María del Mar Díaz, neuropsicóloga: "Cuando vivimos una experiencia intensa no podemos dormir porque se produce una hiperactivación fisiológica"


Taylor Swift ha confesado en su documental que, tras bajar del escenario, es incapaz de conciliar el sueño: te explicamos por qué


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Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
19 de julio de 2026 a las 18:31 CEST

Puede que nos suceda esta noche si España gana la Copa Mundial, pero seguro que te ha pasado en otras mil ocasiones: tras un día emocionante, no puedes dormir. A Taylor Swift también le sucede, según ha contado en The End of an Era, el documental que muestra el detrás de cámaras de The Eras Tour: "No voy a poder dormirme porque no me va a ser posible bajar la energía". 

Acto seguido narra que suele ver televisión, comer en la cama, firmar discos y esperar a que el cansancio acabe llegando. Esa sensación de seguir acelerado cuando todo ha terminado que a todos nos ha pasado. Y la neuropsicología tiene una explicación.

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María del Mar Díaz Laínez, neuropsicóloga en el Hospital Viamed Fuensanta, explica que una experiencia de gran intensidad activa varios sistemas del organismo a la vez. Puede ocurrir en un concierto, una boda, una oposición, una competición o cualquier cita vivida con mucha carga emocional.

"Cuando vivimos una experiencia de enorme intensidad, se produce una hiperactivación fisiológica", explica María del Mar Díaz Laínez. El cuerpo se prepara como si todavía tuviera que responder a algo importante: suben las pulsaciones, aumenta la tensión muscular y el organismo libera adrenalina para sostener ese estado de alerta.

Al mismo tiempo, entra en juego el cortisol, que ayuda a mantener la energía y la atención, y también se activa el circuito de recompensa del cerebro. Por eso, después de una noche tan intensa, no solo hay cansancio: también hay euforia, placer, emoción y una sensación de seguir "arriba" aunque el concierto ya haya terminado. La subida llega deprisa. La bajada, en cambio, necesita bastante más tiempo. El cerebro no apaga el interruptor de golpe.

MUNICH, GERMANY - JULY 27: (EDITORIAL USE ONLY. NO STANDALONE PUBLICATION USE (NO SPECIAL INTEREST OR SINGLE ARTIST PUBLICATION USE; NO BOOK USE))   Taylor Swift performs onstage during "Taylor Swift | The Eras Tour" at Olympiastadion on July 27, 2024 in Munich, Germany© Getty Images
Tras conciertos de más de tres horas, la cantante ha contado que le cuesta "bajar la energía" y conciliar el sueño al terminar el show

El cuerpo baja, pero la cabeza sigue repasando

Tras un acontecimiento intenso, el cansancio físico convive con una mente que empieza a repasar lo vivido. La experta explica que solemos revisar cómo ha salido todo, cómo nos hemos sentido o incluso si hemos cometido algún error. Ese repaso mantiene activo al cerebro justo cuando el cuerpo intenta entrar en descanso. La activación física y la activación cognitiva se alimentan entre sí. El corazón empieza a bajar el ritmo, pero la cabeza sigue dando vueltas. Por eso el sueño tarda en llegar.

En el caso de Taylor Swift, el escenario suma varios factores: esfuerzo físico, luces, ruido, presión, emoción, coordinación, memoria, voz y conexión con miles de personas durante horas. El cuerpo ha funcionado en modo alto rendimiento y necesita salir de ahí poco a poco. Pero la sensación también puede aparecer en quien asiste a un concierto como espectador. 

"El cerebro no solo responde a lo que hacemos, sino también a lo que vivimos emocionalmente", explica Díaz Laínez. Aunque el esfuerzo físico sea menor, la emoción también puede activar dopamina, adrenalina y otras sustancias asociadas a la recompensa. Por eso algunas personas llegan a casa después de un concierto, una fiesta o una noche muy esperada con sueño acumulado, pero con una energía rara. El cuerpo pide cama, mientras el cerebro sigue dentro del evento.

Taylor Swift tiene una conexión especial con el Madison Square Garden por su carrera© IG: @taylorswift
Taylor Swift tiene una conexión especial con el Madison Square Garden por su carrera

Cuánto tarda el organismo en recuperar la calma

La neuropsicóloga explica que el tiempo de recuperación varía según la intensidad del acontecimiento y las características de cada persona. En general, el organismo puede tardar desde unas horas hasta unas 24 horas en recuperar su estado basal.

En experiencias de intensidad extraordinaria, como un concierto de más de tres horas dentro de una gira mundial, ese margen puede ampliarse. La experta señala que, al sumar esfuerzo físico, estimulación lumínica, carga emocional y exigencia cognitiva, la recuperación puede alargarse incluso hasta las 72 horas. "La transición desde ese estado de hiperactivación hasta el descanso es un proceso gradual en el que el sistema nervioso necesita tiempo para recuperar su equilibrio", explica.

Qué ayuda a dormir después de un pico de adrenalina

La experta insiste en que el cuerpo agradece una rutina tranquila y previsible. La respiración lenta y los ejercicios de relajación muscular pueden ayudar a bajar el nivel de activación. También puede servir una ducha o un baño caliente una o dos horas antes de acostarse, justo el tipo de gesto que Taylor muestra en el documental.

Si aparece hambre, conviene tomar algo ligero. Acostarse con el estómago vacío tras un gran esfuerzo puede dificultar el descanso. Durante el evento, la experta recomienda moderar el consumo de cafeína y alcohol, dos sustancias que prolongan ese estado de alerta.

La televisión también puede formar parte de esa transición, siempre que el contenido acompañe. Una serie suave, conocida o con poco estímulo ayuda más que una película de acción, terror o una trama cargada de tensión.

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Cuando el cuerpo sigue acelerado, intentar dormir a toda costa suele jugar en contra. La frustración por seguir despiertos añade otra capa de tensión y el cerebro recibe justo el mensaje contrario al descanso. Por eso Díaz Laínez propone aceptar que esa noche el sueño puede tardar un poco más. Mantener una rutina calmada, con luces suaves, pocos estímulos y un ritmo bajo ayuda al sistema nervioso a recuperar su equilibrio sin añadir presión.

Una noche así después de un acontecimiento intenso entra dentro de una respuesta esperable del organismo. Otra cosa distinta ocurre cuando la dificultad para desconectar se repite durante varios meses, aparece tras situaciones de baja intensidad o llega acompañada de ataques de pánico, un nivel de activación muy alto o problemas en la vida diaria. En esos casos, la neuropsicóloga recomienda consultar con un profesional.