Descubre si es más saludable la comida fría o la caliente

¿Qué diferencias existen entre un tipo de comida y otra? La absorción de nutrientes y la digestión son las claves para optar por una opción u otra.

Por Cristina Soria

Ya sabemos que la comida tiene un papel influyente en nuestro organismo, pero lo que quizás no nos hemos detenido a pensar es en cómo la temperatura de los platos que tomamos puede influir en nuestro cuerpo. Desde hace tiempo se viene observando que la comida caliente, como las sopas y guisos, se ha reservado para días concretos de la semana, y que el ritmo de vida que llevamos nos hace comer alimentos fríos más a menudo de lo deberíamos.

Parece ser que la principal diferencia entre comer frío y caliente, según algunos expertos, está en que la segunda facilita nuestra digestión. Pero hay varios factores nutricionales que pueden verse afectados por el consumo de alimentos calientes o frío. Tales factores incluyen la tasa de absorción de los nutrientes, la digestión y la cantidad de ciertas vitaminas y minerales en la comida. Aunque algo que es interesante saber, es que no todos los alimentos sufren las mismas modificaciones nutricionales en su cocinado, y lo que para algunos podría ser una ventaja, para otros alimentos es una desventaja.

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Para una mejor digestión, platos calientes

Si necesitas mejorar su digestión, la comida fría no es una buena idea. El problema de comer frío es que lo que ingerimos no alcanza la temperatura necesaria para que las enzimas del estómago trabajen de forma adecuada. Por eso la digestión se hace de forma más lenta y menos eficiente. Esto solo podría beneficiarte si necesitas controlar tu apetito, porque como la comida que hemos tomado fría está más tiempo en el estómago y tarda más en digerirse, no tenemos hambre tan rápidamente.

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El estómago, que está a 37ºC, tiene que calentar primero esa comida para igualar la temperatura  y luego terminar de descomponerla (lo que se llama digestión física). Todo ello retarda la segunda fase de la digestión (la digestión química). Para facilitar tu digestión puedes:

  • Tomar alguna bebida caliente después de comer, como un café o una infusión. De esta manera podremos calentar el estómago y ayudarle en el proceso digestivo.
  • Ordenar los platos del más frío al más caliente. Es decir, toma primero las ensaladas y luego los platos calientes.
  • Para tomar el postre es mejor esperar entre 20 minutos y media hora para tomarlo, sobre todo si son helados.

Si sufres problemas de colon irritable o padeces cualquier otra molestia intestinal, cualquiera de estas ideas reducirá tu incomodidad, ya que así ayudarás al sistema digestivo a procesar y a desechar lo que comes.

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¿Cuáles son las diferencias nutricionales?

Además del proceso de digestión, queda por saber si realmente existe una diferencia nutricional entre la comida fría y la caliente. Esta diferencia nutricional va a venir marcada por la técnica de cocinado que empleemos. Las verduras, por ejemplo, tienen muchas vitaminas y minerales, pero si se hierven demasiado, estos pasarían al agua de cocción. Sin embargo, existen alimentos, como la zanahoria, que aumentan sus propiedades al cocinarse.

La conclusión de los expertos es que no todo lo caliente es bueno, ni todo lo crudo es malo. Podemos, por ejemplo, alternar en cada comida platos preparados de forma fría, con platos preparados de forma caliente. Esta es una opción que nuestro aparato digestivo agradecerá.

Pero lo realmente importante es tener una dieta variada y equilibrada, acorde a nuestra edad y a nuestras necesidades, independientemente de la temperatura de la comida.

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