La realeza en la pista jugando al tenis: las mejores fotos de Louis, Charlotte y Kate Middleton en tacones


Se sabe que la familia real siente una gran afición por el críquet, un interés que comparten la princesa de Gales, el príncipe Guillermo y el príncipe Harry


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5 de mayo de 2026 a las 21:14 CEST

Los Windsor conjugan, desde su posición como miembros de la Familia Real británica, un delicado equilibrio entre el protocolo, el deber y la cercanía propia de quienes reinan. Por ello, una vez conocida la afición por el deporte de varios de sus integrantes, han sido numerosas las ocasiones en las que hemos podido presenciar los momentos más deportivos de la actual Princesa de Gales, del príncipe Harry e incluso de los pequeños príncipes Charlotte y Louis.

La princesa de Gales jugando a tenis© Getty Images
La princesa de Gales jugando a tenis

La pasión deportiva de los Windsor

Más allá de los actos oficiales que los miembros reales protagonizan todos los días, así como el estricto comportamiento regido a través de las normas, la Familia Real ha demostrado a través del tiempo dinámicas que les acercan a una faceta más cercana a través del deporte. Un gesto que se vincula a sus propias vidas personales, así como a los partidos benéficos y el apoyo constante que los Windsor realizan en los momentos determinados. Y es que, la Familia Real ha demostrado ser una amante del críquet —deporte originario en Inglaterra— que aunque no es lo mismo, guarda similitud con el tenis. 

El príncipe Harry más deportista que nunca, en una imagen de archivo© Samir Hussein
El príncipe Harry más deportista que nunca, en una imagen de archivo

Una pasión que hunde sus raíces décadas atrás y que cobró especial visibilidad con Carlos III cuando aún era príncipe de Gales, etapa en la que participaba con frecuencia en partidos de cricket siguiendo la estela de su padre, el duque de Edimburgo, gran aficionado al deporte. Hoy, ese legado comienza a tomar un nuevo rumbo de la mano de las generaciones más jóvenes, representadas por los príncipes Charlotte y Louis, según queda patente en los vídeos difundidos por Kensington Palace, especialmente en las últimas grabaciones publicadas con motivo de los cumpleaños de los jóvenes príncipes. Por su parte, la princesa de Gales ha llegado a practicar el mencionado deporte incluso mientras lleva tacones altos, desafiando al príncipe Guillermo y al príncipe Harry a una feroz competencia.

La princesa Charlotte en la final de Wimbledon, 2025© Getty Images
La princesa Charlotte en la final de Wimbledon, 2025

La demostración del príncipe Louis y Charlotte

En el caso del pequeño príncipe, de ocho años de edad, parece haber quedado prendido de la afición que persigue a la familia Real británica desde hace décadas. En su último vídeo de cumpleaños, grabado durante unas vacaciones en Cornwall, se le pudo ver practicando como bateador con soltura y entusiasmo. Algo que no es nuevo pues, su padre, el principe Guillermo ya había comentado en 2024, durante una visita a la organización benéfica Surplus to Supper, que el pequeño "adora" este deporte. De hecho, esta afición viene de lejos, ya que en sus fotos de su cuarto cumpleaños, en 2022, ya aparecía jugando en la playa con una llamativa pelota de críquet. 

El príncipe Louis jugando al críquet© Theprinceandprincessofwales
El príncipe Louis jugando al críquet

Una afición deportiva que parece transmitirse de generación en generación y que la princesa Charlotte reproduce con naturalidad. El pasado 2 de mayo, con motivo de su cumpleaños, los príncipes de Gales también quisieron poner en valor el interés de la pequeña por este curioso deporte, aunque en su caso centrado en el uso de la pelota, sin batear como ya hace Louis, todavía con una energía tan entusiasta como poco controlada.

La princesa Charlotte jugando con una pelota de críquet
© Theprinceandprincessofwales
La princesa Charlotte jugando con una pelota de críquet

Kate Middleton, deporte con tacones

Fue en el año 2014 cuando la ahora princesa de Gales —y entonces duquesa de Cambridge— dio un fantástico swing con un bate. Un gesto tan casual como elegante pues, luciendo unos tacones de aguja junto a un impecable vestido rojo, la princesa de Gales se subió al césped para convertirse en una jugadora más y responder a una tradición real. Más tarde, en 2016, Kate Middleton se trasladó hasta la India; allí, con un vestido al viento y unos tacones de cuña, volvió a demostrar ser una apasionada del críquet.

La princesa de Gales, en 2014, jugando al críquet© Getty Images
La princesa de Gales, en 2014, jugando al críquet

Por su parte, el Príncipe de Gales se vistió con el uniforme blanco completo de críquet mientras jugaba para el equipo del pub King’s Head Inn en un partido en 2010 en Chipping Norton, demostrando unas habilidades que ahora parecen haber sido el fiel reflejo del aprendizaje de la princesa Charlotte y el príncipe Louis. Un gesto que no queda demostrado en las nuevas generaciones, tanto el príncipe Harry como el ahora rey de Inglaterra también han demostrado ser unos aficionados. 

El príncipe Guillermo© Getty Images
El príncipe Guillermo

El deporte, un vínculo entre generaciones

Tanto Harry como Carlos III han dejado patente, a lo largo de los años, su afinidad con el deporte. El príncipe Harry, por ejemplo, disputó un partido de críquet durante una visita oficial a Antigua en 2016, donde tuvo la oportunidad de conocer a figuras legendarias de este deporte como Viv Richards. En un ambiente distendido, el duque de Sussex participó con un estilo informal —gafas de sol y camisa azul claro—, en un momento en el que su relación con Meghan Markle comenzaba a hacerse pública.

El entonces príncipe Carlos jugando al críquet© Getty Images
El entonces príncipe Carlos jugando al críquet

Por su parte, Carlos III, entonces príncipe de Gales, ya había mostrado décadas antes su interés por distintas disciplinas. En 1994, durante una visita a Christchurch, Nueva Zelanda, fue visto empuñando un bate de críquet en la Escuela Primaria Fendalton. No fue una excepción: también se le ha visto practicar tenis, probar con el béisbol o incluso manejar un palo de golf, evidenciando una inclinación deportiva constante.