La casa de la influencer y creadora de contenido María Fernández-Rubíes, que comparte con su marido, Manuel Losada, y sus hijos, Nicolás y Patricio, vuelve a evolucionar de la mano de su gran amiga de la infancia, la arquitecta, interiorista y artista Pilar García-Ferrer, conocida como Pils (pilsferrer.com). Tres años después de enseñar por primera vez su vivienda de Madrid, ha querido actualizarla con una imagen, más colorida y alegre.
"Ella ha sido la encargada de que nuestra casa parezca un hogar", asegura María en el vídeo que ha compartido en su perfil de Instagram, en el que ambas recorren algunos de los espacios renovados. Conocerla desde niña ha permitido a Pilar interpretar con naturalidad su personalidad vitalista y trasladarla a la decoración. El resultado es una vivienda donde el color gana presencia, aunque siempre de forma medida para convivir con el gusto más sobrio de Manuel.
Porque los hogares son espacios dinámicos que evolucionan al mismo tiempo que quienes los habitan. Y en una familia con niños pequeños, las necesidades cambian rápidamente. En este caso, la transformación no ha requerido obras ni modificaciones de la distribución: son los textiles, los revestimientos, el arte y las piezas decorativas los que consiguen renovar por completo la atmósfera.
Más color, pero en calma
El color se convierte en uno de los grandes protagonistas de esta nueva etapa de la vivienda con jardín. Aparece en textiles, revestimientos y piezas decorativas, pero se utiliza de manera equilibrada, sin saturar los ambientes. Una fórmula especialmente interesante para una pareja con gustos diferentes: más vitalista y atrevido en el caso de María y más sobrio en el de Manuel. Esta manera de introducir color conecta, además, con una de las tendencias que está ganando fuerza en el interiorismo: viviendas alegres y llenas de personalidad que, sin embargo, mantienen una sensación de calma y armonía.
Decorar también significa hacer la casa más práctica
En una vivienda familiar, la estética tiene que convivir con el uso cotidiano. Por eso adquieren especial protagonismo materiales capaces de soportar el día a día sin renunciar a una apariencia cuidada. Los textiles de exterior se utilizan también en interiores por su resistencia, textura y facilidad de limpieza, mientras que los revestimientos murales vinílicos aportan personalidad y ayudan a proteger las paredes. Algunos de los papeles pintados son de Coordonné, como explica María. La nueva zona de juegos es otro buen ejemplo de esta filosofía. Pensada para que los niños puedan disfrutar de ella en la misma planta donde transcurre la vida familiar, incorpora una alfombra de lana de pelo muy fino, agradable para jugar en el suelo, y pufs ligeros que permiten modificar fácilmente la configuración del espacio.
Una vivienda con una mirada ‘arty’
El arte aporta otra capa de personalidad a la decoración. La casa incorpora obras de Jaime Abaurre (Más Cara que Espalda) y de la artista mallorquina Elena Gual, además de un collage que Pilsferrer regaló a María para la cocina. Esta última pieza representa una escena de esquí, un deporte que practican María y Manuel y que forma parte también de su vida familiar, ya que la pareja tiene una segunda residencia en Baqueira Beret.
Así, algunas obras no funcionan únicamente como elementos decorativos, sino como anclas emocionales, al ser piezas vinculadas a la historia y a los gustos del matrimonio con dos hijos.
Un vestidor muy María
La transformación no termina aquí. El recorrido continuará en una segunda entrega, en la que ambas mostrarán la planta superior, donde se encuentran los dormitorios y el vestidor. Pilar me ha adelantado para ¡HOLA! que este espacio privado será “rebosante de color, muy María”, una pista que anticipa una parte todavía más personal y atrevida de esta casa que, como sus habitantes, sigue cambiando y creciendo.
Rayas, flores y animales: una dinámica mezcla de estampados
Los estampados son otro de los recursos utilizados para actualizar la vivienda sin modificar su estructura. La clave está en combinar motivos de distinta personalidad para crear ambientes dinámicos, pero visualmente ordenados.
- Atemporales rayas. Las rayas (algunas de anchos variados), aparecen en los cojines, las colchonetas y otros textiles y funcionan como un recurso clásico que aporta ritmo sin resultar excesivo. Su carácter gráfico permite introducir movimiento manteniendo una estética serena.
- Flores delicadas. Los motivos florales, como las peonías, aportan una nota más romántica y decorativa. Su presencia se integra en la paleta cromática de la vivienda sin convertirse en el único foco de atención.
- Animales para el cuarto de juegos. El estampado más lúdico queda reservado para el espacio de los niños, donde los motivos animales refuerzan su carácter divertido y desenfadado. Una forma de diferenciar ambientes y adaptar la decoración a quienes los utilizan.






