Todavía están asimilándolo, acostumbrándose a que, dentro de unos meses, llegará una persona que cambiará sus vidas por completo y para siempre. Juan Matute y Paloma Zafrilla cuentan los días que quedan para poder tener a su bebé entre sus brazos, una pequeña a la que llamarán Cata, en un bonito homenaje a la abuela paterna de Paloma —que falleció hace tres años— y a Catarina Labouré, la santa que recibió una de las apariciones marianas más importantes de la historia: la revelación de la Medalla Milagrosa. "Como está previsto que nazca entre la última semana de noviembre —se espera para el 5 de diciembre—, y el 27, el Día de la Medalla de la Milagrosa... Mira que había pocos nombres en los que estuviésemos de acuerdo, pero con esto fue fácil", nos cuenta Paloma, que está embarazada de cinco meses. Estaba destinado. "Toda la vida quise ser madre, ha sido mi sueño, así que estoy como que no me lo creo…".
Ella tiene 26 años, él 28 —hará los 29 el próximo noviembre—, y aunque ser padres jóvenes podría parecer un "retazo" en estos tiempos, en su caso, no había dudas. "Lo teníamos todo muy planteado, nos lo esperábamos un poco, antes o después". Al final ha llegado ahora, seis años después de aquel accidente que sufrió Juan —que se debatió entre la vida y la muerte tras sufrir un derrame cerebral—; unos meses después de su 'sí, quiero' —en octubre del año pasado— y, también, del comentado paso de Paloma por el programa MasterChef, donde se convirtió en una de las concursantes más queridas de la edición.
La gran noticia
Paloma, ¿cómo estás llevando el embarazo? ¿Estás teniendo algún antojo?
Paloma: Estamos muy bien, con muchos cambios y muchas adaptaciones, pero aprendiendo. Está siendo un regalo, la verdad. Aprendiendo un poco de cero.
Juan: Y yo aprendiendo a querer aún más a Paloma, si acaso, a respetarla, a amarla, a cuidarla…
¿Cómo os enterasteis de la buena nueva?
Paloma: Yo me encontraba mal, como que pensaba que me iba a bajar la regla… Y me dolía así como el cuerpo… Y es verdad que yo soy como muy rayada y me hice test de embarazo. Nosotros no lo buscábamos, pero tampoco poníamos impedimentos, por así decirlo… tenía un test de embarazo en casa y me lo hice así un poco por quedarme tranquila, y por decir: bueno, será por el estrés, que no me termina de bajar la regla o por todas las emociones de estas últimas semanas… Entonces, cuando cogí el test, lo vi y estaba embarazada de dos semanas. Llamé a mi madre corriendo y a Juan se lo di en una bolsita y era el test de embarazo.
Juan: Cuando me enseña la bolsita, la abro y veo el embarazo… De pronto, me quedo boquiabierto y la miro con ojos de sorpresa, diciendo… No me lo puedo creer.
Paloma: Juan se pensaba que yo le estaba vacilando.
Juan: Totalmente, totalmente.
Paloma: Es verdad que tuviste todos los momentos en cinco minutos. Se emocionó, se agobió, se mareó…
Juan: Todo el espectro. Me emocioné, hubo alguna lagrimita… de alegría, de pronto de nervios, de miedo… de decir: en qué momento Paloma y yo vamos a ser padres.
Paloma: Todo esto en siete minutos. Y luego fuimos a comprar unos patucos y a sus padres sí que les dimos la sorpresa así un poco más mona. Es que es el primer nieto, en ambas familias… Primera nieta, primera hija, primera sobrina… Todo, todo. Para sus abuelos, que son bisabuelos. Y todos súper contentos. Y sí es verdad que habíamos pensado en que queríamos ser padres jóvenes.
Juan: Eso por supuesto.
Paloma: Lo teníamos todo muy planteado, dentro de la sorpresa que siempre es (porque es muy fuerte verlo), como que nos lo esperábamos un poco, antes o después.
Juan: Antes o después estaba claro que iba a venir.
Paloma: Es verdad que en el momento que lo ves, yo decía: esto es un embarazo ‘adolescente’, que tengo 26.
Claro, los dos sois súper jóvenes…
Juan: Yo tengo 28, hago 29 en noviembre.
Paloma: Es verdad que, de cara a nuestros padres (que nos tuvieron a unas edades muy parecidas, bueno, mi madre un poco más joven que yo) es como más normal… Pero hoy en día es verdad que es más difícil, que al final parece como que seguimos siendo un poco niños.
Juan: O que parece que priorizamos antes el trabajo, las metas laborales… antes de pensar en los niños.
Paloma: Claro, hay que poder mantenerlos.
