Cuando el espacio para guardar empieza a quedarse corto, el mueble a medida suele ser una de las soluciones más eficaces. Una librería que ocupa toda una pared, un armario que se adapta a un hueco irregular o una composición diseñada hasta el último centímetro permiten aprovechar al máximo la casa y resolver necesidades muy concretas. En muchos casos, además, es la mejor manera de sacar partido a rincones complicados o conseguir una solución totalmente integrada.
Pero no todo tiene por qué hacerse a medida. También existen muebles modulares y piezas auxiliares con las que ganar capacidad sin recurrir a una carpintería específica ni modificar la distribución. La clave está en detectar esos espacios que tenemos delante y que, por una razón u otra, hemos subestimado: el pasillo, el hueco bajo una ventana, la parte superior de una puerta, la zona que queda detrás del sofá…
Y una vez ganado almacenaje, toca organizarlo bien. Separadores para cajones, cestas, bandejas extraíbles, cajas o accesorios específicos ayudan a optimizar el interior y a mantener cada cosa en su sitio. Porque no se trata solo de tener más sitio para guardar, sino de conseguir que el que ya tenemos dé mucho más de sí.
© TegarConvierte el pasillo en una zona de almacenaje
El pasillo suele quedar relegado a zona de paso, aunque sus paredes esconden unos cuantos centímetros muy aprovechables. En este caso, el estudio Kaleidoscope consiguió sacarle el máximo partido con mobiliario a medida de la firma Tegar: un armario de dos cuerpos y módulos bajos suspendidos que salvan la ventana y hacen las veces de banco.
Claro que este pasillo juega con ventaja: es ancho, largo y ofrece la posibilidad de incorporar una solución de almacenaje de cierta profundidad sin comprometer la circulación. En plantas más estrechas, la estrategia cambia. Con una estantería de poco fondo, módulos altos o un mueble corrido ajustado a la pared ganarás capacidad de almacenaje sin invadir la zona de paso.
© IvylineSaca partido al hueco bajo las ventanas
La altura limitada de este espacio, que a priori parece un inconveniente, también marca el tipo de mueble que mejor encaja. Con un banco a medida ganarás un mirador, almacenaje extra y, si lo completas con una colchoneta y unos cojines en el asiento y el respaldo, un lugar para sentarse a descansar, leer, tomar una taza de café… Eso sí, para que sea cómodo, la altura del asiento debería rondar los 45 cm, de manera que cuando te sientes, tus piernas formen aproximadamente un ángulo recto.
El banco también puede plantearse en L para aprovechar toda esquina. Y si lo acompañas de una mesa, como propone en este caso la firma Ivyline, tendrás un pequeño comedor.
También puedes recurrir a muebles exentos –una cómoda, un zapatero, estanterías…–, siempre que sus dimensiones guarden proporción con la ventana.
© IKEAFija una balda sobre la cama
La pared del cabecero suele estar bien aprovechada desde el punto de vista decorativo, con cuadros, fotografías o composiciones que ponen el foco sobre la cama (esta es el modelo SLATTUM de IKEA). Pero pocas veces pensamos en ella como un espacio para ganar almacenaje. Y mira lo bien que queda una balda corrida, suficiente para tener libros, pequeños objetos o aquello que queremos tener a mano sin ocupar ni un centímetro de suelo. Controla bien la profundidad y la altura: debe quedar lo bastante alejada de la cabeza para que no nos demos con ella al incorporarnos.
En lugar de varias baldas pequeñas, una única pieza que recorra buena parte de la pared consigue un resultado más limpio y ordenado. Y recuerda que esta idea es igual de práctica en el baño, la cocina, la zona de trabajo o incluso un pasillo, siempre adaptando su fondo a lo que vayamos a guardar.
Pero volvamos al dormitorio, porque aquí el espacio de almacenaje no termina en las paredes. Bajo la cama caben cajones con ruedas, cajas o cestas para guardar ropa de cama, zapatos o prendas de otra temporada. Y un cabecero con compartimentos integrados sumará todavía más capacidad sin necesidad de incorporar otro mueble al dormitorio.
© Marco MenghiRodea una puerta con estanterías
El espacio que queda alrededor de una puerta también da bastante juego. Los laterales y la parte superior de la hoja ofrecen una superficie perfecta para colocar una librería como la que el estudio de Valencia Biscottini diseñó para este proyecto.
