La cocina de Amelia Bono demuestra que el papel pintado también tiene cabida en este espacio de la casa. La empresaria ha apostado por un diseño floral que aporta color y personalidad sin renunciar a la luminosidad, convirtiéndose en el gran protagonista de una estancia dominada por muebles blancos y materiales naturales.
Durante años, el papel pintado estuvo prácticamente descartado en las cocinas, pero la aparición de modelos vinílicos y lavables ha hecho que vuelva a ganar protagonismo. Además de decorar, permite dar un aire renovado al espacio sin necesidad de una reforma.
En la cocina de Amelia Bono, el estampado floral demuestra que, combinado con una base neutra y abundante luz natural, puede convertirse en el detalle que marca la diferencia y aporta un ambiente cálido y acogedor.



