Hay celebrities que son un libro abierto al mundo y otras que, como Marta Hazas, prefieren mantener su vida personal al margen del eco público. La actriz española, que es una de las más populares del país, es discreta a la hora de hablar de todo lo que no sea trabajo. Sin embargo, en el podcast A Solas Con, de Vicky Martín Berrocal, se ha abierto un poco más en canal de lo habitual dejando ver una de sus facetas más humanas. Cuando la entrevistadora le preguntó por cómo afronta ellos los desafíos, además de responder que lo hace gracias al apoyo que recibe de su entorno más cercano, dijo: "Me hago el personaje de segura, que también me ayuda mucho".
Fingir que todo va bien, que no hay dilemas emocionales que alteran tu estado de ánimo o que tienes confianza en ti misma es tanto su escudo, como el de muchas otras personas. Las palabras de la intérprete no están aisladas: definen una táctica muy común en la población. Sin embargo, cuenta con aristas.
Hacerse la segura: ¿funciona?
La psicóloga y coach especializada en autoestima y relaciones, y fundadora del podcast Bravísima, Rocío Estébanez (@rocioestebanez_), desmonta mitos alrededor de este comportamiento y pone contexto a esta herramienta emocional tan recurrida: "Hacerse la segura puede ser una estrategia muy útil si se entiende como entrenamiento conductual. Es decir, no estás negando tu inseguridad, sino actuando a pesar de ella. En psicología, esto se acerca a la idea de que el comportamiento puede preceder a la emoción. Algo así como actuar primero "como si" para que luego la mente "se adapte" con el objetivo de que, finalmente, este comportamiento pueda terminar haciéndose "nuestro". Es decir, no se trata de fingir sin más, sino de utilizar la conducta como una herramienta para transformar lo que sientes.
De hecho, lo explica con una imagen muy visual: "Personalmente, utilizo esta herramienta muchísimo en sesiones y en tareas para casa. A mí me gusta explicarlo como si fuéramos actrices, como Marta Hazas, y tuviéramos que actuar en un determinado momento. Puede hacer que te visualices a ti misma sintiendo como sería sentirte y comportarte segura. Una forma de abrir una nueva perspectiva, quizá antes nunca vista en ti", comenta.
Un escudo emocional que no siempre vale
Ahora bien, no todo funciona, porque también hay un límite: "El problema aparece cuando se convierte en una máscara rígida. Si solo 'interpreto' seguridad, pero por dentro sigo evitándome, comparándome o exigiéndome perfección, a largo plazo genera desgaste y desconexión interna", explica la experta.
Puede que alguna vez hayas pensado que si tratas de fingir que puedes hacer algo, termines pudiendo hacerlo. Y, en parte, no es una mala intuición. Tal y como explica Rocío Estébanez: "Fingir, entendido como ensayar una versión más funcional de ti, puede desbloquearte o visualizarte en otro rol. Por ejemplo, hablar aunque tengas miedo, posicionarte aunque dudes, o tomar decisiones sin tener certeza absoluta. Eso genera experiencia real y la experiencia es lo que construye confianza".
La clave está en la palabra “ensayar”. No es engañarte, sino practicar. Pero hay un matiz importante que conviene no pasar por alto: "Hay que tener en cuenta que fingir no resuelve el problema de fondo por sí solo si no hay un trabajo un trabajo paralelo en creencias, autoconcepto, gestión emocional, o autoestima, te quedas en la superficie."
Por eso, la psicóloga en cambiar el enfoque: "No se trata de fingir ser segura, sino de actuar como alguien que se atreve, aunque no lo sienta del todo". No sustituye al trabajo interno, más bien, lo complementa."
Cómo aplicar este truco en tu día a día
Si te reconoces en la inseguridad, puede que te preguntes por dónde empezar. Aquí no hay soluciones mágicas, pero sí estrategias claras. La experta enumera algunas:
- Entender el origen. "La inseguridad no aparece porque sí, tiene su función. Puede venir de la autoexigencia alta, del medo al juicio, o de falta de experiencias que validen tu capacidad. Por eso, el entender de dónde viene esa inseguridad, te ayuda a darle sentido, a comprenderlo y a profundizar para mejorar".
- Bajar el nivel de exigencia. Puede que te suene eso de querer hacerlo todo perfecto. "La mayoría de personas inseguras no necesitan más disciplina, sino menos presión. Cambiar el foco de 'hacerlo perfecto' a hacerlo suficiente' reduce el bloqueo.
- Acción progresiva. En psicología se conoce como exposición. La confianza no se piensa, se construye actuando. Por ejemplo: No esperar a sentirte segura para hablar, sino hablar con nervios; n esperar a tener claridad total para dar el siguiente paso, mejor darlo con la información disponible".
- "Diálogo interno realista (no positivo 'tóxico'): No se trata de decirte eres increíble o la mejor, sino algo creíble. Pensar que, aunque no tengas todo claro, puedes gestionarlo. La mente solo integra lo que percibe como verdad".
- Coherencia interna. "La autoestima crece cuando haces lo que dices que vas a hacer. Pequeños compromisos da sensación de control y de mayor confianza, por ser capaz de proponértelo y llevarlo a cabo. Esto reafirma y refuerza tu autoestima y confianza".
- Separar identidad de resultado. "Fracasar en algo no significa que seas insegura, sino que no ha salido como esperabas. Esta distinción en la interpretación de lo que vives es fundamental para no reforzar la inseguridad".
Al final, todo vuelve a la idea inicial. Puede que “hacerte la segura” te suene artificial, pero bien entendido puede ser justo lo contrario. Según Rocío Estébanez, esta técnica, "funciona cuando no es una mentira, sino un puente entre quién eres ahora y quién estás construyendo. Es una visualización, una pizca de lo que puedes ser." Y, quizá lo más importante: "No se trata de convertirte en alguien distinto, sino de empezar a comportarte como la versión de ti que ya existe en potencia, y que hay que rescatar de una forma más intencionada". La seguridad no siempre aparece antes de actuar. Muchas veces… llega después.










