En pleno barrio de Salamanca, en Madrid, dentro de La Casa de las Bolas, ÀBAG Studio ha transformado un ático-dúplex de 280 m² en una vivienda tan singular como el edificio que la contiene, con la ejecución técnica de De Lucio en la reforma. Su planta triangular —inevitablemente emparentada con la silueta del icónico Flatiron neoyorquino— solo suma y personaliza. La intervención convierte la geometría difícil, las vigas vistas y la estructura existente en el punto de partida de un interiorismo cálido, sofisticado y muy arquitectónico.
© Javier BravoLa zona social bajo una estructura vista
La zona de día proyectada por ÀBAG Studio (www.abagstudio.com) es el corazón de la vivienda. Bajo la estructura metálica pintada en blanco, salón, comedor y cocina se conectan en un espacio abierto que aprovecha la luz y la geometría del ático. La chimenea, revestida en mármol Verde Alpi, actúa como punto focal y aporta un acento art déco muy contemporáneo. Frente a ella, el comedor circular y la cocina abierta refuerzan la idea de una casa pensada para reunirse y vivirla.
© Javier BravoUn salón de curvas suaves y mucha luz
El salón principal aprovecha la arquitectura singular del edificio y la luz de los grandes ventanales para crear un ambiente muy envolvente. Los sofás curvos, la alfombra redonda y la mesa baja circular suavizan la potencia de las vigas y de la planta triangular. La butaca verde, los acentos rojizos y las piezas de arte añaden color sin romper la calma.
© Javier BravoEl espacio abierto, visto en toda su amplitud
Esta imagen permite entender la magnitud del proyecto. La estructura vista, el volumen central revestido en madera oscura, la cocina, el comedor y el salón conviven en una misma secuencia visual. La planta triangular, lejos de generar rincones incómodos, se convierte en una herramienta para zonificar.
Cada pieza tiene su lugar, pero todo permanece conectado por la luz, el suelo de roble claro y una paleta de tonos crema, negros, verdes y terracota.
© Javier BravoLa chimenea como gesto de diseño
La chimenea es una de las piezas más expresivas del ático. Revestida en mármol Verde Alpi, se eleva como una composición vertical que introduce fuerza gráfica y sofisticación. A su alrededor, los tonos crema, los textiles blancos y las ventanas altas rebajan la intensidad del mármol y dejan que la luz natural haga el resto. Es un rincón con mucho carácter.
© Javier BravoUna cocina abierta con isla escultórica
La cocina abierta no se plantea como una estancia independiente, sino como una prolongación de la vida dentro de la casa. La isla, de carácter escultórico, combina volúmenes claros, detalles en negro y cantos redondeados que continúan el lenguaje curvo del edificio.
Al fondo, los frentes oscuros equilibran la luminosidad de la estancia y conectan con las carpinterías del resto de la casa. Es una cocina abierta, diseñada para formar parte de la arquitectura.
© Javier BravoArte, carpintería y piezas con personalidad
Aquí se ve cómo el arte tiene un lugar protagonista, capaz de introducir contemporaneidad y color. Sobre el panelado oscuro, una obra azul de gran formato introduce un golpe de color intenso, acompañada por una consola blanca de líneas curvas.
La escena resume una de las virtudes de esta vivienda: la capacidad de combinar arquitectura potente, materiales sobrios y piezas decorativas con carácter. No hay miedo al contraste, pero sí una intención clara detrás de cada elección.
© Javier BravoEl cabecero como pieza arquitectónica
En el dormitorio principal, el cabecero está realizado con una pieza de travertino, con esquinas redondeadas, que se superpone al panelado de roble oscuro y dialoga con las vigas blancas que recorren el techo. El resultado tiene algo de refugio contemporáneo: líneas serenas, materiales nobles y una composición que aprovecha la altura y la estructura existente.
© Javier BravoMás carpintería oscura y textura natural
El dormitorio resume muy bien el equilibrio del proyecto: una base clara y serena, recorrida por carpinterías de roble oscuro que funcionan casi como una segunda piel. El armario, de líneas limpias y presencia rotunda, contrasta con la ligereza de las cortinas y con el papel de textura natural que envuelve la zona del tocador.
La decoración no busca exceso, sino profundidad: madera, tejidos claros, una pieza cerámica oscura y un espejo redondo que suaviza la composición.
© Javier BravoPiedra clara y espejo para el baño compartido
El baño principal trabaja con una idea muy eficaz: crear profundidad a través del reflejo. El gran espejo enmarca la vista y prolonga visualmente el espacio, mientras la piedra clara aporta continuidad entre paredes, encimera y embocadura.
El contraste está servido a través de los paneles oscuros laterales. Es un baño pensado como una transición entre la intimidad del dormitorio y la fuerza material del proyecto.
© Javier BravoLa planta superior como espacio flexible
La planta superior se concibe como un family room, aunque podría funcionar también como despacho o incluso como cuarto dormitorio gracias a su baño propio. Las ventanas interiores, enmarcadas en piedra clara sobre panelado oscuro, conectan visualmente este nivel con la zona de día y multiplican la entrada de luz.