Se trata de una solución a medida pero para presupuestos más ajustados, también existen módulos estrechos que, combinados entre sí, crean una composición similar.
La propia puerta puede convertirse en otra superficie útil. Los organizadores de bolsillo para colocar en su cara interior son una solución práctica, aunque su estética resulta más informal. Por eso tienen más sentido en baños, habitaciones infantiles, lavaderos o zonas de trabajo que en espacios donde se busca un acabado más sofisticado.
© La Redoute InteriéursEl espacio que queda detrás del sofá
Un sofá separado de la pared deja un espacio que muchas veces queda sin función. Con una consola estrecha, un aparador o una estantería como esta, el modelo Abac de La Redoute Interiéurs, apoyada en la trasera, ganarás almacenaje sin restar demasiada superficie de paso.
En este caso, la profundidad debe quedar ajustada al espacio disponible y la altura conviene mantenerla controlada para que el mueble no compita visualmente con el sofá.
© Jordi CanosaMás allá del respaldo
Para esos salones en los que el sofá sí está pegado a la pared, también tenemos una solución. Es similar a la anterior, solo que llevada a la pared. Y es que una librería no tiene por qué cubrir el frente de suelo a techo: las baldas pueden arrancar a partir de la altura del respaldo y extenderse por la parte superior, como hizo la interiorista Pia Capdevila en este proyecto.
Igual que veíamos en el dormitorio, el almacenaje extra en el salón no termina en las paredes. Tan fácil como buscar muebles que escondan espacio en su interior: una mesa de centro con cajones, un baúl, un puf, un sofá con arcón bajo los asientos…
© Silvia Gil-RoldánLleva los muebles de cocina hasta el techo
Si estás diseñando una cocina nueva, aprovechar la altura de la estancia es una de las decisiones que más espacio puede liberar. Llevar los armarios hasta el techo evita dejar esa franja superior sin uso y, además, da a la composición un aspecto más integrado. Así se hizo en esta cocina, diseñada por Marga Lantero Interiorismo donde encontramos además otras soluciones que puedes replicar en la tuya: la península incorpora cajones y armarios en una de las caras, el banco del comedor esconde espacio para guardar en su interior y una de las paredes se aprovecha con baldas.
¿La cocina ya está montada y queda ese hueco entre los muebles y el techo? Una composición de objetos decorativos, cestas, libros de cocina o piezas que no utilices a diario, como fuentes, moldes o pequeños electrodomésticos pueden ocupar esa franja.
© Leroy MerlinCama y almacenaje en el mismo mueble
En una habitación pequeña, cada centímetro cuenta, también el que queda alrededor de la cama. Esta cama de Leroy Merlin concentra varias soluciones: el cabecero incorpora huecos de almacenaje, un cajón extraíble con cuatro ruedas ocultas y dos estantes, uno abierto para libros y objetos que queramos tener más accesibles y otro cerrado con puerta batiente para esconder aquello que preferimos mantener fuera de la vista.
© Lefties HomeLa mesilla no sirmpre es la mejor opción
Si tu dormitorio tiene unos metros de más, quizás te resulte más útil sustituir la mesilla por una pieza con mayor capacidad de almacenaje: una cómoda, una estantería alta o un mueble vertical con estantes y un armario inferior… La elección dependerá de las dimensiones de la estancia y de lo que necesites guardar. Eso sí, no se trata de llenar el hueco porque sí. La pieza debe dejar suficiente espacio alrededor de la cama para moverse con comodidad y mantener una proporción equilibrada con el resto del dormitorio. Este se ha vestido con ropa de cama de Lefties Home.
© Amador TorilSepara ambientes con una estantería sin trasera
Cuando una estancia cuenta con varios ambientes, una estantería abierta puede hacer las veces de separador sin necesidad de levantar una pared. Es una solución ideal para delimitar salón y comedor o crear una zona de trabajo dentro de una estancia más grande.
Al no tener trasera, mantiene el paso de la luz y permite ver parte del espacio situado al otro lado. En este caso, se trata de un diseño a medida de la interiorista María Acha, que combina la librería escalonada con un módulo de madera con almacenaje inferior sobre el que se han colocado cojines y colchonetas.




