Hailey Bieber sigue ampliando el éxito de Rhode. La fundadora de la firma de belleza ha reforzado su compromiso con las mujeres a través de una colaboración de tres años y cinco millones de dólares con la Foundation for Women’s Health. Se trata de una inversión que guarda especial relación con sus propios problemas de salud.
Tal y como ella misma ha contado a Beauty Inc, se siente muy vinculada a la salud de las mujeres. "Tengo una hermana que sufre síndrome de ovario poliquístico (SOP). También tengo muchas amigas que lo padecen, al igual que endometriosis y otros problemas de salud femenina muy específicos. Como mujer, me frustra la falta de investigación, de concienciación y de conversaciones sobre estas cuestiones", ha explicado.
También ha contado que sufrió trastorno disfórico premenstrual (TDPM) y que hablar de ello hace que se sienta menos sola. Hemos hablado con dos expertos para saber cuáles son los síntomas médicos del problema hormonal que Hailey ha vuelto a sufrir después de ser mamá así como para comprender cómo puede afectar a la vida diaria de la mujer desde el punto de vista de la psicología.
¿Qué es el TDPM de Hailey Bieber?
El Dr. Rodrigo Orozco Fernández, Jefe de Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Málaga y Director Médico Clínica Palacios Málaga, explica que el trastorno disfórico premenstrual (TDPM) de Hailey Bieber "es un trastorno relacionado con el ciclo menstrual que provoca síntomas especialmente intensos, sobre todo emocionales, durante los días previos a la regla".
Nos cuenta que "estos mejoran durante los primeros días de la menstruación" y asegura que "aunque tanto el síndrome premenstrual como el TDPM pueden producir molestias físicas y cambios de ánimo, en el TDPM la afectación emocional es especialmente marcada y llega a interferir de forma importante en el trabajo, las relaciones o la vida cotidiana".
Según el experto, "la diferencia fundamental está en la intensidad de los síntomas y en cuánto condicionan la vida de esa mujer". Así, los que pueden alertarnos de que no estamos ante un síndrome premenstrual normal son: una irritabilidad muy marcada, tristeza profunda, ansiedad intensa, cambios bruscos de ánimo o la sensación de estar desbordada.
El doctor señala que "también puede haber cansancio, dificultad para concentrarse, alteraciones del sueño o del apetito y molestias físicas" y advierte que "hay que prestar especial atención cuando estos síntomas se repiten antes de la regla y hacen difícil trabajar, relacionarse o disfrutar de actividades habituales". En este punto, el especialista matiza la palabra "normal": "que un malestar se repita cada mes no significa que haya que resignarse a vivir con él", recuerda.
Causas y mujeres con probabilidad de tener el TDPM
El doctor Orozco nos dice que todavía no se conocen todos sus mecanismos, pero asegura que la evidencia apunta a una especial sensibilidad del cerebro a los cambios hormonales normales del ciclo menstrual. "Una mujer puede tener niveles hormonales normales y, aun así, presentar síntomas muy intensos. Entender esto ayuda a explicar por qué una analítica normal no invalida lo que está sintiendo".
Además, indica que puede aparecer durante la etapa fértil, también en adolescentes. "Parece existir una predisposición individual en la que influyen factores genéticos", sostiene. "Además, se ha observado mayor riesgo en mujeres con antecedentes de trastornos de ansiedad o experiencias traumáticas, aunque también puede aparecer sin esos antecedentes", añade. Ahora bien, insiste en que "no existe un único perfil de mujer que lo padezca".
Posibles soluciones al problema hormonal de la modelo
El doctor arroja algo de luz a la problemática de la también empresaria al asegurar que "hay tratamientos que pueden conseguir una mejoría importante". Entre las opciones que destaca el ginecólogo están determinados antidepresivos y algunos anticonceptivos.
Además, confirma que cuidar el sueño, hacer ejercicio regularmente, mantener una alimentación equilibrada y recibir apoyo psicológico también puede ayudar.
La valoración de nuestra psiquiatra
Con el fin de completar el último punto que abordaba el doctor, el del apoyo psicológico, hemos hablado también con la Dra. Ana Isabel Sanz, psiquiatra y directora del Instituto Psiquiátrico IPSIAS. Lo primero que recalca es que "el trastorno disfórico premenstrual no es una exageración de las molestias habituales del ciclo menstrual, sino una afección reconocida médicamente que puede afectar de forma muy importante a la salud mental y a la vida personal, laboral y social de las mujeres que lo padecen".
Lo que más llama la atención de la explicación de la psiquiatra es que estos síntomas aparecen de forma cíclica y pueden alcanzar una intensidad comparable a la de otros trastornos psiquiátricos, aunque estén vinculados a una fase concreta del ciclo menstrual. ¿Cómo lo podemos diferenciar entonces de una depresión o un trastorno de ansiedad por ejemplo? La experta lo deja claro: "La principal diferencia no está necesariamente en el tipo de síntomas ni en su gravedad, sino en el momento en que aparecen y desaparecen".
La doctora nos cuenta que mientras que en el trastorno disfórico premenstrual existe un patrón temporal muy característico (los síntomas surgen durante la fase previa a la menstruación, mejoran con su inicio o poco después y se reducen considerablemente o desaparecen durante el periodo posterior), en un trastorno depresivo o de ansiedad los síntomas no siguen necesariamente ese esquema.
Aun así dice que ambas situaciones pueden coexistir. Por eso, para ella es especialmente importante registrar los síntomas diariamente durante al menos dos ciclos menstruales. Este seguimiento permite comprobar si existe una relación consistente entre las alteraciones emocionales y las distintas fases del ciclo, y facilita que el especialista establezca un diagnóstico adecuado.
"No es raro escuchar expresiones como 'dejo de ser yo' o 'siento que algo toma el control de mis pensamientos'", dice la doctora. "La mujer puede reconocer que sus reacciones no se corresponden con su manera habitual de pensar, sentir o comportarse y, aun así, experimentar grandes dificultades para controlarlas", sostiene.
Como es evidente, según la doctora, esto genera frustración, culpa e incomprensión. Además, saber que el malestar volverá a aparecer el mes siguiente puede producir una importante carga emocional. "Es fundamental comprender que no estamos hablando de una falta de voluntad ni de una exageración. Cuando estos síntomas son intensos y recurrentes, merecen una evaluación médica y una respuesta terapéutica adecuada", termina.
En definitiva, intervención psicológica, especialmente mediante estrategias cognitivo-conductuales, puede ayudar a gestionar el malestar emocional, reconocer los cambios que se producen durante el ciclo, reducir su impacto en las relaciones personales y desarrollar herramientas para afrontar los periodos de mayor vulnerabilidad.

