Juan: Eso, por supuesto. Bueno, yo creo que hoy en día pues es un poquito lo extraño, ¿no? O sea que seamos tan jóvenes y que hayamos sido valientes y dado un paso al frente a ser padres.
Paloma: Lo teníamos muy claro, pero cuando nos mirábamos fue con cara de: qué fuerte…
Juan: ¡Si acabo de hacer la Comunión!
No es lo habitual ahora mismo… ¿es un reto?
Juan: Por supuesto
Paloma: ¡Es un retazo! Y, sobre todo, creo que nunca dejas esa sensación de sentirte como una niña, ¿no? Como que no he acabado de ser hija como para ser madre… pero es verdad que tenemos mucha suerte porque nos vimos, nuestro entorno de amigos y tal… No todos, porque los 20-20 pico largos son muy raros y hay amigos de todo, pero muchos de ellos también están en este camino. Dos amigas están embarazadas.
Juan: En nuestro núcleo cercano de amistades, no somos ni mucho menos los primeros en tener hijos…
Paloma: Como tampoco seremos los últimos, obviamente. Es verdad que eso también es una suerte, el estar acompañados en grupo de amistades.
Estáis en el mismo momento vital
Sí (responden al unísono)
Paloma: Pero ya sabemos que al final, como quien dice, yo creo que estamos en una edad justo Juan y yo, que es rara, porque de pronto yo tengo amigas que no han salido con un chico nunca jamás en la vida al final (de un plan de serio y tal). Otras están opositando o trabajando… Otras han vuelto con sus padres… Pero es verdad que, por ejemplo, en mi pueblo, en Almansa, sí que que fue como mucho más impactante que para nuestro círculo más cercano aquí en Madrid. Yo creo que el círculo de la Iglesia, en ambientes más católicos, es más común tener niños. Yo toda la vida quise ser madre, ha sido el sueño de mi vida, así que estoy que no me lo creo. En cada ecografía, como que estoy con muchos nervios, como con mucha incertidumbre, con mucho agobio…
Juan: Muy bien de agobio, de decir bueno… vamos a ver que esté sana…
Juan: Realmente lo único que queríamos es que estuviera viva. Tenemos mucha relación con el tema discapacidad. Yo tengo un primo carnal con Síndrome de Down y el hermano mayor de Paloma también tiene discapacidad, y al final, bueno, tenemos la discapacidad en nuestras casas…
Paloma: Teníamos muy claro que no queríamos saber nada que no fuera estrictamente necesario.
Juan: Al final es vida, ni más ni menos que el resto. La vida es preciosa y cada uno tiene una historia
Paloma: Entendiendo también a la gente que no lo conoce, comprendo que le dé miedo… nosotros tenemos la suerte de vivirlo como el regalo que es, pero entendemos que a la gente le asuste, y nosotros tenemos la suerte de vivirlo como el regalo que es.
"Cuando me dio una bolsita con el test de embarazo, me emocioné", nos dice Juan. "Hubo alguna lagrimita... de alegría, de nervios... Todas las emociones en siete minutos"
Y ya cuando asimilasteis que ibais a ser padres, ¿qué se os pasó por la cabeza?
Juan: Pues yo, directamente, me fui a comprar patucos, a comprar cosas, que si literitas, que si ropa… que si tal y que si cual.- Paloma: (se ríe) No habían pasado ni dos semanas y casi la matricula en la universidad porque no le he dejado yo. No tenemos prácticamente nada de cosas como para que llegue, porque hemos sido prudentes de a ver qué hace falta… Porque te pones a mirar, ves muchas cosas, pero tampoco quieres llenarlo de todo… Tengo una lista de lo que tenemos que comprar, de lo que nos van a regalar en la familia y tal, pero Juan lo único que pensó es: hay que llevarlo todo. Es muy previsor.
Juan: Me suele decir que soy como Doraemon. Soy previsor de más. De tenerlo todo listo.
Paloma: Es su manera de cuidar, lo de tener todo preparado. Yo soy un poco más romántica, y yo creo que fue más como el que empiezas a pensar, a imaginarte… más que la ropa y las cosas, el cómo vamos a hacer esto… yo ya me he imaginado cómo será el cumpleaños.
Juan: Yo también soy romántico
Paloma: Pero tú eres más práctico, aunque no lo ves. Yo soy más de vivir… lo único que pensaba es que se me va a hacer larguísimo, entonces.
"Es verdad que los niños me encantan, pero con una niña… me muero", nos cuenta Paloma, que este año debutaba en televisión como concursante de MasterChef
¿Para cuándo está previsto que nazca?
