Ejercicio

El deporte que practica Nuria Roca mejora tu estado de ánimo en pocos minutos


La periodista comparte regularmente sus entrenamientos para estar en forma. En esta ocasión, la hemos visto practicar un deporte que nos encanta


Nuria Roca en El Hormiguero© El Hormiguero
19 de febrero de 2026 a las 16:00 CET

La pasión de Nuria Roca por el deporte es clara. Sabemos que sale a correr con frecuencia y que ha añadido una disciplina más a su actividad física, el boxeo, disciplina que ha reconocido haberle encantado. Ahora también hemos visto que aprovecha los fines de semana que tiene libres para disfrutar del ejercicio en un entorno natural. 

El pasado fin de semana, la presentadora subió unas imágenes en Instagram practicando un deporte que a mí me tiene totalmente enganchada por cómo influye en la mi estado emocional. Hablo del esquí, una actividad física al aire libre que me hace sentir relajada, conectada con la naturaleza, cansada- por supuesto- y con ganas de volver. 

Además, esquiar es una manera de asegurarte hacer ejercicio durante el invierno, momento del año en el que tendemos a practicar menos deporte de exterior. Por eso, cuando vi la cara de felicidad de Nuria Roca posando en unas pistas de esquí, compartí ese sentimiento inevitable de bienestar que sientes cuando por fin estás en plena montaña, en contacto con la nieve, escuchando el zumbido del viento cuando te deslizas por las laderas de las montañas. 

Nuria Roca esquiando © nuriarocagranell

Por qué el deporte en la nieve mejora mi estado de ánimo 

Partimos de que hacer deporte es uno de los remedios más efectivos para mejorar tu salud mental. Pero queremos ir más allá y nos preguntamos por qué el esquí (o simplemente caminar con raquetas en la nieve o dar un paseo en un entorno nevado) tiene este efecto terapéutico. Hay varias razones que lo explican. 

El ejercicio al aire libre baja el cortisol 

Otro punto a favor de hacer deporte al aire libre es que baja el cortisol. Diversos estudios han demostrado que el ejercicio en el exterior tiene un efecto balsámico en esta hormona del estrés. Asimismo, según un estudio publicado en la revista científica Applied Psychology: health and Well-Being y realizado por investigadores de varias universidades en el Reino Unido, hacer ejercicio en un entorno al aire libre no solo resulta agradable, también potencia los efectos en la salud mental. 

Los autores observaron que se conseguía una mayor sensación de energía y vigor y una reducción significativa de la ansiedad y la fatiga. Para estos investigadores, estos beneficios están probablemente justificados por la combinación de estímulos sensoriales como la luz natural, los sonidos de la naturaleza, el aire fresco, el paisaje ya que favorecen la relajación y la desconexión mental. 

Para María Sánchez, e-Health Manager de Cigna Healthcare en España, “el ejercicio físico es un mecanismo muy efectivo para controlar y reducir los niveles de estrés, así como para disminuir la incidencia de otras enfermedades. Además de combatir factores de riesgo perjudiciales para la salud, como el sedentarismo o la obesidad, liberamos endorfinas que otorgan esa sensación de “analgésico natural” reductor de la ansiedad y el estrés. Si a eso le unimos la conexión del ser humano con el entorno se ha visto que el efecto de relajación puede ser incluso mayor”.

Nuria Roca compartiendo su experiencia con amigos y familia esquiando © nuriarocagranell

Mi cerebro respira

También hay que tener en cuenta que escaparse a la montaña es un respiro para el cerebro. Frente al bullicio constante de la ciudad o a los estímulos cerrados de los espacios interiores, los entornos naturales suelen ofrecer una menor carga sensorial. Hay menos ruido, menos prisas, menos señales que exijan atención continua. Esa reducción de estímulos favorece que la mente se aquiete y se recupere.

Caminar por un bosque o por un paraje natural facilita ese estado de calma mental que muchos expertos relacionan con una mejor consolidación de lo aprendido. Cuando el cerebro tiene margen para “respirar”, procesa mejor la información, refuerza habilidades recientes y mejora la capacidad de concentración y memoria.

Una experiencia compartida en familia y con amigos

Hay también un componente social que suma. Las escapadas a la nieve suelen compartirse en familia o con amigos. Esa dimensión colectiva refuerza los vínculos, genera recuerdos y añade una capa emocional positiva a la experiencia. No es lo mismo entrenar sola en una cinta que reírte tras una caída en la nieve o comentar la bajada mientras tomas un caldo caliente en una terraza con vistas a las pistas. 

Pero además de los beneficios a nivel mental, hacer deporte en la nieve tiene otras ventajas para todo el cuerpo. 

Nuria Roca fotografiándose en la nieve esquiando con amigos y familia© nuriarocagranell

Mis huesos más fuertes 

Una de las bondades de practicar ejercicio en un entorno natural como la nieve es la cantidad de vitamina Dque recibes. Y ya sabemos que esta sustancia es esencial para el buen funcionamiento del cuerpo ya que protege los huesos, los músculos e incluso, es buena para el corazón. 

Esto es particularmente beneficioso en invierno, cuando los días son más cortos y hay menos luz, algo que nos puede ocasionar un trastorno afectivo estacional. Por eso, pasar tiempo en la montaña puede convertirse en un auténtico salvavidas anímico. Eso sí, hay que protegerse del sol todo el año. 

Mi corazón mejora 

Desde el punto de vista cardiovascular, el deporte en la nieve también aporta beneficios claros. Actividades como el esquí, el snowboard, el esquí de fondo o las caminatas con raquetas implican un trabajo aeróbico sostenido que fortalece el corazón y mejora la resistencia. El aire frío, además, suele ser más limpio en zonas de montaña, con menos contaminación que en entornos urbanos. Respirar ese aire puro mientras te mueves tiene un efecto revitalizante difícil de igualar en un gimnasio cerrado.

Nuria Roca en una terraza frente a las pistas de esquí © nuriarocagranell

Más fuerza y coordinación

Asimismo, hacer deporte en invierno, y especialmente en la montaña, mejora la circulación, ya que el cuerpo trabaja un poco más duro debido a las bajas temperaturas. Además, cuando caminas por la nieve (ya sea con tu equipo de esquí, raquetas o con unas botas de montaña) haces también más esfuerzo que en tierra firme. Tienes que mantener mejor el equilibrio, la coordinación y la fuerza, especialmente, piernas y core, lo que hace que mejore tu estructura corporal, aunque no lo notes de inmediato.

En definitiva, practicar ejercicio físico en un entorno natura como puede ser una montaña nevada ofrece tantos beneficios que es imposible no programar una escapada. Y no necesitas calzarte unos esquís (aunque nunca es tarde para empezar). Puedes simplemente caminar y respirar profundamente el aire gélido de la nieve y dejar, por unas horas, de darle vueltas a todo. 

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