Acabas de sentarte frente a esa persona con la que llevas días hablando. Todo parecía fluir por mensajes, pero ahora dudas antes de responder, mides cada palabra y hasta te planteas pedir un plato distinto al que realmente te apetecía para no parecer "demasiado". Sin darte cuenta, empiezas a pensar más en gustar que en disfrutar de la conversación. Y es ahí, casi sin percibirlo, cuando dejas de comportarte con la naturalidad con la que habías imaginado esa cita.
Aunque solemos pensar que una primera cita sirve únicamente para conocer a alguien, en realidad también pone sobre la mesa nuestras inseguridades, la forma en que nos relacionamos con el rechazo e incluso la imagen que tenemos de nosotros mismos. Ese deseo de causar una buena impresión puede llevarnos a exagerar algunos rasgos, ocultar otros o intentar convertirnos en la persona que creemos que el otro espera encontrar. Pero ¿por qué ocurre? ¿Qué dice la psicología sobre este comportamiento? Hablamos con Lara Ferreiro (@psicologa_laraferreiro), psicóloga y autora del libro ¡Ni un capullo más!: El método definitivo para quererte y encontrar a tu pareja perfecta, para entender qué sucede en nuestra mente cuando queremos conquistar a alguien.
Todo lo que se pone en juego en una primera cita
Como señala la experta, detrás de una conversación aparentemente intrascendente pueden esconderse procesos psicológicos mucho más complejos de lo que imaginamos: "La primera cita es mucho más que un café o una conversación; es un escenario donde entran en juego la autoestima, el miedo al rechazo, las experiencias amorosas previas y hasta nuestros mecanismos inconscientes de supervivencia. De hecho, la psicología explica que, cuando conocemos a alguien que nos interesa, el cerebro activa sistemas relacionados con la recompensa, pero también con la amenaza. Es decir, queremos gustar, pero al mismo tiempo tememos no ser suficientes".
Esa mezcla de ilusión y vulnerabilidad explica por qué, en ocasiones, acabamos mostrando una versión algo diferente de nosotros mismos: "Muchas personas, sin ser plenamente conscientes, exageran virtudes, ocultan defectos o incluso aparentan intereses que realmente no tienen. No siempre se trata de mentir deliberadamente; en muchas ocasiones es una estrategia automática para sentirse aceptado".
Pero lejos de tratarse de casos aislados, este comportamiento está respaldado por distintos estudios que analizan nuestros comportamientos en estas situaciones. Según Lara Ferreiro, "diversas investigaciones sobre las primeras impresiones muestran que las personas formamos una opinión sobre alguien en apenas unos segundos y que después tendemos a confirmar esa primera impresión (sesgo de confirmación). Además, estudios sobre self-presentation (autopresentación) indican que la mayoría de las personas modifican su comportamiento durante los primeros encuentros para resultar más atractivas".
Claro que, hay situaciones más propensas a adoptar este comportamiento. La experta comenta que este fenómeno es especialmente frecuente entre quienes buscan pareja. "Se estima que entre el 60 % y el 80 % de los solteros, estamos en máximos históricos de solteros y solteras en España, se estima 16 millones de personas, reconoce haber embellecido algún aspecto de sí mismo al conocer a una posible pareja, especialmente en aplicaciones de citas",
Además, más allá del estado civil que busquemos, la forma en la que nos valoramos también influye directamente en cómo afrontamos ese primer encuentro. "Aproximadamente, una de cada tres personas presenta una autoestima baja o vulnerable, un factor estrechamente relacionado con la necesidad de aprobación y el miedo al rechazo. Las mujeres, debido a una mayor presión social sobre su imagen y su desempeño afectivo, suelen mostrar niveles más altos de ansiedad interpersonal en las primeras citas. Diversas investigaciones sitúan entre un 55 % y un 65 % el porcentaje de mujeres que reconoce sentirse especialmente insegura durante un primer encuentro romántico, frente a porcentajes inferiores en hombres".
¿Por qué sentimos tanta necesidad de agradar?
