A medida que cumplimos años, llega un momento en el que empezamos a cuestionarnos cosas que antes dábamos por hechas. Quizá ya no nos apetece asistir a todos los compromisos, mantener determinadas amistades o justificar cada decisión que tomamos. Seguimos preocupándonos por los demás, pero también empezamos a preguntarnos qué queremos nosotras y cuánto tiempo estamos dispuestas a dedicar a aquello que no nos hace felices.
Esta sensación de libertad es la que recoge una reflexión de Gwyneth Paltrow sobre el paso de los años y que recuperamos con motivo de su 54 cumpleaños, que celebra hoy 27 de septiembre: "Simplemente piensas: quiero vivir el resto de mi vida en mis propios términos". Esta frase invita a preguntarnos qué cambia con la edad para que muchas mujeres empiecen a dar menos importancia a las expectativas ajenas y se atrevan a ser ellas mismas.
Para comprenderlo, hemos hablado con la psicóloga Violeta Acedo, que explica por qué cumplir años puede ayudarnos a seleccionar mejor nuestras prioridades, aunque advierte de que no existe una edad a partir de la cual nos volvamos automáticamente más libres.
¿Por qué con los años nos importa menos lo que piensen los demás?
A los veinte podemos sentir que tenemos toda la vida por delante. Queremos conocer gente, acumular experiencias y mantener abiertas tantas posibilidades como podamos. Sin embargo, a medida que cumplimos años, nuestra relación con el tiempo puede cambiar y empezamos a elegir con más cuidado a qué queremos dedicarlo.
Violeta Acedo lo explica a través de la teoría de la selectividad socioemocional, desarrollada por la psicóloga Laura Carstensen. Según esta, cuando percibimos que nuestro futuro es amplio tendemos a explorar nuevas posibilidades, mientras que, cuando sentimos que el tiempo es más limitado, priorizamos aquello que tiene mayor significado emocional.
Esto también influye en la importancia que concedemos a las opiniones ajenas. "La libertad que algunas mujeres describen al cumplir años no consiste exactamente en que 'ya no me importa lo que piensen de mí', sino en empezar a seleccionar mejor a qué opiniones quiero concederles importancia", explica Acedo.
Y es que no se trata de dejar de escuchar a los demás, sino de comprender que no todas las opiniones deben tener el mismo peso en nuestra vida.
Cuando nuestras prioridades cambian, también aprendemos a poner límites
Otro cambio que podemos experimentar con la edad es una mayor facilidad para poner límites sin sentirnos tan culpables. Y es que a lo largo de su vida, muchas mujeres han recibido mensajes que las animaban a ser agradables, estar disponibles y anteponer las necesidades ajenas a las propias. Por eso, rechazar un compromiso puede despertar culpa, incluso cuando aceptarlo supone renunciar a nuestro descanso. La experiencia puede darnos más seguridad para expresar lo que uno quiere.
Eso sí, la psicóloga aclara que cumplir cincuenta años no garantiza que aprendamos a poner límites. Lo que sí puede proporcionarnos la experiencia es una mayor conciencia del coste de decir siempre que sí.
Con los años también podemos volvernos más selectivas con nuestras relaciones y dedicar más tiempo a quienes realmente nos importan. Como recuerda Acedo, cada vez que aceptamos algo también estamos renunciando a otra cosa, aunque solo sea a disfrutar de una tarde libre.
Esta reflexión nos lleva a una última pregunta: ¿tenemos que esperar a cumplir cincuenta o sesenta años para empezar a vivir así? Y no, no hacer falta esperar tanto.
Cómo empezar a vivir en nuestros propios términos sin esperar a cumplir años
Violeta Acedo propone comenzar por las pequeñas decisiones. Observar cuántas veces aceptamos planes que no nos apetecen, cuánto justificamos nuestras elecciones para conseguir aprobación o qué cosas hacemos únicamente porque creemos que, a nuestra edad, deberíamos hacerlas.
Para distinguir entre nuestros deseos y las expectativas ajenas, recomienda plantearnos una pregunta: "¿Si nadie pudiera opinar sobre esta decisión elegiría lo mismo?".
No se trata de actuar sin tener en cuenta las consecuencias para los demás, sino de dejar de necesitar constantemente su aprobación. A veces, vivir en nuestros propios términos empieza por rechazar una cena, abandonar un objetivo que ya no deseamos o reservar tiempo para algo que llevamos años posponiendo.
Quizá, como sugiere la reflexión de Gwyneth Paltrow, la libertad que algunas mujeres descubren con la edad no consiste en que todo deje de importarles, sino en tener cada vez más claro qué cosas merecen realmente su tiempo.











