El nuevo porche mediterráneo de Sheila Conde tiene esa mezcla que tan bien funciona en verano: parece relajado, pero está muy pensado. La creadora de contenido de moda y lifestyle ha transformado esta zona exterior junto a la piscina en un auténtico salón al aire libre, con sofás blancos, mesa de madera rústica, alfombra de fibras, cortinas vaporosas y detalles decorativos que aportan calidez sin recargar.
Un espacio de estilo mediterráneo-ibicenco, natural y cómodo, concebido para descansar, recibir amigos y alargar las noches de agosto. Ella misma nos cuenta cuáles han sido sus trucos, sus innegociables y sus marcas de referencia.
© @sheilacondeUn salón exterior de unos 12 m² junto a la piscina
El porche tiene aproximadamente 4 x 3 metros, una superficie suficiente para crear una zona de estar completa que invitase a vivir el exterior. La creadora de contenido Sheila Conde (IG: @sheilaconde) tenía claro que no quería un simple rincón de paso, sino un salón exterior con todas las comodidades: sofás amplios, mesa de centro, alfombra, textiles y una decoración capaz de hacer el porche tan apetecible como cualquier estancia interior.
La ubicación también ayuda. Al estar junto a la piscina y abierto al jardín, el porche se ha convertido en una zona social natural: un lugar para tumbarse, leer, tomar algo, preparar un picoteo o reunirse con amigos al caer la tarde. “Los sofás son súper cómodos y muy anchos. Te puedes tumbar, reclinar… y al final se ha convertido en una zona que usamos muchísimo”, explica ella misma.
© @sheilacondeEl punto de partida: un porche que necesitaba volver a vivirse
Antes de la transformación, Sheila Conde partía prácticamente de cero en esta zona exterior. El porche tenía potencial —estaba cubierto, junto a la piscina y abierto al jardín—, pero le faltaba lo más importante: convertirse en un espacio realmente cómodo, bonito y usado a diario.
Su objetivo estaba claro desde el principio: crear un salón de exterior que respirara tranquilidad. “Quería que fuera un espacio cómodo, que respirara calma, con un estilo mediterráneo lleno de elementos naturales como la madera y el lino”, cuenta Sheila. La idea era conseguir un rincón atemporal, elegante y relajado, capaz de acompañar los días largos de verano.
© @sheilacondeLa inspiración llegó de forma natural
Aunque el resultado tiene aire ibicenco, Sheila no partió de una búsqueda intensa de referencias ni de un moodboard lleno de imágenes. La inspiración apareció de una forma más espontánea. “Me llegó el catálogo de una marca de mobiliario –Organic Design–, eché un vistazo y me pareció ideal, muy casual. Trabajan un estilo mediterráneo e ibicenco muy relajado, pero con muy buena calidad”, cuenta.
© @sheilacondeLa base mediterránea: lino, blancos, beis y fibras naturales
El estilo mediterráneo del porche se construye a través de la combinación de tonos claros, tejidos orgánicos y materiales naturales. Blancos, beis, lino, fibras, madera y texturas artesanales crean una base fresca que funciona especialmente bien en exteriores de verano porque refleja la luz, suaviza el ambiente y transmite sensación de calma.
Sheila lo resume en tres claves: lino, colores claros y fibras naturales. Los sofás blancos aportan luminosidad y ese efecto de casa de verano; la madera rústica de la mesa introduce calidez; la alfombra de fibra delimita la zona de estar; y las cortinas suavizan la estructura del porche.
© @sheilacondeSofás blancos, amplios y con fundas lavables
En un porche junto a la piscina, la comodidad no puede separarse de la practicidad. Por eso, una de las decisiones más importantes fue elegir sofás amplios, mullidos y pensados para exterior. El verdadero acierto para no sufrir con las manchas y roces es que tengan fundas lavables.