Aunque racionalmente sabemos que una cita no determina nuestro futuro sentimental, el cerebro interpreta ese momento de una forma muy distinta. Por eso, cuando aparece el miedo al rechazo, es habitual que intentemos adaptarnos a lo que creemos que la otra persona espera de nosotros. Así lo explica la psicóloga: "Nuestro cerebro interpreta el rechazo social como una amenaza. Durante miles de años, pertenecer al grupo era cuestión de supervivencia y, aunque hoy la realidad sea muy diferente, seguimos reaccionando emocionalmente de manera parecida. Cuando una persona nos gusta, deseamos sentirnos elegidos y validados. Ahí aparece la necesidad de agradar".
Si, en cambio, has vivido esta situación, puede que te haya pasado otro caso. Tras uno de estos encuentros, o tras varios, te has ido sintiendo que la otra persona no te conocía de verdad, un factor que no juega a tu favor, ni a favor del otro. "El problema comienza cuando dejamos de ser nosotros mismos para convertirnos en la versión que creemos que la otra persona desea encontrar. Es lo que en psicología conocemos como autopresentación estratégica, un mecanismo mediante el cual adaptamos nuestra imagen para aumentar nuestras posibilidades de aceptación", comenta la experta.
Además, la psicóloga explica que, en algunos casos, esta necesidad responde al temor de que mostrar nuestra personalidad real no sea suficiente: "También influye el llamado síndrome del impostor afectivo, donde la persona siente que, si muestra quién es realmente, dejará de ser querida. Por ello intenta proyectar una identidad "perfecta", generando una enorme ansiedad e incluso se puede desarrollar la atelofobia o el síndrome de la Barbie, querer dar la imagen de mujer perfecta".
¿Qué motivos psicológicos hay detrás de fingir ser otra persona?
No todas las personas sienten la necesidad de esconder aspectos de sí mismas. Sin embargo, existen determinados rasgos y experiencias que aumentan las probabilidades de caer en este patrón. Existen múltiples factores psicológicos. La psicóloga señala los siguientes:
- Baja autoestima. "La persona piensa que tal y como es no resulta suficientemente interesante".
- Dependencia emocional. "Necesita sentirse elegida para validar su propio valor".
- Apego ansioso. "Quienes crecieron con miedo al abandono suelen esforzarse excesivamente por agradar".
- Miedo al rechazo. "El cerebro prefiere 'interpretar un papel' antes que exponerse a una posible decepción".
- Necesidad de aprobación externa. "Su bienestar depende demasiado de la opinión de los demás".
- Perfeccionismo social. "Creen que deben parecer impecables para ser queridos".
- Experiencias previas traumáticas. "Haber sufrido rechazo, infidelidades o relaciones tóxicas incrementa la tendencia a esconder la auténtica personalidad"
Hay quiénes cumplen uno de estos comportamientos, y quiénes siguen varios. Todos ellos, eso sí, suelen ser comunes en personas que comparten determinadas características emocionales: "Los perfiles que más suelen caer en este patrón son personas con autoestima baja, alta autoexigencia, dependencia emocional, antecedentes de relaciones tóxicas, ansiedad social o estilos de apego inseguros".
Cómo una cita puede afectar a tu autoestima
No siempre una primera cita termina con un segundo encuentro, y eso no significa necesariamente que hayamos hecho algo mal. Sin embargo, muchas personas convierten esa experiencia en una valoración de sí mismas, algo que puede terminar debilitando su autoestima, y muchas personas caen en lo que la psicología denomina "atribución interna".
Según explica la especialista, este mecanismo hace que interpretemos el rechazo como una prueba de que hay algo defectuoso en nosotros, cuando la realidad suele ser bastante más compleja: "Consiste en explicar el rechazo pensando que no hemos gustado a la otra persona porque somos feas, no somos suficientes, o porque tenemos algo malo; pero en realidad, la explicación puede ser mucho más sencilla, y suele encontrarse en que quizá no existió química, buscáis cosas distintas o simplemente no hay compatibilidad. Este sesgo cognitivo deteriora la autoestima y hace que cada cita se convierta en un examen personal. Aprender a sustituir esa atribución interna por una explicación más objetiva protege la salud mental y favorece relaciones mucho más sanas".
