Fue una larga búsqueda. Cuando Maria Sole Agnelli —hermana del recordado empresario Gianni Agnelli y presidenta de la Fundación Agnelli durante catorce años— conoció, en los años cincuenta, a su marido, “rápidamente descubrieron que compartían cuatro grandes pasiones: montar a caballo, el campo, la caza del zorro… y Roma”.
“Soñando con una vida cerca de la ciudad, pero rodeados de naturaleza, comenzaron a buscar un lugar donde pudieran construir su casa completamente desde cero”, y encontraron este terreno, que se antojó perfecto, a apenas unos kilómetros de la Ciudad Eterna.
Estaba en mitad del campo, como deseaban, y “no había ni un solo árbol, ni caminos, ni casas”, nos cuenta su nieta, Maria Sole Torlonia dei Duchi di Poli e Guadagnolo. “Todo lo que existe hoy aquí fue imaginado y creado por mis abuelos desde el principio”.
Fue construida en los años 50 por orden de su abuela, Maria Sole Agnelli, perteneciente a una de las familias de empresarios más emblemáticas del país
Un fascinante legado
La finca alberga, en la actualidad, dos impresionantes construcciones. Por un lado, la casa principal, donde reside nuestra protagonista junto a su familia y sus padres —Leopoldo Torlonia dei Duchi di Poli e Guadagnolo y Cintia Campello della Spina— y que fue diseñada en 1956 por el arquitecto Tomaso Buzzi, quien también desempeñó un papel fundamental en la decoración y recreación del interior del Palacio de Liria tras quedar devastado en la Guerra Civil española.
El paisaje y los jardines fueron obra del icónico paisajista Russell Page; y algunos de los interiores llevan la firma del escenógrafo y decorador italiano Renzo Mongiardino. “Las obras tardaron cuatro años en completarse y se inauguró en 1960, el mismo año en que Roma acogió los Juegos Olímpicos. Lamentablemente, mi abuelo falleció apenas un año antes de que se terminara”.
“Las obras tardaron cuatro años en completarse y se inauguró en 1960, el mismo año que Roma acogió los Juegos Olímpicos. Lamentablemente, mi abuelo falleció un año antes de que se terminara”
Por otro, está un majestuoso conjunto considerado entre los establos más bellos del mundo, seña de identidad del lugar y del legado de su fundadora.
Maria Sole Agnelli, que vivió aquí hasta el año pasado —falleció con cien años—, era una apasionada de los caballos pura sangre, a los que dedicó parte de su vida —participó en el equipo nacional de los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 como criadora y gestora de los caballos nacidos en esta finca y logró incluso que su caballo Woodland obtuviera la medalla de plata—.
Una pasión que transmitió a sus hijos y a sus nietos, como Maria Sole Torlonia, que nació y creció en este entorno lleno de historia.
La casa fue diseñada por el arquitecto Tomaso Buzzi (que también desempeñó un papel fundamental en la recreación interior del Palacio de Liria tras la Guerra Civil)
El ritmo del campo
Heredera de dos grandes linajes italianos, Maria Sole Torlonia ha sabido construir su propio camino en el mundo empresarial, y su trayectoria está marcada por la discreción, el compromiso y un profundo respeto por la tradición.
En 2013, creó la firma BLAZÉ Milano junto a Corrada Rodriguez d’Acri y Delfina Pinardi, con las que ha querido reunirse para hacer este reportaje excepcional, y lo que empezó como una pequeña colección de blazers a medida se ha consolidado como una marca reconocida a nivel internacional.
Entre establos, senderos y jardines, recuerda cómo desde niña aprendió a apreciar el silencio y los ritmos del campo, en un sitio que, sin duda, ha marcado profundamente su forma de vivir y trabajar.
¿Cómo es un día perfecto para ti aquí?
Me encanta despertarme temprano para montar a caballo y, después, regresar a casa para desayunar con mis hijos. Los domingos celebramos misa en la pequeña capilla de nuestro jardín, acompañados por mis tías, tíos y primos, y luego disfrutamos de un largo y divertido almuerzo familiar.
Tu abuela desempeñó un papel fundamental en la equitación italiana. ¿De qué manera ha marcado ese legado tu propia pasión por la equitación?
Me subí a un caballo por primera vez cuando tenía solo dos años. En mi familia, prácticamente, no había otra opción. Competí hasta los 18 y luego me alejé durante un tiempo. Hace un año volví a montar por diversión y pronto decidí entrenar para una competición que significaba muchísimo para mí: el Global Champions Tour en Roma, impulsada por el apoyo incondicional de mi abuela, mis primos, mi hermano y mis padres. Hoy monto con regularidad y se ha convertido en mi expresión más auténtica de libertad y alegría.
