El papel, presente y futuro, de Beatriz y Eugenia de York como princesas británicas ha sido el asunto más complejo y delicado desde que se dio a conocer la amistad entre Andrés Mountbatten‑Windsor y Jeffrey Epstein. Si bien al principio la postura del núcleo duro de la realeza británica era defender a las princesas de York y mantenerlas completamente al margen de la caída del príncipe Andrés, con el tiempo y, sobre todo, con los nuevos archivos que muestran una supuesta relación de interés económico entre todos los York y el magnate neoyorquino, las posturas han cambiado. Según Daily Mail, la realeza británica se ha dividido en "dos bandos" y hay una "facción anti‑York" encabezada por la reina Camilla y el príncipe Guillermo para presionar al rey Carlos III y que excluya por completo a las princesas Beatriz y Eugenia de la vida real.
Según el citado medio británico, tanto la reina Camilla como el príncipe de Gales han creado una "facción anti‑York" para convencer al rey de que la institución debe distanciarse por completo del expríncipe Andrés y de toda su rama familiar. Si analizamos los acontecimientos, este giro se debe al propio devenir de los hechos. En la era de Isabel II parecía que la relación con el magnate condenado era exclusivamente con el príncipe, que logró un acuerdo extrajudicial para no afrontar la acusación de Virginia Giuffre por abuso sexual y violación cuando ella era menor de edad. Pero con el tiempo, y tras la desclasificación de los archivos de la investigación por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, se ha podido conocer que la amistad también incluía a Sarah Ferguson y que los York al completo, según muestra esa documentación, pudieron beneficiarse económicamente de ello, algo que también incluía a las princesas York cuando ya eran mayores de edad y cuando era público que el amigo de sus padres había sido condenado por prostitución infantil. Por lo que toma fuerza la postura de que ellas no eran unas niñas al final de esa relación.
Esta "facción anti‑York" habría sido clave para que el rey tomara las decisiones más drásticas en cuanto al príncipe Andrés, una postura que en el caso del príncipe Guillermo -que pone la supervivencia de su propia rama por encima de todo- no es sorprendente, pero sí en el caso de la reina Camilla, ya que fue ella quien colaboró activa y públicamente en el regreso de los York a la vida real, invitándoles, entre otras cosas, a un acto público con el resto de las monarquías europeas: el funeral del rey Constantino de Grecia en el Castillo de Windsor. Sin embargo, ahora, el periodista británico especializado en realeza Phil Dampier valora que la reina ha tomado la única vía posible para su propia imagen: "La reina Camilla ha asumido la causa de las mujeres maltratadas, por lo que le resulta profundamente embarazoso y difícil verse asociada con los York y su sórdido pasado".
¿Qué ha cambiado para el príncipe Guillermo?
Este periodista advierte que, aunque el príncipe Guillermo no fuera tan cercano a Beatriz y Eugenia como sí lo era el príncipe Harry, sí había estado de acuerdo en que ellas participaran en determinados actos públicos, algunos familiares, como la tradicional misa de Navidad, y otros oficiales, como las fiestas en los jardines del Palacio de Buckingham. Sin embargo, todo habría cambiado ante el temor de nuevas revelaciones relacionadas con Epstein y los York, por lo que los príncipes de Gales ahora son partidarios de cortar cualquier relación de una vez por todas. "Las relaciones entre los York y el resto de la familia real están en su punto más bajo", asegura Dampier, que corrobora la presión que se está ejerciendo sobre el rey para tomar medidas más duras.
Tampoco es casual que esta información llegue una semana después de que el Palacio de Buckingham anunciara el tercer embarazo de Eugenia de York, un gesto con el que el soberano ha hecho dudar de cuál es su postura y que al parecer habría tensado todavía más las relaciones. "El Palacio se involucró en una proclamación formal solo después de que la prima de Eugenia, Zara Tindall, una de las pocas que sabía la noticia, la convenciera de escribir al rey", explica este artículo. Lo cierto es que, de forma llamativa, en ese comunicado oficial no se nombró a la reina Camilla. "Su Majestad el Rey ha sido informado y está encantado con la noticia", contaba la nota, que ha parecido elevar la presión sobre un rey que, una vez más, se ve en la encrucijada entre el cariño que siente por sus sobrinas y la protección de la Corona.
Carlos III, que ya tuvo que lidiar con la retirada y expulsión del príncipe Andrés, ahora se enfrenta a un nuevo dilema. Los príncipes de Gales siempre han primado la reputación de la monarquía, sobre todo la futura, mientras que el soberano ha ido tomando medidas a medias que no han cortado de raíz el legado tóxico de los York y comienzan a pasar factura a la cohesión interna de la familia.
¿Qué puede y qué no puede hacer el rey?
Sin embargo, el artículo del Daily Mail asegura que la intención final sería apartar a Eugenia y Beatriz de la línea sucesoria, y dibuja este escenario como si fuera una decisión del jefe del Estado, algo que no es del todo cierto. Igual que el príncipe Harry y sus hijos, el príncipe Andrés y sus hijas tienen derechos sucesorios propios que son inherentes a su nacimiento, y la línea sucesoria es uno de ellos, igual que el título de príncipes y princesas. De hecho, cuando se dice que el rey Carlos III ha quitado el título de príncipe y el ducado de York a su hermano, no es completamente exacto: solo existe el compromiso de no usarlo.
Carlos III, como rey, puede retirar títulos honoríficos, patrocinios reales y distinciones militares, puede apartarles de la agenda institucional, excluirles de actos familiares vinculados a la Corona y limitar su presencia pública. Pero no puede modificar de forma unilateral el orden sucesorio, que solo puede alterarse mediante una Ley del Parlamento británico aprobada expresamente para ello. Y a día de hoy, al margen de todo lo que se conoce sobre la relación entre los York y Epstein, no existe una sentencia judicial que pudiera justificar o impulsar una iniciativa parlamentaria de ese calibre. A día de hoy todos los miembros de la casa York son inocentes, mantienen intactos sus derechos sucesorios y solo una condena oficial podría cambiar la situación actual. Así que cuando se habla de "excluir", más bien es un aislamiento institucional que de una medida legal.











