Aprende a afrontar los cambios de tu vida

Los cambios forman parte de nuestra vida, pero no siempre somos capaces de verlo así y en ocasiones nos negamos a aceptarlos.

Por Cristina Soria

A pesar de que la vida es, en esencia, un cambio constante, lo habitual es que nos resistamos a aceptarlo. El cambio, aunque necesario, siempre implica una pérdida o renuncia, y aunque puede implicar una ganancia, esta resulta incierta. Esto provoca que intentemos evitar ese dolor. Pero si asumes esa unión indivisible entre la vida y el cambio vivirás más feliz y podrás dejarte sorprender por las novedades del día a día. Hay que verlos como algo esencial que nos permite crecer, y que en unas ocasiones van ligados al propio paso del tiempo, y en otras a decisiones que tomamos, como el cambio de trabajo, pareja o lugar de residencia.

Acepta el cambio

La palabra clave es aceptación. Tienes que aceptar la situación que se te plantea. Si reniegas de ella o te resistes será más difícil para ti llegar a superarla y tenerla bajo control. Si llega a tu vida un cambio que no deseas y sabes, de manera objetiva, que no puedes hacer nada para evitarlo, tienes que respirar hondo y aceptarlo. No tienes más remedio. Así que procura relajarte y evalúa con calma cómo puedes mejorar la nueva situación y superarla.

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Mantén la calma

Es muy importante que conserves la calma y no permitas que tus emociones tomen el control de la situación y no dejen que la razón entre en juego y haga su trabajo. Necesitas tener la mente despejada para así poder analizar los cambios con claridad y objetividad. Si el cambio afecta a tu tranquilidad, no reacciones a él de manera inmediata. Mejor tomar el tiempo necesario para analizar las cosas con objetividad y ver cuáles son los pros y los contras.

Evita los pensamientos negativos

Si tiendes a ver el lado negativo de las cosas, es muy posible que los cambios solo pueden depararte cosas malas. Pero, aunque nuestra mente comience a imaginar de forma inconsciente todas las posibilidades negativas que acarrearía una situación nueva y desconocida, debemos luchar contra esos pensamientos y no darles alas, porque si no solo conseguiremos que nuestro miedo, y las tensiones que este, provoca aumenten cada vez más.

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Vive el momento presente

Debes centrarte en el momento que estás viviendo y no fijar la vista en el futuro y en qué pasará en él. Tienes que pensar en el día que estás viviendo y hacerlo de la manera más plena posible. Así, poco a poco, encontrarás la forma de adaptarte al cambio y asumirlo. Pensar solo en el mañana, es una forma de negar lo que ha pasado que solo puede llevarte a la insatisfacción y a la frustración, porque no hay forma de saber con certeza lo que nos depara el futuro.

Entrénate para el cambio

Acostúmbrate a salir más a menudo de tu zona de confort. Esto te ayudará a perder el miedo al cambio cuando llegue por sorpresa. Si en el día a día te atreves a probar pequeñas cosas que creas que pueden alterar o afectar a tus rutinas, pero que en fondo te apetece hacer, te acostumbrarás a que el cambio puede ser bueno. Además, te será más fácil de asumir si eres capaz de introducir tú  misma en tu vida tus propios cambios.

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