El mundo de la realeza atraviesa una de sus semanas más bajas, pues desde inicios de año acontece uno de los momentos más tristes del panorama monárquico, donde las muertes de algunos de sus miembros más destacados han ido sorprendiendo a lo largo de las semanas. Si hace tan solo unos días se desataba una auténtica guerra de sucesión en Uganda, una nueva muerte relacionada con otra de las monarquías más desconocidas del mundo ha vuelto a poner de relieve este año plagado de pérdidas. Según han comunicado las autoridades del país, la hermana del actual rey de Esuatini ha fallecido, desvelando una profunda tristeza en la nación y, sobre todo, en el soberano, quien amasa una inmensa fortuna y lidera una de las monarquías más desconocidas del mundo: un país de apenas 17 364 kilómetros cuadrados, una monarquía absoluta y una herencia compartida entre 210 hermanos.
La muerte de la princesa Lindiwe
La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre cada uno de los ciudadanos de Suazilandia, quienes han enfrentado la noticia con dolor, pues aunque su muerte se ha producido a causa de una enfermedad con la que llevaba luchando desde hace tiempo, se trata de un hecho completamente inesperado, ha confirmado Swaziland News. El mundo de las monarquías atraviesa, entonces, uno de sus momentos más tristes, tratándose además de un acontecimiento en el seno de una de las Coronas más singulares del mundo. La fallecida, casada y madre de tres hijos, era hermana del rey Mswati III, uno de los monarcas absolutos más destacados del mundo, y no por su presencia, sino por la vida que asume desde su acceso al trono con apenas dieciocho años. Aunque pueda parecer extraño, el hecho de que estos reyes sean tan singulares no es la excepción; el anterior monarca tuvo setenta mujeres, lo que dio como resultado 210 hijos.
Es por ello que, antes de alcanzar la mayoría de edad, el actual monarca ya contrajo matrimonio con dos mujeres, aunque en la actualidad es esposo de 16 mujeres y es padre de más de 30 hijos. Una vida que ahora se ha puesto de relieve tras la muerte de su hermana, con quien compartía un profundo vínculo. Y es que, la princesa Lindiwe Dlamini no fue una princesa al uso, pues su papel institucional fue más allá de una simple presencia simbólica. Hermana del actual rey Mswati III —e hija del difunto rey Sobhuza II—, desempeñó un papel fundamental dentro de la Familia Real, pues en 1985 inició una carrera como administrativa; aunque no fue hasta el año 2008 cuando su hermano la nombró miembro del Gobierno, hasta diez años después, que fue designada miembro del Parlamento de Suazilandia y posteriormente ministra del Interior, cargo que desempeñó hasta el año 2023. Un cargo que, precisamente, sirvió a la hermana del Rey para hacer un llamamiento durante la Conferencia Internacional sobre el papel en la sociedad moderna para "acelerar el empoderamiento de las mujeres". Un triste momento con el que se pone fin a una vida de excepción en el marco de las monarquías africanas.
Una muerte a consecuencia de un cáncer que se ha visto empañada por las profundas polémicas vinculadas a la figura del monarca, no solo por las extravagancias de su vida personal, sino por todo lo que encarna su ostentoso estilo de vida. Resulta impactante la inmensa fortuna del rey Mswati III, estimada en más de doscientos millones de dólares, al contrastarla directamente con la extrema pobreza que asfixia a gran parte de la población de su país, considerado uno de los más desfavorecidos del mundo. Sin embargo, las duras críticas y los escándalos quedan hoy en un segundo plano para dar paso al luto nacional y despedir con honores a la princesa Lindiwe Dlamini, quien durante décadas formó parte activa de los altos poderes del Estado.