La importancia de cambiar la perspectiva
Es muy común acudir a una cita con el único objetivo de conquistar a la otra persona. Sin embargo, cambiar el enfoque puede transformar por completo la experiencia y reducir buena parte de los nervios. Así lo señala la experta: "La pregunta que realmente nos deberíamos hacer es si la otra persona nos gusta para nuestra vida". Un cambio sencillo que "reduce enormemente la ansiedad y devuelve el poder personal". Como explica Lara Ferreiro, "no se trata de convencer, sino de descubrir si existe compatibilidad. Recordemos que una relación sana no nace de impresionar, sino de conectar".
Más allá de intentar causar una buena impresión, el primer encuentro ofrece la oportunidad de observar cómo se comporta la otra persona y detectar señales que, con el tiempo, pueden resultar determinantes. En este sentido, es fundamental pararse y pensar en el contexto y en qué está sucediendo en cada momento. Es decir, como comenta la especialista, hay que tener en cuenta que "vivimos en un momento en el que la educación emocional es más necesaria que nunca. Diferentes estudios europeos estiman que alrededor de una de cada tres mujeres ha experimentado alguna forma de violencia psicológica o comportamiento controlador dentro de una relación de pareja a lo largo de su vida. Además, numerosos profesionales de la salud mental observamos un aumento de personas que llegan a consulta tras haber normalizado dinámicas de manipulación, dependencia emocional o relaciones intermitentes".
Por eso, la psicóloga propone dejar de entender la primera cita como una prueba que debemos superar y empezar a verla como un espacio para observar con calma. Durante ese primer encuentro conviene fijarse en pequeños detalles que pueden decir mucho más que una conversación brillante o una buena impresión inicial. Es el momento de observar señales importantes, y hacerse preguntas como "¿Respeta tus tiempos? ¿Escucha o monopoliza la conversación? ¿Habla con desprecio de sus exparejas? ¿Necesita impresionarte constantemente? ¿Respeta tus límites? ¿Existe coherencia entre lo que dice y lo que hace? ¿Te sientes tranquila siendo tú misma?". Al final, explica Lara Ferreiro, la mejor cita no es necesariamente la más espectacular, sino aquella en la que no sentimos la necesidad de interpretar un personaje.
Consejos de experta para antes de una primera cita
Más allá de la ropa elegida o del lugar del encuentro, la preparación emocional también influye en cómo vivimos una primera cita. Para Lara Ferreiro, acudir con expectativas realistas y con las ideas claras permite disfrutar más de la experiencia y tomar mejores decisiones: "Una primera cita no empieza cuando llegas al restaurante, sino mucho antes. La preparación emocional es tan importante como la apariencia física. Ir con seguridad, con las ideas claras y con expectativas realistas aumenta las probabilidades de disfrutar del encuentro y, sobre todo, de tomar una buena decisión".
La especialista comparte una serie de pautas que recomienda habitualmente en consulta para afrontar estos encuentros desde un lugar más sereno.
- Dedícate un momento para ti antes de salir: "no se trata de impresionar a la otra persona, sino de sentirte bien contigo mismo antes de comenzar la cita".
- Haz tu ritual de belleza: "no se trata de disfrazarte ni de convertirte en alguien diferente, sino de dedicarte tiempo. Date una ducha relajante, ponte ese perfume que te hace sentir bien, arréglate el pelo, elige una ropa con la que te sientas atractiva y cómoda. Cuando una persona se gusta a sí misma, transmite seguridad. Verte bien también influye en cómo te sientes".
- Ten claras tus prioridades: "saber qué buscas en una pareja ayuda a no dejarse llevar únicamente por la emoción del momento".