Paloma: Para el 5 de diciembre
Juan: Para Navidad, ya tenemos ‘regalito’
Paloma, ¿cómo estás llevando el embarazo? Tienes algún antojo, te notas cambios…
Aparte de los vómitos que he tenido como todo el rato…
Juan: lo de las ocho semanas es un mito, llevamos ya todo el rato…
Paloma: Las náuseas no son ni matutinas y trimestrales, pero muy contenta, tengo que decir que muy adaptada también, sin ningún drama… Es verdad que estás más cansada, más sensible… pero también disfrutando mucho del momento. De antojos, chuches. Chocolate menos.
Juan: Azúcar
Paloma: Nos fuimos a Formentera y a las doce le hice bajar a la recepción, y si no las tenía que le pides al del bar… y granizados y todas esas cosas. A mí me ha costado porque hasta hace poco no se me notaba casi nada la barriga… y me daba una rabia…
Juan: Me decía que estaba ahí sufriendo, vomitando cada dos por tres… y apenas se le notaba nada, ‘no me toman en serio’, me decía.
Pero es verdad que está siendo muy bonito, aunque las primeras semanas es un poco más raro porque empiezan a dar cambios, pero no sabes qué bien que es… Pero una vez que empecé a ver las ecografías, es una pasada. Ya la noto y no para. Aún no se puede como percibir desde fuera (las pataditas).
Así que apunta a ser un pequeño terremoto
Paloma: Apunta, a punta…
Juan: A ser una Paloma 2.0
Paloma: Aunque es alta… es larga, nos dijeron que de percentil de fémur está muy por arriba. Y la ginecóloga, me preguntó, porque claro, me miró a mí como diciendo… ¿Cómo de alto es su padre?
Juan: Y Paloma le debió de decir XXL (se ríen)
Es una niña, ¿os lo esperabais?
Juan: Hicimos un vídeo de revelación de sexo y ninguno de los dos lo sabía, sólo mi madre, porque, en la ecografía, cuando lo revelaron, no quería saberlo… Yo quería hacer una fiesta, como un show…
Paloma: Y yo quería saberlo ayer. No aguantaba más, estaba deseando que me lo dijesen.
Juan quería chico.
Juan: Yo quería chico
Paloma: A mí, en cambio, me daba más igual… Es verdad que los niños me encantan,
Juan: Yo quería un Junior- Paloma: A mí me apetecía, pero pensaba: con una niña, me muero… Es verdad que nuestras madres, las dos, querían una niña
Juan: ¡A toda costa!
Paloma: Y aparte ya era como la niña, y yo pensaba: Pobre criatura mía, como sea un chico… ¿Cómo van a hacer sus abuelas? Fuimos a ver la ecografía de la revelación de género. Yo estaba ahí de tres meses y nada más empezar a verme, la chica me dijo que lo tenía clarísimo. Yo, desde la ignorancia, pensé que eso es que era un chico.
Juan: Mi madre, monísima, que se enteró el mismo día de la eco, nos preparó una cajita sorpresa y la abrimos en el momento que grabamos el vídeo, nos dimos un montón de besos… Paloma pegó un chillido…
Paloma: Yo no me lo podía creer, lo tenía súper asumido… Además, se junta con que todas mis amigas tienen niñas. Pensaba que iba a ser el único chico.
Juan: Para mí era de risa porque era como… a ver con cuál lo emparejo.
Paloma: Era brutal. Lo que venga luego, nos da igual… Y sus abuelas contentas, ya, felices.
Juan: Mi madre ya está que si los conjuntos, que si la ropa, que si la cunita… Su madre lo guardaba todo de cuando eran pequeños,
Paloma: Con lo cual va a heredar muchísima ropa, muchísimas cosas… Mi madre, en cambio, lo regaló todo.
En 2020, Juan pasó 22 días en coma, dos meses hospitalizado y 40 días en la UCI, y ahora prepara un libro para contar su emocionante historia que "puede ayudar a los que estén sufriendo"
¡Y fashion victim!
Totalmente, eso seguro, las abuelas como locas.
Y habéis escogido el nombre de Catalina
Paloma: Cata, sí. Era una cosa que la tenía como bastante clara. De hecho, cuando nos conocimos, le enseñé a Juan (que me miró con cara de estar como una regadera) una lista de nombres que ya había hecho de los nombres que quería poner a mis hijos; y Catalina me gusta un montón porque es el nombre de mi abuela paterna, que falleció hace tres años, y teníamos como una unión muy bonita. Además, Catalina Laburé es una santa a la que le ofrecieron la Virgen de la Medalla Milagrosa, que es como una advocación mariana que tenemos como muy en común desde que empezamos a salir. Yo se la enseñé a Juan, y desde entonces rezamos la novena para nuestro noviazgo, cuando nos casamos… Encima, para colmo, la niña tiene previsto nacer entre la última de noviembre, que es el día de la Medalla Milagrosa. Entonces dijimos bueno, ya por la Catalina… Mira que había pocos nombres en los que estuviésemos de acuerdo, pero en esto fue fácil.