“Para que un espacio sea cómodo y vivible, es esencial en cualquier exterior que los sofás tengan fundas lavables”, explica Sheila. Y añade una idea muy importante cuando se decora una casa real: un espacio no debe dar miedo. “Que sea cómodo y que no te dé pena sentarte porque se va a manchar. Los espacios tienen que ser bonitos, pero disfrutables”.
© @sheilacondeLa mesa de madera rústica, el centro visual del porche
La mesa de centro tiene mucho peso en la decoración del porche. Es una pieza grande, de madera envejecida, con presencia y textura, que aporta ese aire artesanal tan propio del estilo mediterráneo. No necesita demasiada decoración encima porque el propio material ya tiene fuerza.
Por eso Sheila prefirió no recargarla. La composición se organiza con pocos elementos bien elegidos: velones de cristal, un jarrón de aspecto artesanal, flores artificiales y algún libro decorativo. La idea es equilibrar la mesa, no taparla. “La mesa es una maravilla y la gracia es poder disfrutar también de la madera”, explica.
© @sheilacondeFlores de Botané y un libro de Taschen para dar color
Aunque la base del porche es muy neutra, Sheila ha introducido alguna nota de color a través de la decoración de la mesa de centro. Concretamente, con las flores artificiales de Botané, colocadas en un jarrón de aire artesanal (belleza imperfecta) y con un colorido libro, Ibiza Bohemia, de Taschen, en rosa fucsia y amarillo.
© @sheilacondeCortinas vaporosas para envolver el espacio
Las cortinas son uno de los recursos más especiales del porche. No solo tamizan la luz y aportan intimidad, también crean movimiento. Cuando entra algo de aire, el tejido se mueve suavemente y el espacio gana una atmósfera más especial.
Sheila cuenta que fue una idea que ya tenía desde hace años y que ha resultado un acierto total. Las cortinas y la barra son de IKEA.
© @sheilacondeAlfombra de exterior: el truco para que un porche parezca un salón
Una alfombra puede transformar por completo un exterior. En este porche, la alfombra de fibra ayuda a delimitar la zona de estar, une los sofás con la mesa y aporta esa sensación de salón al aire libre.
Sheila lo tiene claro: “Las alfombras de exterior me parecen fundamentales. Visten muchísimo, igual que en una casa”. Su preferencia son las de fibra, aunque reconoce que conviene tener cuidado si se mojan porque pueden ser más delicadas. Por eso es importante valorar siempre dónde está ubicada la zona exterior: no es lo mismo una terraza completamente expuesta que un porche protegido bajo cubierta.
© @sheilacondeVelas, música y noches de verano: el porche como refugio
El gran cambio no está solo en cómo se ve el porche, sino en cómo se vive. Ahora Sheila lo utiliza mucho más: para relajarse, organizar cenas, preparar un picoteo o disfrutar de la noche junto a la piscina. La iluminación directa queda en segundo plano; ella prefiere crear ambiente con velones y luz suave.
“Mi momento favorito es claramente la noche”, cuenta. “No hace tanto calor, sales de la piscina, estás más fresca, te pones una copa de vino, algo para picar y estás ahí relajada”. Esa es, en realidad, la mejor prueba de que la decoración funciona: cuando un espacio empieza a formar parte de la vida diaria.
© @sheilacondeLa 'checklist' del porche mediterráneo de Sheila Conde
Para recrear este estilo en casa, te damos las claves para que solo tengas que "seguir" punto por punto el listado:
- Elegir una base clara: blancos, beis, arena y tonos naturales
- Apostar por materiales con textura: lino, madera, fibras y cerámica
- Crear una zona de estar cómoda, no solo decorativa
- Usar sofás con fundas lavables si el porche está cerca de la piscina o se usa mucho
- Añadir una alfombra de exterior para delimitar el salón
- Colocar cortinas ligeras para tamizar la luz y envolver el espacio
- Decorar la mesa con pocas piezas, pero bien escogidas
- Introducir color con libros, flores o pequeños accesorios
- Priorizar velas y luz cálida para las noches de verano
- Pensar siempre en el mantenimiento: sol, humedad, tormentas y uso diario