"Provengo de dos familias extraordinarias y siempre he intentado absorber lo mejor de cada una, formando quién soy hoy a través de las lecciones que me han transmitido"
¿Qué significa para ti continuar con esta tradición familiar en el mundo ecuestre?
No es solo una pasión personal, es algo que atraviesa a toda nuestra familia. Todos estamos profundamente implicados en el mundo ecuestre, especialmente en el concurso completo. Mi prima Evelina Bertoli, campeona italiana en 2025, compitió en los Juegos Olímpicos de 2024 con excelentes resultados. Mi hermano Paolo ha participado en dos Campeonatos de Europa, y el vínculo que une a nuestra familia en este mundo es realmente maravilloso.
¿Qué importancia tiene para ti el impresionante establo de la finca?
Me siento increíblemente afortunada de tener acceso a uno de los establos más hermosos del mundo, cuidado gracias al amor y la dedicación de mi madre por la cría de sus caballos.
La propiedad cuenta con dos pórticos: uno de verano, donde llega la brisa del mar en los días más calurosos, y otro de invierno, donde encontrar calor en los meses de frío
Perteneces a dos grandes familias italianas: eres hija de Leopoldo Torlonia dei Duchi di Poli e Guadagnolo, vinculado al principado de Civitella-Cesi, y de Cintia Campello della Spina. ¿Cómo defines esta doble herencia en tu identidad personal?
Provengo de dos familias extraordinarias y siempre he intentado absorber lo mejor de cada una, formando quién soy hoy a través de sus valores, su ética en el trabajo y las lecciones que me han transmitido.
¿Qué valores has aprendido de tus padres y abuelos?
De mi padre he heredado sin duda su profundo compromiso y dedicación por las causas sociales. Mi madre siempre fue muy estricta con la educación, algo que a veces me frustraba, pero cuyos beneficios hoy puedo apreciar. De mi abuela aprendí a vivir con modestia y discreción, a pesar de provenir de una prominente familia.
Tu abuela Maria Sole fue además alcaldesa del municipio de Campello sul Clitunno y presidenta de la Fundación Agnelli durante catorce años. ¿Sientes que heredaste parte de su visión empresarial y de servicio público?
Mi abuela siempre se preocupó profundamente por la vida pública y fue un recurso extraordinario para el pueblo de Campello. En muchos sentidos continuó el legado de mi abuelo, que había sido alcalde durante muchos años. En una época en la que no era nada común, dio un paso adelante como mujer, viuda y madre de cuatro hijos, y acudía regularmente al ayuntamiento de Campello, dedicándose al bienestar de la comunidad local. Sentía una gran responsabilidad hacia los habitantes del pueblo y trabajó incansablemente por ellos. Más tarde dedicó su vida con gran pasión y compromiso a la Fondazione Agnelli, centrada en la educación y en ayudar a preparar a los jóvenes para su entrada en el mundo laboral.
Espíritu emprendedor
¿Cómo surgió la idea de crear tu marca de moda junto a Corrada y Delfina?
Nos conocimos trabajando para una revista, donde las tres éramos estilistas. Nos hicimos amigas y descubrimos que compartíamos la misma pasión por el estilismo, la investigación y la innovación constante. Hace más de diez años, surgió la idea de la firma al darnos cuenta de que no encontrábamos una blazer que reflejara realmente nuestra idea de feminidad moderna: algo capaz de equilibrar masculinidad y feminidad de manera adecuada, así que decidimos crearlo nosotras mismas.
¿Aplicas lo que aprendiste en tu entorno familiar a la gestión de tu empresa?
Mi padre siempre ha representado una fuerte ética de trabajo. Pasó muchos años en la banca antes de dedicar su tiempo a iniciativas sociales. Mi madre, por su parte, todavía comienza su día a las seis de la mañana, ocupándose de su empresa agrícola con una dedicación extraordinaria. Desde muy pequeña me inculcaron un profundo sentido de la disciplina, así como un gran respeto por las personas que trabajan con nosotros.
"Me subí a un caballo por primera vez con dos años. En mi familia, prácticamente, no había otra opción" , nos dice Maria Sole, que heredó su pasión por la equitación de su abuela
En tu aventura empresarial, ¿sentiste el apoyo de tu familia?
Cuando decidimos lanzar el negocio, en abril de 2013, lo hicimos completamente por nuestra cuenta, empezando solo con un pequeño ahorro personal. Nuestras abuelas —la mía y la de Delfina— nos dieron un pequeño pero significativo impulso al principio, prestándonos sus apartamentos en Roma y Turín, que se convirtieron en nuestros primeros espacios para recibir a clientes y mostrar nuestras creaciones. Más allá de eso, construimos todo nosotras mismas con dedicación y pasión, convirtiendo cada desafío en una oportunidad.



























