Psicología

Según la psicología, las personas que asienten con la cabeza mientras escuchan no siempre están de acuerdo, a veces solo quieren encajar


Aunque solemos interpretarlo como una señal de aprobación, la psicóloga Violeta Acedo explica que puede expresar atención, cortesía o incluso el deseo de agradar. Y no siempre significa que estemos de acuerdo con nuestro interlocutor.


Mujeres hablando © Getty Images
5 de noviembre de 2026 a las 18:01 CET

Hay personas que, cuando escuchan a alguien, no dejan de mover la cabeza de arriba abajo. Lo hacen mientras les cuentan una anécdota, durante una reunión de trabajo o cuando un amigo les explica un problema. A veces acompañan el gesto con un "sí", un "claro" o un "entiendo". Y quien está hablando suele interpretar estas señales como una muestra de que le están dando la razón. Sin embargo, asentir no siempre significa estar de acuerdo con lo que estamos escuchando.

Pareja de jóvenes en el salón de su casa © Getty Images

De hecho, detrás de este gesto tan cotidiano pueden esconderse diferentes intenciones. Podemos asentir porque estamos interesados en lo que nos cuentan, porque queremos animar a la otra persona a continuar o, sencillamente, porque nos han enseñado que es una forma educada de escuchar. También hay quienes lo hacen casi automáticamente, sin darse cuenta.

La psicóloga Violeta Acedo explica que estos movimientos forman parte de la comunicación no verbal y cumplen una función importante en nuestras relaciones. Nos ayudan a mantener el contacto con quien habla y a demostrarle que seguimos la conversación, aunque no pronunciemos una sola palabra.

Amigas hablando en ropa deportiva© setactive

¿Por qué algunas personas asienten tanto cuando escuchan?

"Asentir es una manera muy sencilla de participar en una conversación sin necesidad de interrumpir", explica Violeta Acedo. La psicóloga señala que esos pequeños movimientos funcionan como una señal de "sigo aquí", una manera de transmitir que estamos prestando atención y que nuestro interlocutor puede continuar hablando.

Y es que escuchar no consiste únicamente en permanecer callados. Durante una conversación intercambiamos constantemente pequeñas señales que permiten que la comunicación fluya. Algunas son verbales, como decir "ajá" o "entiendo", y otras se expresan mediante gestos.

La experta recuerda que en Japón existe incluso una palabra para describir buena parte de estos comportamientos: "aizuchi". Se utiliza para referirse a esas pequeñas respuestas que damos mientras otra persona habla y que sirven para demostrar que no estamos perdiendo el hilo.

Amigas en la menopausia haciendo deporte© Getty Images

¿Asentir significa que estamos de acuerdo con todo?

Podemos pensar que si asentimos le estamos diciendo a la otra persona que estamos de acuerdo pero, como afirma la experta, "no es necesariamente así" pese a que se trata de las confusiones más habituales cuando interpretamos el lenguaje corporal de los demás.

"Podemos asentir para indicar que hemos entendido lo que nos están contando, que seguimos el razonamiento o que queremos que la otra persona continúe", explica Acedo.

Por tanto, comprender una opinión no significa compartirla. Podemos escuchar atentamente a alguien con quien discrepamos y asentir mientras desarrolla sus argumentos. Quizá queramos entender su punto de vista antes de responder o simplemente prefiramos no interrumpirle.

Como señala la especialista en salud mental, "a veces utilizamos el gesto casi como una coma en una conversación, para que quien habla sepa que puede seguir desarrollando su idea". Por eso, conviene no interpretar automáticamente cada movimiento de cabeza como una aprobación. En ocasiones, la persona que tenemos delante solo está mostrando interés o cortesía.

Amigas hablando tomando café© Getty Images

¿Las personas que asienten mucho son más empáticas?

Podríamos pensar que quienes acompañan constantemente la conversación con gestos son personas especialmente empáticas o sociables. Sin embargo, la psicología invita a ser prudentes con estas interpretaciones.

"No podemos deducir la personalidad o la capacidad de empatía de alguien por la frecuencia con la que asiente", advierte Violeta Acedo. De hecho, hay personas muy expresivas que utilizan numerosos gestos al hablar y escuchar, mientras que otras apenas se mueven, aunque estén completamente concentradas.

También influyen la confianza con nuestro interlocutor, las costumbres culturales y el contexto. Lo importante, según la especialista, no es cuántas veces asentimos, sino la atención que realmente prestamos. Así, alguien puede mover la cabeza continuamente mientras piensa en otra cosa. Y otra persona, aparentemente inexpresiva, puede estar siguiendo cada palabra con enorme interés.

Mujer hablando con su vecina en la ventana© Getty Images

¿Puede ser una forma inconsciente de agradar a los demás?

En ocasiones, sí. Asentir también puede responder a nuestro deseo de encajar, resultar agradables o evitar situaciones incómodas. "En una conversación, buscamos cierta sintonía con los demás y pequeños comportamientos como sonreír, asentir o acompañar el ritmo de quien habla ayudan a crear esa sensación de conexión", explica Acedo.

Esto no significa que estemos fingiendo interés. Muchas veces adaptamos nuestros gestos a las expectativas sociales sin ser plenamente conscientes. En otras ocasiones, sin embargo, asentimos para evitar una discrepancia o para no generar un enfrentamiento.

La psicóloga recuerda, además, un curioso experimento realizado en 1980 por Gary Wells y Richard Petty. Los investigadores pidieron a 72 participantes que escucharan un mensaje mientras movían la cabeza vertical u horizontalmente. Quienes realizaban movimientos similares al asentimiento mostraron posteriormente un mayor acuerdo con el contenido.

Este resultado sugiere que, en determinadas circunstancias, nuestros movimientos pueden influir en cómo procesamos la información. Aunque, por supuesto, asentir no significa que vayamos a cambiar automáticamente de opinión.

pareja © Getty Images

¿Cómo podemos saber si alguien nos está escuchando de verdad?

Por último, Acedo insiste en que una cosa es parecer que escuchamos y otra muy distinta es hacerlo. Entonces, ¿cómo lo distinguimos?

"La respuesta no está únicamente en sus gestos. Mantener una mirada natural, orientar el cuerpo hacia quien habla o formular pequeñas preguntas pueden indicar interés, pero ninguna de estas señales garantiza por sí sola una escucha atenta", nos cuenta la experta. 

Podemos asentir, sonreír y mirar a nuestro interlocutor mientras pensamos en lo que vamos a contestar. En cambio, recordar un detalle de lo que nos ha contado, hacer una pregunta relacionada o recuperar algo que mencionó anteriormente son señales mucho más reveladoras.