El motivo científico por el que en verano te apetece menos comer y la digestión es más lenta


Descubre cuál es el efecto del calor en el organismo y cómo tiene que ser tu alimentación en los días de más calor


Digestiones pesadas en verano© pdpaola_jewelry
Elisa García FayaRedactora de Belleza y Estar Bien
23 de junio de 2026 a las 17:41 CEST

¿Te has preguntado por qué en los días de mucho calor cualquier comida parece sentarte más pesada, incluso aunque comas ligero? ¿Por qué tu energía baja después de comer en verano y la digestión se vuelve más lenta de lo habitual? Dos expertas explican no solo por qué ocurre sino también cómo podemos ponerle remedio.

Digestiones pesadas y comidas de verano© celinebethmann

Por qué haces peor la digestión en veranon

Paloma Ruiz, Terapeuta Nutricional Clínica y Especialista en Medicina Funcional de la firma SANA Nutrients, explica que el cuerpo humano cuenta con sus propios mecanismos de supervivencia. "Cuando el calor aprieta, la prioridad absoluta del organismo es enfriarse", sostiene.

"Para disipar el calor, el cuerpo recurre a la vasodilatación periférica, desviando una gran cantidad de recursos sanguíneos hacia la piel y las extremidades", explica. Asegura que "la consecuencia directa es que disminuye el riego en los órganos internos, incluido el intestino". Y cuenta que, "al haber menos irrigación, la producción de enzimas digestivas cae en picado, el tránsito se modifica y cualquier comida, por ligera que sea, se procesa de forma mucho más lenta y pesada". 

Comer fruta en verano es muy recomendable según los nutricionistas© madeof_____

Pero no todo está perdido. "Hay alimentos que, por su composición y su efecto en el cuerpo, nos ayudan a mantenernos frescos y ligeros durante los días de más calor", explica Laura Jorge, dietista-nutricionista, fundadora y directora del centro de nutrición, psicología y salud Laura Jorge 

Comer fruta en verano es muy recomendable según los nutricionistas© tashafranken

Cómo combatir el calor desde la alimentación

Cuando hablamos de refrescarnos, solemos pensar en la sensación inmediata que nos deja un helado o una bebida muy fría. Sin embargo, como explica Laura Jorge, "lo que más ayuda a nuestro cuerpo a regular su temperatura es mantenernos bien hidratados y favorecer una digestión ligera". Por eso, elegir alimentos ricos en agua y fáciles de digerir es fundamental si queremos sentirnos frescos y con energía durante los días de calor.

Las frutas y verduras de temporada son un gran aliado. Además de ser deliciosas, aportan agua, vitaminas y minerales que ayudan al organismo a mantenerse ligero y evitar esa sensación de pesadez típica de las comidas copiosas. La sandía y el melón, por ejemplo, están compuestos en más de un 90% por agua, lo que las convierte en opciones perfectas para picar entre horas, como postre o incluso para preparar sopas frías y ligeras.

Comidas de verano y los consejos de los nutricionistas© womensecretofficial

El pepino es otra de las estrellas del verano. Ligero, crujiente y muy hidratante, puedes incorporarlo en ensaladas, gazpachos o en agua saborizada junto con unas rodajas de limón y menta. El tomate, tan presente en la cocina mediterránea, también es una excelente opción. Su alto contenido en agua, su versatilidad y su aporte de antioxidantes lo convierten en un ingrediente ideal para ensaladas, zumos o salsas frías.

Comidas en verano© kirstygodso

Más allá de las frutas y verduras, algunas hierbas y especias pueden ayudarte a potenciar la sensación de frescor. La menta y la hierbabuena, por ejemplo, no solo aportan sabor, también contienen mentol, que genera un efecto refrescante en boca y en el organismo. "Una infusión fría con menta, una limonada o incluso una ensalada de frutas con hierbabuena pueden marcar la diferencia en los días de más calor", sugiere Laura.

Comidas de verano y los consejos de los nutricionistas© yolirodriguez___

Y aunque pueda parecer contradictorio, el jengibre también puede ser útil. Estimula la sudoración, un mecanismo natural que utiliza el cuerpo para enfriarse, y un té frío de jengibre con limón puede ser muy revitalizante.

Tampoco hay que olvidar los lácteos fermentados como el yogur o el kéfir, que por su textura fresca y su fácil digestión resultan ideales en verano. Además, aportan probióticos que favorecen el equilibrio de la microbiota intestinal, clave para la salud en general. Un yogur natural con fruta fresca o una crema fría a base de kéfir son opciones ligeras, nutritivas y apetecibles.

Infusión fría de verano© Getty Images

Y, por supuesto, el agua. Aunque no sea un alimento como tal, es la base de todo. Mantener una buena hidratación es fundamental para que el cuerpo pueda regular su temperatura y funcionar correctamente. Si te cuesta beber agua sola, puedes darle un toque diferente añadiendo frutas, pepino o hierbas aromáticas.

Por último, los platos fríos como gazpachos, salmorejos o cremas de verduras ligeras son grandes aliados cuando el termómetro sube. Son hidratantes, fáciles de digerir y muy apetecibles en los días de calor.

Ensalada de pepino y pistacho© Getty Images

Combatir el calor desde la alimentación es más sencillo de lo que parece. Apostar por alimentos ricos en agua, ligeros y fáciles de digerir no solo ayuda a mantenerte hidratada, sino que también evita la sensación de pesadez y favorece el bienestar general en los días más calurosos.

"Al final se trata de escuchar a tu cuerpo y de darle lo que necesita en cada momento", recuerda Laura Jorge. Y en verano, esa necesidad pasa por hidratarnos bien, priorizar los alimentos frescos y cuidar la digestión.