- Haz una lista antes de salir: "escribe qué cualidades son imprescindibles en una pareja y cuáles son innegociables. Tener claras tus prioridades evita dejarte llevar únicamente por la atracción o la química del momento".
- Identifica las banderas verdes... y también las rojas: "observar determinadas actitudes desde el principio puede evitar muchos problemas más adelante.
- Lleva pensadas tus banderas verdes y tus banderas rojas. "las banderas verdes son señales de una relación sana: respeto, empatía, coherencia, sentido del humor, inteligencia emocional, buena comunicación y capacidad para asumir responsabilidades. Las banderas rojas incluyen controlar el móvil, hablar mal de todas las exparejas, victimizarse constantemente, mostrar celos desde el primer momento, mentir, faltar al respeto o intentar acelerar la intimidad".
- Cambia la pregunta que te haces antes de la cita. "en lugar de centrar toda la atención en gustar, la experta invita a valorar si la otra persona encaja realmente con nosotros.
Claves a seguir durante una cita
Estas pautas precias a la cita, pueden ayudarte a enfrentarla de otra manera. Sin embargo, una vez empezada, hay otros consejos más que puedes tener en cuenta. La psicóloga los detalla:
- No vayas a gustar: averigua si esa persona encaja contigo. Muchas veces llegamos a una cita con la sensación de que debemos convencer a la otra persona. Sin embargo, cambiar esa perspectiva puede aliviar gran parte de la presión desde el primer minuto.
- La primera impresión no siempre cuenta toda la historia. La ilusión de conocer a alguien puede hacer que proyectemos expectativas demasiado pronto. Por eso conviene dejar que el vínculo se construya poco a poco, sin adelantarnos a los acontecimientos.
- Hay gestos que dicen mucho más que una conversación brillante. "Fíjate en la coherencia entre lo que dice y lo que hace, cómo trata al camarero, si respeta tus opiniones y si muestra interés genuino por conocerte. La comunicación no verbal y las pequeñas conductas hablan mucho más que un discurso brillante".
- No reveles toda tu vida en dos horas. "La confianza se construye poco a poco. Compartir demasiado desde el principio puede generar una falsa sensación de intimidad. Es mejor dejar espacio para que el vínculo crezca de forma natural".
- Que no haya una segunda cita no significa que haya algo malo en ti. No siempre existe compatibilidad, y convertir un rechazo en una valoración sobre uno mismo puede terminar dañando la autoestima.
- Confía en cómo te sientes, no solo en lo que ves. "Las relaciones sanas suelen generar calma, curiosidad y bienestar. Si sales de la cita con ansiedad, confusión o sintiendo que tienes que esforzarte demasiado para gustar, conviene prestar atención a esa sensación".
- Recuerda que tú también estás eligiendo. En una primera cita no solo se trata de que alguien quiera conocerte, sino de descubrir si esa persona merece un lugar en tu vida.
Ser uno mismo, la mejor estrategia
En un momento en el que las aplicaciones de citas forman parte de la vida cotidiana de muchas personas, la psicóloga recuerda que no todo el mundo busca lo mismo ni está emocionalmente disponible. "Ashley Madison, una plataforma dirigida a personas que buscan relaciones extramatrimoniales, sugiere que de 8,5 millones de hombres españoles infieles y 7,5 millones de mujeres infieles, y sostiene que aproximadamente una de cada cuatro personas con pareja reconoce haber sido infiel o haber mantenido algún tipo de relación paralela. La infidelidad existe y la primera cita es una oportunidad para observar la coherencia, la honestidad y los valores de la otra persona antes de implicarte emocionalmente".
Lejos de entender una primera cita como un examen, la especialista anima a verla como una oportunidad para comprobar si existe una conexión real, sin necesidad de interpretar ningún papel, "porque quien conecta con una máscara acabará decepcionándose tarde o temprano; quien conecta contigo, con tus luces y tus sombras, tendrá muchas más posibilidades de construir una relación basada en la confianza, la seguridad y el respeto mutuo", concluye la experta.

