"En la cocina liaba unas..."
Este ha sido, sin duda, un gran año para Paloma, que daba la sorpresa dando un salto televisivo en el programa culinario. "Soy superfán de MasterChef, desde que era pequeña. A mí siempre me ha gustado mucho cocinar para otros… Tenía tan claro que no me iban a coger que me llevé la maleta prácticamente vacía al casting final. Los primeros días fue un poco de agobio porque pensaba en que me acababa de casar, que nos íbamos a ir de luna de miel y había que posponerla… y ahora tampoco podemos. Estamos de babymoon, confiesa entre risas.
"Lo que puedo decir de mi participación es que fui yo en todo momento… ¡Estaba de campamento de verano total! Ha sido una experiencia brutal y aprendí un montón. Jordi me daba miedo; al principio, me imponía un montón, porque yo a veces liaba unas... Tú te piensas que sabes cocinar, pero de pronto hay muchas cosas que son muy nuevas… Y está la presión, y yo me ponía muy nerviosa... Luego, la verdad es que eran todos muy comprensivos y muy monos, te intentaban ayudar en lo que podían".
Al volver a casa, tras dos meses fuera, le tocó retomar, de nuevo, su carrera de Odontología. "Contra todo pronóstico —apunta Juan—, se puso a estudiar y se sacó el curso". Ahora, solo le quedan las prácticas y el TFG (Trabajo de Fin de Grado). Lo que tendrá que esperar, eso sí, es el máster, "por lo menos, hasta el año que viene", señala entre risas.
Un proyecto muy especial
El mundo de Juan, en cambio, está lejos de las cocinas y de la pequeña pantalla. Creció entre caballos, acompañando a su padre a todas las competiciones, y hoy es un avezado jinete con la mirada puesta en los Juegos Olímpicos, "así, en plural".
"Ir a los de 2028, en Estados Unidos, sería un tanto más especial, porque los últimos en los que participó mi padre fueron en los de Atlanta 96, y sería bonito, a título emocional, poder heredar su escudo en el mismo país; lo que ocurre es que los caballos son un perfil un tanto joven como para pensar en participar ya hoy mismo, pero aún tenemos tiempo...". Todo es ilusión, en lo profesional y en lo personal, también con un libro que está escribiendo, junto a un autor, "acerca de mi trayectoria y mi historia, de lo que me ocurrió hace ya seis años". Habla de ese accidente que acabó convirtiéndose, como él mismo dice, en un "regalo" de vida.
Parecía un día cualquiera de entrenamiento, cuando, de repente, empezó a sentir náuseas y mareos, y su último recuerdo es que logró bajarse de su caballo. Pasó 22 días en coma, dos meses hospitalizado y 40 días en la UCI por una aneurisma que después se le complicó por una neumonía. Le dieron la extremaunción tres veces y estuvo "entre la vida y la muerte". "Pienso que este libro puede tener un impacto muy grande para aportar, animar y apoyar a los que estén sufriendo en ese preciso instante... Que, a raíz de mi historia, puedan ver la luz", nos explica. Reencontrarse con Claudio, el médico que le devolvió la vida —cuando nadie apostaba por su caso—; volver a escuchar el testimonio de su madre, con un hijo que "estaba más en el otro barrio que aquí...", ha sido emocionante. "No pude parar de llorar".
"Mi historia creo que, en definitiva, se resume en que no debes darte por vencido jamás. Te levantas una y otra vez", confiesa Juan
"Imagínate que a unos padres les digan que no hay nada más que hacer por su hijo de 22 años...", interviene Paloma. "Pero también es muy bonito porque, al final, se trata de unos padres hacen todo lo posible por su hijo, y que gente que no tenía nada que ver con él se involucrara por humanidad...". Su forma de mirar la vida, nos asegura Juan, ha cambiado, "pero el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra... Saqué una 'distancia', pero se vuelve a las 'andada' de esperar que sean buenos los objetivos, los desafíos... en todos los ámbitos".
Cuando, el año pasado, falleció su caballo Lexus —que era su máxima apuesta—, "estaba de bajón", nos desvela Paloma. "Me decía que nunca había estado tan lejos del objetivo olímpico. Yo le dije que el día que verdaderamente estuvo lejos es cuando estuvo en la cama del hospital... Y a los seis meses volvió a competir". "Mi historia creo que, en definitiva, se resume en que no debes darte por vencido jamás. Te levantas una y otra vez", y ahora queda un nuevo y apasionante capítulo.








