El rol de tío

Los príncipes George, Charlotte y Louis de Gales crecen sin el príncipe Harry: el papel afectivo que ahora asumen otros


La confianza, las bromas, los gestos de complicidad y la cercanía espontánea con el príncipe Eduardo y la duquesa Sophie mostraron una dinámica familiar poco habitual en público


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Sira AcostaPeriodista senior de Realeza y Guionista
3 de agosto de 2026 a las 18:13 CEST

La salida del príncipe Harry de la familia real británica supuso muchas cosas, pero normalmente solo se habla de las funciones institucionales o del impacto para la Corona. Sin embargo, esa marcha y los términos en los que se produjo, implicó también la pérdida de su papel dentro de la estructura afectiva de los Windsor. Durante años, Harry fue un tío presente y espontáneo, y trascendieron detalles de los regalos originales que hacía a sus sobrinos, por ejemplo, al príncipe Louis por su bautizo le regaló una primera edición del clásico infantil británico, Winnie the Poo, un objeto de coleccionista. Eran gestos que mostraban una relación algo cercana dentro de una realeza con relaciones familiares muy complejas. Pero mientras el foco mediático insiste en lo que el príncipe Harry y Meghan Markle perdieron en términos económicos o de representación, rara vez se aborda la consecuencia más íntima: la ruptura del vínculo con la siguiente generación, un vacío emocional que otros Windsor han ocupado. 

Commonwealth Games en Glasgow este 1 de agosto© Getty Images
Así recibieron los Gales a la príncipe Eduardo en los Juegos de la Commonwealth en Glasgow este 1 de agosto

Este fin de semana, en los Juegos de la Commonwealth celebrados en Glasgow, se ha visto una imagen que rara vez trasciende por la estructura jerárquica de la monarquía y la naturaleza de los actos a los que suelen acudir. La confianza, las bromas, los gestos de complicidad y la cercanía espontánea de los príncipes George, Charlotte y Louis con el príncipe Eduardo y la duquesa Sophie mostraron una dinámica familiar poco habitual en público. En un entorno donde la formalidad suele imponerse, su interacción con los hijos de los príncipes de Gales revela algo evidente: han ocupado el espacio emocional que dejó Harry y no solo como apoyo institucional. 

La complicidad es evidente, nada de formalidad entre ellos© Getty Images
La complicidad es evidente, nada de formalidad entre ellos

Ese encaje no es casual. El príncipe Eduardo siempre ha estado muy cerca de su sobrino, el príncipe Guillermo. Ellos mantuvieron una relación constante que nunca estuvo marcada por tensiones internas. Además, sus hijos tampoco se llevan tanto, James, vizconde de Sever, es apenas cinco años y medio mayor que el príncipe George. Por otro lado, en un momento en el que la institución necesita unidad y continuidad, los duques de Edimburgo se han convertido en un gran apoyo para todos, tanto para el rey Carlos III como para la siguiente generación.

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El príncipe Eduardo estuvo muy pendiente de los hijos de su sobrino© Getty Images
El príncipe Eduardo estuvo muy pendiente de los hijos de su sobrino

Tanto el príncipe Eduardo como la duquesa Sophie formaron parte del círculo íntimo de la reina Isabel II, y esa confianza se trasladó a las nuevas generaciones. Sophie fue clave para que Kate Middleton encontrara su lugar en la familia y volvió a serlo cuando la princesa de Gales regresó a la vida pública tras su enfermedad. Su apoyo no es solo institucional, sino personal: es quien acompaña, quien suaviza tensiones y quien sostiene a quienes cargan con el mayor peso mediático. Esa capacidad de contención explica por qué los príncipes de Gales confían en ellos para ocupar un espacio tan íntimo.

Charlando con la princesa Charlotte© Getty Images
Charlando con la princesa Charlotte

O, en otras palabras, cómo el hijo pequeño de Isabel II, el que menor peso iba a tener en esta era, ha sido capaz de extender su papel entre reinados: de príncipe a duque de Edimburgo y de tío del príncipe Guillermo a tío abuelo de la nueva generación de príncipes de Gales, ocupando con naturalidad un espacio familiar que quedó vacío tras la marcha de Harry y que hoy sostiene buena parte de la cohesión afectiva de los Windsor. 

Un gesto cariñoso entre la princesa Charlotte y la duquesa Sophie© Getty Images
Un gesto cariñoso entre la princesa Charlotte y la duquesa Sophie

En los momentos más delicados de la familia -el conflicto con el príncipe Andrés, la salida de los Sussex, las tensiones internas que marcaron los últimos años de Isabel II- los duques de Edimburgo han actuado como mediadores silenciosos. Cuando nadie quería hablar con Harry y Meghan en la abadía de Westminster antes de su salida oficial, allí estaba el príncipe Eduardo para ofrecer una cara amable. Hoy, el tío abuelo de los príncipes George, Charlotte y Louis es, en la práctica, el tío más cercano de los Gales, al menos dentro de la Casa Windsor, ya que fuera tanto Guillermo como Kate se han apoyado siempre en la familia Middleton, quizá la familia más "real" de las que rodean a la realeza.