Sassa de Osma es siempre una de nuestras grandes inspiraciones para vestir elegantes y cómodas en verano, porque no está escrito lo que nos gusta un look que combine feminidad y sencillez, sobre todo cuando los termómetros superan los 35 grados. Estos primeros días de agosto, la aristócrata, abogada y diseñadora peruana ha aprovechado su paso por Cantabria para estrenar nuevas túnicas y vestidos largos y un bañador extremadamente favorecedor que merece todos los elogios.
"Hay lugares que inesperadamente te resultan familiares. No sé si fueron las olas, el cielo medio grisáceo o lo bien que se come, pero por momentos me acordé mucho de Lima", relató Sassa en sus redes sociales, donde compartió las imágenes que desvelan las prendas que llevó en su maleta al norte.
De sus túnicas de flores al bañador reductor: la maleta de Sassa de Osma en Cantabria
Este vestido camisero de algodón en color marfil de la italiana Lisa Corti muestra el vibrante estampado Ginza Bouquet, inspirado en el tejido ikat tradicional y serigrafiado a mano en la India. Si bien la marca se fundó en Milán, sus creaciones beben de la infancia de la diseñadora en Eritrea y sus extensos viajes por Oriente, de ahí que las túnicas largas y los caftanes sean sus prendas insignia.
Para coronar el look, eligió un sombrero de playa plisado, de Lorna Murray, realizado con hilos verde esmeralda, negro azabache y blanco diamante entretejidos con fibras en un intenso verde esmeralda y hierba natural, creando un bucólico patrón a cuadros con certificación UPF 50+ que protege tu piel de las inclemencias del tiempo.
No es secreto para nadie que a la mujer de Christian de Hannover le fascinan este tipo de vestidos largos, ligeros y holgados, estampados con motivos bohemios o silvestres, así que hizo espacio en su equipaje para otro diseño en color rosa, que no dudó en llevarse a la playa. Ya nos lo adelantaba en la última entrevista que le hicimos a razón de una reciente colaboración de moda de su marca Philippa 1970: "Por lo general me gusta vestirme cómoda, con colores y divertida", nos decía. Con la tabla de surf a cuestas, lució a orillas del Cantábrico un vestido de algodón con manga tres cuartos, motivo de flores rojas, pechera plisada, cierre frontal de botones, aberturas laterales y ribetes y puños dorados, y pertenece a la firma Debonnaire (415 euros).
Evidentemente, debajo de sus túnicas debía llevar ropa de baño, ya sea de una o de dos piezas, y en este caso se decantó por un bañador español, el modelo Úrsula en color negro de la firma Bo Star (110 85 euros). Inspirado en la sensualidad y el magnetismo de las grandes divas del cine, es una oda a la elegancia retro reinterpretada desde una mirada contemporánea. Su diseño esculpe la figura con un patrón cuidadosamente estudiado que realza la silueta de forma natural, mientras que su estética evoca el glamour de los legendarios bañadores de las 'chicas Bond'.
Hace apenas unos días, era Nuria Roca quien presumía de los beneficios que esconden los bañadores de Bo Star, dejando claro que nada tienen que envidiar a los bikinis minúsculos que han sido tendencia estos últimos años. Para las mujeres que buscan estilizar la figura y potenciar sus atributos sin exponer demasiada piel, estos diseños estratégicos de una pieza, moldeadores y muy sofisticados, resultan una maravilla.
Un vestido camisero multicolor con accesorios de rafia
Una de las prendas de la maleta de Sassa que más ha llamado la atención durante este viaje es su vestido camisero multicolor. Se trata de un diseño de la casa francesa Dior que presenta cuatro tonos diferentes (rosa, amarillo, azul y verde), que se disponen en paneles contrastados creando un llamativo damero cromático.
Con este look, además, nos muestra cómo combinar a la perfección este vestido: con bolso de rafia y sandalias a juego. Dos complementos de carácter artesanal que también se atribuyen a Dior. Más específicamente, el primero es un minibolso bombonera Dioriviera Petit Trèfle que está confeccionado en tejido técnico trenzado con efecto rafia y tiene un precio de 3.100 euros, mientras que el calzado consta de un par de mules de rafia en tono natural y algodón bordado que pone de relieve el emblema Dior Médaillon, que sirvió de elemento decorativo en el interior de la primera boutique parisina de la maison desde 1946.









