES

El vestido capa que anuncia el otoño

Máxima ha escogido un vestido marrón de largo midi, una de esas siluetas que funcionan especialmente bien cuando comienza a cambiar la estación. El cuello redondo deja espacio para un escote sutil y elegante, mientras que las mangas, construidas como pequeñas capas, aportan movimiento a cada paso.

El detalle más favorecedor está en la cintura, donde un fruncido recoge ligeramente el tejido y define la silueta antes de dejar caer la falda. No necesita más adornos: el volumen de las mangas y el movimiento de la capa hacen que el vestido tenga presencia por sí solo.

La elección del marrón tampoco parece casual. Después de meses dominados por blancos, estampados y tonos luminosos, Máxima introduce una de las gamas que mejor anticipan el otoño y demuestra que también sabe contenerse cuando la ocasión lo pide.

El rey Guillermo y la reina Máxima de Holanda en su visita a la granja de Riedstra-Hoving, 2026© GTRES

Burdeos en los pies, en la cabeza y en las joyas

El burdeos aparece como hilo conductor de todo el look. Lo encontramos en los zapatos de tacón, que combinan una puntera de ante con zonas transparentes, y vuelve a aparecer en la espectacular pamela que corona el conjunto.

El tocado es probablemente el elemento que más transforma la silueta. De proporciones XL y diseño asimétrico, está ligeramente ladeado y aporta una sofisticación casi escultórica. Es una de esas piezas que Máxima sabe llevar sin que parezca que el accesorio lleva a la mujer, sino al contrario.

También elige pendientes grandes inspirados en las clásicas borlas, con piedras en tonos burdeos. Su movimiento acompaña al de las mangas y añade otro punto de interés alrededor del rostro. Dos pulseras de oro blanco o platino con diamantes, un anillo con una piedra de tono burdeos y unas uñas en rosa natural completan un conjunto en el que, como suele ocurrir con ella, nada parece estar colocado al azar.

El rey Guillermo y la reina Máxima de Holanda en su visita a la granja de Riedstra-Hoving, 2026© GTRES

La reina del ‘más es más’ sabe cuándo cambiar

Máxima ha construido uno de los estilos más reconocibles de las monarquías europeas precisamente porque no teme exagerar. Grandes pendientes con formas de animales, plumas o flores, broches extraordinarios, sombreros de dimensiones imposibles y colores que otras royals quizá reservarían para ocasiones muy concretas forman parte de su particular vocabulario.

El pelo recogido y el maquillaje, con la mirada marcada y los labios nude, terminan de equilibrar el conjunto. 

El rey Guillermo y la reina Máxima de Holanda en su visita a la granja de Riedstra-Hoving, 2026© GTRES

Una reina entre vacas, y una anécdota muy Máxima

El escenario no podría ser más diferente de una alfombra roja. Guillermo Alejandro y Máxima visitaron la explotación familiar Riedstra-Hoving, gestionada por los hermanos Jappie y Dirk Riedstra, como parte de su recorrido por Noordenveld, Tynaarlo y Assen. Allí conocieron el funcionamiento de la granja y hablaron con agricultores de la zona sobre uno de los grandes retos del sector: cómo mantener explotaciones rentables mientras se cumplen los objetivos medioambientales y de reducción de nitrógeno.

Pero entre conversaciones sobre agricultura y sostenibilidad hubo una escena mucho más ligera. Un ternero había nacido apenas unos minutos antes de la llegada de los reyes y todavía no tenía nombre. Los propietarios propusieron dos posibilidades a Máxima: Wilhelmina o Máxima. Ella eligió la segunda, entre risas.

La imagen de la reina, impecablemente vestida con su vestido capa, su pamela XL y sus pendientes de borlas, rodeada de vacas y sosteniendo además un ramo de flores de colores, resume bastante bien su manera de entender el papel que ocupa. Máxima puede aparecer con una tiara o con un sombrero monumental, pero también puede agacharse junto a un ternero recién nacido, conversar con agricultores o bromear sobre el nombre que acaba de ponerle.

El rey Guillermo y la reina Máxima de Holanda en su visita a la granja de Riedstra-Hoving, 2026© GTRES

El otoño empieza a la manera de Máxima

Marrón, burdeos, una pamela asimétrica y unos pendientes que se mueven al caminar: el otoño acaba de llegar al armario de Máxima. Y, fiel a su estilo, no lo ha hecho precisamente de puntillas.