La hinchazón persistente o la sensación de pesadez, incluso en personas que siguen una alimentación equilibrada y practican ejercicio de forma regular, es una consulta cada vez más frecuente en los centros de belleza. En muchos de estos casos, la respuesta no está en el estilo de vida, sino en algo más profundo: la fascia. Así nos lo ha confirmado Myriam Yébenes, CEO del grupo Maribel Yébenes y enfermera dermoestética experta desde hace más de 25 años.
Explica que "la fascia es el tejido conectivo que envuelve músculos, órganos y vasos linfáticos", y asegura que "cuando pierde elasticidad, actúa como una barrera mecánica que dificulta la circulación del fluido intersticial y el correcto drenaje linfático".
Para Paz Torralba, directora de los centros The Beauty Concept, "muchas personas sienten pesadez aunque cuidan su alimentación o hacen ejercicio" y es que, según la experta, "cuando la fascia está sana y flexible, la sangre fluye y no sufrimos hinchazón ni nada similar. Sin embargo, cuando está tensa, comprime los vasos sanguíneos e impide esa fluidez. Esto, a su vez, provoca dolor y sensación de pesadez", explica la experta.
En palabras de Myriam, "no es un problema metabólico ni hormonal en primer término; es un problema de tejido. Y como tal, necesita una respuesta específica", explica.
Mantener la fascia flexible y funcional es una de las claves menos conocidas, y más efectivas, para favorecer la eliminación de líquidos de forma natural.
Por qué se tensa la fascia
El sedentarismo, el estrés crónico las posturas mantenidas o los procesos inflamatorios son algunos de los factores que provocan que la fascia pierda elasticidad según Myriam. Paz nos habla de la falta de movimiento y, a veces, como nos confirmó también el doctor en Ciencias del Ejercicio Alberto Ortegón, el exceso de actividad física. Porque genera un estrés metabólico no controlado que resulta perjudicial a largo plazo.
Muchas personas sienten pesadez aunque cuidan su alimentación y hacen ejercicio porque su fascia ha perdido elasticidad.
Cómo mantener la fascia flexible para evitar la retención de líquidos
Para empezar, según Myriam, "la fascia necesita agua para mantener su viscosidad y movilidad". Nos cuenta que el movimiento regular especialmente actividades que combinan movilidad articular con contracción muscular (como el yoga, el pilates o simplemente caminar) activa el bombeo linfático y mantiene el tejido conectivo hidratado y permeable. "Evitar la inmovilidad prolongada es tan importante como el ejercicio en sí". Otros hábitos que te pueden venir bien para relajar la fascia y favorecer el drenaje natural del cuerpo son:
- Los estiramientos
- Los ejercicios de relajación
- Baños en el mar
- Duchas que combinen frío y calor (sin recurrir a temperaturas muy extremas)
- Buena alimentación
- Tratamientos en cabina que incorporen presoterapia. "Tiene una alta efectividad", garantiza
En el plano de los tratamientos médico-estéticos, según Myriam, las tecnologías que trabajan sobre el tejido profundo (como el drenaje linfático manual especializado, la radiofrecuencia multipolar o los tratamientos de estimulación del colágeno) tienen un papel fundamental. No solo mejoran la apariencia, sino que actúan directamente sobre la calidad del tejido fascial, restaurando su capacidad de drenaje.







