Su nombre nos remite directamente al tapeo andaluz y, de forma muy especial, a Cádiz, donde las papas aliñás tienen especial arraigo. Una receta realmente fácil de hacer, a base de patata cocida, cebolla, perejil y un aliño (de sal, vinagre de Jerez y aceite de oliva) que, en muchas ocasiones, incluye también huevo cocido.
MOTIVOS PARA INCLUIR ESTA RECETA EN LOS MENÚS DE VERANO
- Fácil y rápida de elaborar. Hasta el menos cocinillas es capaz de hacerlas con éxito. No requiere técnicas complicadas ni utensilios especiales y, una vez cocidas las patatas, solo hay que trocearlas y aliñarlas con unos pocos ingredientes.
- Asequible para el bolsillo. Sus ingredientes no son caros y es posible preparar una buena cantidad con un presupuesto muy ajustado. Además, se trata de productos básicos que solemos tener en casa, por lo que resulta una opción perfecta para comer bien sin gastar demasiado.
- Interesante a nivel nutricional. La patata cocida aporta muchas menos calorías que frita y, además, nos ayuda a saciarnos, mientras que el huevo cocido es una buena fuente de proteínas de calidad y el aceite de oliva virgen extra aporta grasas saludables propias de la dieta mediterránea.
- Ideal para los días en que el calor aprieta. Al igual que ocurre con otras ensaladas de patata, desde la ensaladilla rusa hasta la Kartoffelsalat alemana, las papas aliñás se disfrutan a temperatura ambiente, convirtiéndose en un plato fresco, ligero y muy apetecible durante el verano.
- Plato muy versátil. Además de como tapa, las papas aliñás pueden presentarse como entrante, como guarnición o, por qué no, convertirse en una magnífica alternativa para llenar el táper cuando salimos a disfrutar de un día de playa, de piscina o de montaña. También acompañan de maravilla carnes, pescados o conservas como la melva, el atún o la caballa.
CONSEJOS PARA UNAS BUENAS PAPAS ALIÑÁS
Su elaboración, como decimos, no entraña la mínima dificultad (un poco más abajo mostraremos el paso a paso). No obstante, como toda receta, por sencilla que sea, requiere de ciertas pautas básicas si queremos obtener el mejor resultado.
Aliñar mientras las patatas están aún templadas. Uno de los trucos más recurrentes a los que siempre se suele hacer referencia para preparar las papas aliñás está en la importancia de aliñar cuando las patatas aún están templadas, ya que así ese aliño se impregnará mejor. También es frecuente el consejo de, en la medida de lo posible, no meter las papas en la nevera si queremos que estén en su punto.
La importancia de los ingredientes. Si la calidad de los productos empleados para prácticamente cualquier plato es siempre fundamental, en una receta con tan poquitos ingredientes, donde apenas hay ‘maquillaje’, resulta más importante si cabe. Y no solo hablamos de la calidad de las patatas y los huevos (que, por supuesto), sino también de los ingredientes que conforman el aliño: un buen vinagre de Jerez y un aceite de oliva virgen extra marcarán, sin duda, la diferencia.
Variantes sobre la receta clásica. Aunque las papas aliñás, por sí solas, son deliciosas, observamos cómo en muchas recetas aparecen algo más sofisticadas con la inclusión de otros productos. Entre los más habituales a la hora de ‘ilustrar’ estas patatas encontramos conservas de pescado (atún, melva, caballa…). Podemos añadir también un poco de tomate o pimiento picado… aunque los más canónicos apuntan que entonces la receta se desvirtúa en exceso.
RECETA DE PAPAS ALIÑÁS, PASO A PASO
Vamos ya con la receta para que, si te animas, puedas preparar en casa esta tapa tan sencilla como sabrosa.
Ingredientes
- 1 kg de patatas no muy grandes (variedad Monalisa)
- 1 cebolleta o media cebolla dulce
- 3 huevos grandes
- 1 manojo de perejil fresco
- aceite de oliva virgen extra
- vinagre de jerez
- sal
Preparación
- En primer lugar, lavamos las patatas para retirar posibles restos de tierra. Las ponemos a cocer en abundante agua con una pizca de sal. Podemos aprovechar para cocer los huevos también en el mismo recipiente.
- Una vez empiece a hervir el agua, contamos 9 o 10 minutos y sacamos los huevos (de esta forma la yema quedará cocinada, pero no excesivamente seca). Los ponemos en un cazo bajo el chorro de agua fría para cortar la cocción.
- Dejamos seguir cociendo las patatas hasta que estén tiernas; en función del tamaño, serán unos 20-25 minutos desde que el agua rompa a hervir (si son más grandes, unos 30 minutos). Si al pinchar con cuidado el centro de las patatas con un cuchillo, estas no ofrecen ninguna resistencia y caen con facilidad, es que están listas. Cuando estén, las retiramos del agua y las dejamos templar.
- Mientras, cortamos la cebolla en tiras finas (juliana) o en dados más pequeñitos (como prefiramos). Si quieres que pierda un poco su picor, puedes sumergirla en agua unos minutos y luego escurrirla bien.
- Pica el perejil fresco (aprovechando solo las hojas).
- Una vez las patatas hayan templado un poco, las pelas y, sobre la fuente donde se vayan a servir, las vas cortando en cachos (no hace falta que sean regulares). Será mejor hacerlo antes de que las patatas se hayan enfriado porque así el aliño se impregnará mejor.
-Pela los huevos y pícalos sobre las patatas en cachos más o menos grandes en función de tu gusto.
- Añade la cebolla picada y el perejil picado.
- Aliña al gusto con sal, vinagre de Jerez y aceite de oliva virgen extra y remueve bien para que todos los ingredientes queden bien impregnados.
- Puedes servirlas en esa misma fuente (como una ración para compartir) o bien en platitos pequeños a modo de tapa individual.
- Si lo deseas, puedes sumar un poco de atún o melva en conserva, aceitunas, un poco de tomate o pimiento picado.








