Rocío Esquilas, interiorista: "En una cocina pequeña, menos elementos pero mejor elegidos siempre funciona"


Una cocina pequeña no tiene por qué resultar incómoda ni parecer abarrotada. Rocío Esquilas comparte diez claves para organizarla mejor, multiplicar el almacenaje y elegir materiales, colores y muebles capaces de ampliar visualmente el espacio.


Retrato de la interiorista Rocío Esquilas© Raul Celestino
28 de agosto de 2026 a las 15:26 CEST

 Una cocina pequeña puede ser cómoda, luminosa y estar bien aprovechada si cada decisión responde a una necesidad real. La distribución, el almacenaje y la iluminación pesan más que cualquier tendencia decorativa. 

La interiorista Rocío Esquilas, al frente del estudio que lleva su nombre (www.rocioesquilas.com), explica qué soluciones permiten sacar partido a los metros disponibles, evitar el ruido visual y crear una cocina práctica que también resulte agradable y personal.

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Cocina pequeña con barra extraíble, diseño de Rocío Esquilas con estilismo de Pilar Perea© Raúl Celestino

Antes de decorar, analiza cómo utilizas la cocina

El primer paso no es elegir el color de los muebles ni decidir qué encimera está de moda. Para Rocío Esquilas, cualquier proyecto debería comenzar estudiando quién va a utilizar la cocina y de qué manera. “Lo primero es entender cómo vive el cliente. No es lo mismo una pareja que apenas cocina que una familia que pasa mucho tiempo en la cocina”, explica la interiorista.

Conviene pensar en cuántas personas cocinan al mismo tiempo, qué pequeños electrodomésticos se utilizan a diario, cuánto espacio de despensa se necesita o si la cocina también funcionará como zona de desayuno. Esta reflexión permite establecer prioridades y aprovechar mejor cada metro lineal. Cocina pequeña con barra extraíble, diseño de Rocío Esquilas con estilismo de Pilar Perea.

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Cocina pequeña con península, diseño del estudio IN56 Interiorismo© erlantz biderbost

No existe una distribución perfecta para todas las cocinas

La mejor distribución depende de la forma de la estancia, la ubicación de las instalaciones y las necesidades de quienes viven en la casa. Sin embargo, en espacios muy reducidos, Rocío Esquilas recomienda estudiar con cuidado las composiciones en L o en U. “Cuando el espacio es muy reducido, intento evitar las cocinas en L o en U, porque las esquinas suelen ser difíciles de aprovechar”, señala.

Además, buena parte de los módulos inferiores estará ocupada por el frigorífico, el horno, la placa, el fregadero, el lavavajillas o la lavadora. Una distribución lineal o en dos frentes puede facilitar la circulación y ofrecer un almacenamiento más accesible, siempre que la planta lo permita. Cocina pequeña con península, diseño del estudio IN56 Interiorismo.

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Cocina abierta, diseño de Erika Suberviola, con estilismo de Cristina Rodrígiez Goitia.© Amador Toril

Abrir la cocina puede hacer que parezca más grande

Cuando la vivienda y la reforma lo permiten, comunicar la cocina con el salón ayuda a eliminar barreras visuales y a aprovechar mejor la luz natural. Es una solución especialmente interesante en pisos pequeños, donde cada tabique puede condicionar la sensación de amplitud.

“Me gustan mucho las cocinas abiertas al salón o con una pequeña península, porque aportan sensación de amplitud y además ofrecen una superficie de trabajo extra muy útil”, afirma la interiorista Rocío Esquilas.

Una península puede utilizarse como encimera auxiliar, zona de desayuno o separación ligera entre ambientes. Para que resulte cómoda, es importante mantener libres los recorridos y no sobredimensionarla. Cocina abierta, diseño de Erika Suberviola, con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia.

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Cocina modelo Mano en el nuevo color crema, de Kvik© WETOUCH IMAGEWORK

La funcionalidad debe decidirse antes que la estética

Uno de los errores más frecuentes al reformar una cocina pequeña es enamorarse de un acabado sin haber resuelto antes la distribución. Una cocina puede resultar muy atractiva en una imagen y, sin embargo, ser incómoda en el uso diario.

“Antes de elegir materiales o acabados, hay que estudiar muy bien la circulación, la ergonomía y cómo aprovechar cada centímetro disponible”, advierte Rocío Esquilas. “Una cocina bonita que no funciona termina siendo incómoda en el día a día”.

La apertura de puertas y cajones, la cercanía entre la zona de cocción y el fregadero o la disponibilidad de una superficie suficiente de preparación son cuestiones que deben quedar resueltas desde el principio. Cocina modelo Mano en el nuevo color crema, de Kvik.

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Cocina diseñada por Rocío Esquilas, con estilismo de Pilar Perea.© Raúl Celestino

Utiliza colores claros, pero sin limitarte al blanco

Los tonos claros reflejan mejor la luz y ayudan a que una cocina pequeña se perciba más despejada. El blanco continúa siendo una elección eficaz, aunque no es la única posibilidad.

