El manual 'deco' para refrescar tu casa sin encender el aire acondicionado


Los textiles, los colores, la ventilación y la distribución del mobiliario influyen más de lo que parece en la sensación térmica del hogar durante los días de temperaturas más altas


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10 de julio de 2026 a las 13:01 CEST

Con máximas que volverán a rondar los 37 ºC en muchas zonas del interior peninsular, hoy será otra jornada marcada por el calor intenso. Aunque ningún elemento decorativo puede sustituir a un sistema de climatización cuando las temperaturas son extremas, sí existen pequeños cambios en casa que ayudan a reducir la sensación de calor y a crear ambientes mucho más agradables durante el verano.

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Evita que el sol entre en casa

Uno de los gestos más eficaces consiste en impedir que la radiación solar caliente el interior de la vivienda. Mantener las persianas parcialmente bajadas y correr cortinas o estores durante las horas centrales del día ayuda a que las habitaciones no acumulen tanto calor. Cuando el sol desaparezca o la temperatura exterior comience a bajar, será el momento de abrir las ventanas para renovar el aire.

La ventilación marca la diferencia

Siempre que sea posible, aprovecha las primeras horas de la mañana o la noche para generar ventilación cruzada. Abrir ventanas en fachadas opuestas favorece la circulación natural del aire y permite expulsar parte del calor acumulado durante el día, una solución sencilla que puede mejorar notablemente el confort sin necesidad de recurrir continuamente al aire acondicionado.

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Apuesta por tejidos ligeros y naturales

La decoración textil también influye en la sensación térmica. Es el momento de guardar mantas gruesas, alfombras de lana o fundas pesadas y sustituirlas por lino, algodón o fibras naturales mucho más frescas. Además de resultar agradables al tacto, aportan una imagen mucho más ligera y veraniega.

Los colores claros refrescan visualmente

Blancos, arenas, cremas o tonos piedra reflejan mejor la luz y transmiten una sensación inmediata de frescura. No hace falta redecorar toda la casa: cambiar las fundas de los cojines, renovar la ropa de cama o incorporar algún complemento en estas tonalidades puede transformar completamente el ambiente.

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Menos objetos, más sensación de frescor

Durante el verano conviene aligerar visualmente los espacios. Retirar parte de los elementos decorativos, despejar las superficies o guardar algunos accesorios hasta el otoño hace que las estancias parezcan más amplias, luminosas y agradables, además de facilitar la limpieza diaria.

Las plantas también ayudan en verano

Las plantas no reducen por sí solas la temperatura de una vivienda, pero sí aportan frescura visual y crean ambientes más confortables. En terrazas y balcones pueden proporcionar sombra natural sobre algunas zonas, mientras que en el interior ayudan a crear una atmósfera más relajante y conectada con el exterior.

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Un dormitorio preparado para dormir mejor

Las noches de calor suelen ser las más difíciles de sobrellevar. Cambiar las sábanas por tejidos de algodón o lino, prescindir de colchas gruesas y mantener el dormitorio protegido del sol durante el día contribuye a que la habitación resulte más confortable cuando llega la hora de descansar.

La iluminación también influye

En verano conviene aprovechar al máximo la luz natural y reducir el uso de luminarias que generen calor innecesario. Una iluminación ambiental suave durante las últimas horas del día crea una sensación mucho más agradable y ayuda a que la vivienda transmita frescura.

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Reorganiza los muebles para ganar confort

Aunque muchas veces pasa desapercibido, la distribución del mobiliario también puede influir. Evitar que sofás, estanterías o muebles altos obstaculicen el paso del aire facilita la ventilación natural de las habitaciones y mejora la circulación entre unas estancias y otras.

Convierte la terraza en una aliada

Si dispones de balcón, patio o terraza, merece la pena acondicionarlos con toldos, sombrillas o textiles ligeros. Además de hacerlos más cómodos para disfrutar de ellos cuando baja el sol, estos elementos ayudan a reducir la incidencia directa de la radiación sobre ventanas y puertas.

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En una semana en la que el calor seguirá siendo protagonista en buena parte de España, adaptar la decoración al verano puede convertirse en un gran aliado. No se trata de hacer reformas ni de invertir grandes cantidades de dinero, sino de hacer pequeños cambios que mejoran el confort, hacen que la vivienda resulte visualmente más fresca y ayudan a sobrellevar mucho mejor las jornadas de temperaturas extremas.