Hasta ahora, Beatriz y Eugenia de York habían logrado la cuadratura del círculo: un difícil equilibrio entre la lealtad institucional y el apoyo a sus padres. Pero la detención del expríncipe Andrés y el hecho de que las princesas hubieran hecho la vista gorda sobre los vínculos de sus padres con Epstein y el origen real de su fortuna, ha hecho que el cordón sanitario también haya llegado hasta ellas. Aunque el Palacio de Buckingham sí las ha invitado a las carreras de Ascot, según informa HELLO!, lo que parece más difícil es volver a verlas en algún acto oficial relacionado con la monarquía británica. Carlos III siempre les había dado un lugar privilegiado, al que ellas han servido sin dar un paso en falso, aun cuando no son miembros activos de la Casa Real. Sin embargo, eso ha llegado a su fin y parece que tendrá continuidad cuando el príncipe Guillermo llegue al trono.
Por un lado, es absolutamente lógico que en el futuro reinado de Guillermo ya no haya hueco para sus primas. No se espera una vieja guardia sosteniendo una familia real extensa como en la era de Isabel II en tiempos de monarquías atomizadas. Es de esperar que siga los pasos de su padre y que su núcleo duro sea aún más compacto, con sus tres hijos como principales apoyos. A pesar de esta obviedad, está claro que si hay una intención de mantener cerca a determinados activos, existe margen de maniobra, pero a tenor de los últimos acontecimientos con sus primas, estas quedarán totalmente apartadas.
El difícil equilibrio en el que habían logrado moverse Beatriz y Eugenia tras el escándalo de sus padres, se ha desmoronado. Los correos de Epstein las sitúan en casa del pedófilo en Florida cuando tenían 19 y 20 años, acompañadas siempre por sus padres. Sus nombres salen de manera recurrente en las comunicaciones entre ellos y el magnate, al que también le han enviado fotografías de ellas. Las últimas que han salido a la luz forman parte de una felicitación de Navidad que Andrés envió al financiero convicto, ilustrada con imágenes de él con sus hijas. Pero las preguntas ahora son otras: ¿Qué sabían Beatriz y Eugenia? ¿Se beneficiaron de los 'favores' del millonario financiero?. El heredero al trono lleva ya un tiempo haciendo campaña para eliminar a su tío Andrés de la línea de sucesión y apartar a la rama York de la familia Windsor, incluyendo a sus primas.
Lo que debe evaluar la persona al frente de la casa real es si el papel es de las hijas de Andrés y Sarah Ferguson es el de víctimas o si también les correspondería hacer un ejercicio de autocrítica. Según ha contado al Daily Mail el experto en realeza Richard Fitzwilliams, esta decisión acabará recayendo en el príncipe Guillermo, que no parece dispuesto a hacer grandes esfuerzos por proteger a sus primas. Es bien sabido que el príncipe de Gales representa el ala dura de la familia en lo que respecta a los escándalos de su tío, pero era menos conocida su postura ante el papel de Beatriz y Eugenia de York, a las que no le une una relación personal demasiado estrecha. Una vez más, la Corona está por encima de todo y los príncipes de Gales lo tienen claro y no las quieren en su futuro reinado. Las sospechas de Guillermo de Inglaterra irían más allá y para salir de dudas, ofreció a sus primas una auditoría de sus finanzas privadas y de las organizaciones benéficas con las que colaboran para disipar cualquier sospecha de abuso o irregularidad. Una oferta que ellas habrían rechazado. Mientras, los tabloides británicos ya hacen encuestas entre sus lectores sobre si las hijas de los exduques de York deberían renunciar a sus títulos o, incluso, ser excluidas de la línea de sucesión al trono.
Así como Eugenia y Harry siempre han sido muy cercanos, el príncipe Guillermo siempre tuvo una relación más estrecha con su prima Zara, con la que solo se lleva 13 meses, y cuyos hijos están también muy unidos a los suyos. A Kate Middleton y la hija de la princesa Ana también las une una amistad que se ha ido fortaleciendo con los años, mientras que en el caso de las York el paso del tiempo no jugó a su favor. La boda de los hoy príncipes de Gales supuso un punto de inflexión en su relación, en especial con Beatriz de York, según confesaron fuentes de Palacio al Daily Mail.
A pesar de este panorama tan desolador para las hermanas York, lo cierto es que siempre contarán con el apoyo del príncipe Harry, quien vive en California. "Harry contactó con sus primas para decirles que sabe lo que es ser marginado por la institución y les ofreció refugio en su casa", asegura el Mail on Sunday.
Dave Clark, el hombre entre Beatriz y Guillermo
Además de Epstein, el origen de estas tensiones entre las hermanas y su primo Guillermo tiene mucho que ver con Dave Clark, el estadounidense que salió con la hija mayor de los York durante una década. Dave estudiaba un programa de intercambio en la universidad escocesa de Saint Andrews, donde coincidió con el príncipe Guillermo y Kate Middleton, y Beatriz le conoció por mediación de su primo en una fiesta en la casa de Sean Brosnan, hijo del actor Pierce Brosnan. Sin embargo, la relación entre los dos amigos se enfrió, ya que el hijo de Carlos III consideraba a Clark, de carácter extrovertido, demasiado indiscreto.
Estas reservas hacia él eran especialmente problemáticas para la princesa de York ya que sabía que si en algún momento pedía permiso a la Reina para casarse con él, de acuerdo con la ley de matrimonios reales de 1772, Isabel II lo consultaría con Guillermo, del que no se esperaban las mejores referencias. La situación alcanzó su punto álgido en 2011 cuando Guillermo y Kate se casaron en la que fue llamada la gran boda real del siglo. El acontecimiento reunió a los Windsor al completo, pero Dave Clark no estaba en la lista de invitados. Finalmente, la pareja puso fin a su noviazgo de mutuo acuerdo cinco años después.
La vida siguió para todos sin que este episodio hiciera aparentemente más mella, pero tampoco contribuyó a que los Gales mantuviesen una especial cercanía con sus primas. Ahora, cuando las dos hermanas necesitan un voto de confianza para salir indemnes del lodazal al que las han arrastrado sus padres, no van a encontrarlo en el príncipe Guillermo como sí lo habían encontrado en Carlos III. Su papel sigue siendo confuso y nada se sabe de ellas tras la detención de Andrés. Hasta el momento, no consta que hayan cortado lazos con sus padres, algo que posiblemente nadie les vaya a exigir. El camino más fácil para el príncipe Guillermo sigue siendo, por tanto, mantenerlas al margen de su futuro reinado.