Beiges, arenas, grises suaves y tonos piedra aportan luminosidad y, al mismo tiempo, crean una atmósfera más cálida. También se pueden introducir matices de color en elementos concretos, siempre que el conjunto mantenga cierta continuidad.

La interiorista desaconseja abusar de muebles y encimeras muy oscuros, ya que “absorben mucha luz y hacen que el espacio parezca todavía más pequeño”. Los acabados oscuros pueden reservarse para un tirador, una lámpara o un detalle puntual. Cocina diseñada por Rocío Esquilas, con estilismo de Pilar Perea.

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Cocina de un proyecto de la interiorista María Acha con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia© Amador Toril

Reduce el ruido visual con frentes continuos

Cuantas más interrupciones, colores y volúmenes se perciben, más saturada puede parecer una cocina pequeña. Para evitarlo, Rocío Esquilas recomienda panelar los electrodomésticos siempre que sea posible.

Integrar el frigorífico o el lavavajillas tras puertas iguales a las del resto del mobiliario permite crear un frente más uniforme. También ayuda elegir tiradores discretos, limitar la variedad de materiales y mantener despejada la encimera.

Otro recurso que utiliza la interiorista es colocar un frente de espejo. Bien situado, refleja la luz y el espacio, aunque debe elegirse un acabado adecuado para una zona expuesta a salpicaduras y limpiarse con frecuencia. Cocina de un proyecto de la interiorista María Acha con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia.

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Cocina diseño de Silvia Trigueros con mobiliario de Cocinas Río© Amador Toril

Lleva los armarios hasta el techo

En una cocina con pocos metros, desaprovechar la parte superior de la pared supone renunciar a una valiosa capacidad de almacenaje. Por eso, la experta prefiere los muebles altos cerrados y diseñados hasta el techo. “Cuanto más almacenaje quede oculto, mayor sensación de orden y amplitud tendremos”, asegura.

Los módulos superiores menos accesibles pueden reservarse para fuentes, pequeños aparatos o utensilios que solo se utilizan de forma ocasional. Además, cerrar el espacio hasta el techo evita que se acumule polvo sobre los armarios y hace que el frente se perciba más limpio.

Los estantes abiertos pueden incorporarse como detalle decorativo, pero conviene utilizarlos con moderación. Exigen mantener el contenido ordenado y pueden aumentar rápidamente el ruido visual. Cocina de diseño de Silvia Trigueros con mobiliario de Cocinas Río.

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Proyecto de Núria Selva con piezas de la colección Lempicka de Mar Gausachs sobre la isla© maria pujol

Aprovecha las esquinas y convierte el zócalo en almacenaje

Cuando una esquina resulta inevitable, los herrajes extraíbles permiten acceder mejor al interior de los muebles. Bandejas giratorias, sistemas articulados o cestas que salen completamente facilitan el uso de zonas que, de otro modo, quedarían infrautilizadas.

Rocío Esquilas propone además una solución menos habitual: “convertir el zócalo inferior en cajones”. Este espacio puede servir para guardar bandejas, moldes, manteles individuales o accesorios de uso esporádico. Proyecto de Núria Selva con piezas de la colección Lempicka de Mar Gausachs sobre la isla.

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Cocina abierta en un proyecto de IN56 Interiorismo© erlantz biderbost

Planifica bien la iluminación

Una cocina pequeña necesita una iluminación general uniforme, pero también luz directa sobre la superficie de trabajo. Confiar únicamente en un punto central puede generar sombras precisamente en las zonas donde más visibilidad se necesita.

“Siempre recomiendo combinar una iluminación general o técnica uniforme con una luz específica bajo los muebles altos para iluminar la encimera de trabajo”, explica la interiorista.

Las tiras LED integradas bajo los armarios resultan discretas y funcionales. Cuando existe una barra o península, una lámpara decorativa puede convertirse en el punto protagonista, siempre que la altura del techo y las dimensiones del espacio lo permitan. En cocinas muy compactas, las luminarias empotradas o de superficie evitan añadir volumen visual. Cocina abierta en un proyecto de IN56 Interiorismo.

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Cocina pequeña, diseño de Jorba Design Studio© maria pujol

Introduce personalidad a través de pocos detalles

Decorar una cocina pequeña no significa renunciar al carácter, sino elegir con precisión dónde introducirlo. “En una cocina pequeña, menos elementos pero mejor elegidos siempre funciona”, resume Rocío Esquilas.

Una piedra con una veta especial, unos tiradores distintos o pequeños electrodomésticos coordinados en un mismo color pueden personalizar el espacio sin recargarlo. También es posible utilizar el mismo material en la encimera y el frente para crear continuidad visual.

La experta recomienda piedras naturales o porcelánicos de gran formato por su resistencia, fácil mantenimiento y capacidad para aportar presencia. En viviendas vacacionales, los azulejos decorativos pueden dar un resultado más expresivo y permiten crear composiciones singulares. Cocina pequeña, diseño de Jorba Design Studio.