"Yo no voy con ganas todos los días al gym, voy porque hay un compromiso, hay días mejores que otros, días que estás más triste, días que estás más cabreado... Pero es compromiso y eso sí lo tengo". Es una de las reflexiones más virales de Cristiano Ronaldo. El futbolista lanzó este mensaje en una entrevista con el periodista Edu Aguirre en el programa Los amigos de Edu, en 2025 y todavía hoy son muchos los expertos en fitness que se hacen eco de sus palabras.
Pero lo cierto es que este pensamiento reabre un debate interesante: si hay que escuchar al cuerpo y darle en cada momento lo que necesita, ¿deberíamos evitar entrenar cuando estamos cansados? ¿O por el contrario es mejor seguir esa pauta que reza "follow the plan, not your mood" (sigue el plan y no tu estado de ánimo) que tan de moda se ha puesto ahora? Para llegar a una conclusión coherente nos hemos puesto en contacto con la entrenadora Andrea de Ayala, coach de carrera y embajadora de Oysho y de su running club.
Motivación vs. fatiga
"La motivación es lo que, en un primer momento, nos lleva a ir al gimnasio de manera constante y a plantearnos el reto de cambiar", comienza explicando Andrea. "Hay un impulso, un deseo de mejorar. Esa motivación te sostiene durante los primeros días y semanas, pero cuando el cuerpo empieza a experimentar cansancio y fatiga, deja de gustarle el esfuerzo", revela.
Según Andrea, cuando aparece ese cansancio, la motivación desaparece. Andrea lanza una frase contundente: "pesan más la fatiga y la incomodidad del esfuerzo que las ganas iniciales. Y ahí es donde mucha gente abandona", atestigua.
Respeto al cuerpo vs. excusas
Para la entrenadora hay que detenerse en un punto importante del discurso de Ronaldo: el compromiso. Para Andrea, este engloba disciplina y amor propio: "porque cuando tomas una decisión tienes que respetarte lo suficiente como para recordar por qué la tomaste", dice tajante. Así que sigue su consejo y pregúntate: ¿Por qué decidí empezar a ir todos los días al gimnasio o salir a correr? Seguramente tuvieras un objetivo contigo misma. Cuando lo identifiques recuerda que, como señala Andrea, "muchas veces, que pesa más la incomodidad momentánea que el compromiso contigo misma". Y eso no puede pasar. "La falta de compromiso y de amor propio es lo que realmente lleva a abandonar, porque todo objetivo implica esfuerzo. No existe progreso sin incomodidad".
Es más fácil vivir cansado que vivir esforzándote
A pesar de estas cosas, Andrea advierte: "también hay una diferencia entre abandonar y escuchar al cuerpo". Según la especialista, "decidir descansar un día (porque tienes la regla, porque no has dormido bien o porque estás agotado de la semana...) forma parte del entrenamiento". "Eso no es rendirse; al contrario, es parte del compromiso contigo y con tu cuerpo", matiza. Para ella "escucharte y priorizarte por encima de una rutina rígida también es entrenar". "Ese descanso que el cuerpo te pide es necesario, pero debe ser algo puntual: uno o dos días, dependiendo de la intensidad y del nivel de entrenamiento", nos cuenta. Ahora bien, "el problema aparece cuando el descanso deja de ser una excepción y se convierte en una rutina".
Andrea no tiene duda: "Después llegan otras excusas: que no tienes tiempo, que esta semana no pudiste, que ya volverás la siguiente. Y, sin darte cuenta, cada vez espacias más los entrenamientos y priorizas más el descanso, porque es más fácil vivir cansado que vivir esforzándote".
Para la runner, eso es, precisamente, lo que diferencia a las personas deportistas de las sedentarias o de quienes intentan incorporar actividad física sin conseguir mantenerla en el tiempo: viven esforzándose.











