Su 'verano se mueve', pero su casa no: el luminoso y clásico refugio madrileño de Ion Aramendi y María Amores


Su vivienda en Madrid sigue siendo el escenario perfecto de su vida familiar: un piso luminoso, de estilo clásico, con espacios amplios y una decoración elegante y funcional pensada para convivir con sus tres hijos


Ion Aramendi y Maria Amores, marido y mujer que saltan a la televisión juntos© GTRES
26 de junio de 2026 a las 13:17 CEST

Los periodistas Ion Aramendi (49 años) y María Amores (48) atraviesan uno de sus momentos profesionales más especiales. La pareja compartirá pantalla en una sección dentro del nuevo programa de Mediaset, 'El verano se mueve', una colaboración que permitirá ver también su complicidad fuera del ámbito estrictamente familiar.

Pero, más allá de los focos, ambos continúan encontrando en su casa el lugar donde desconectar del ritmo televisivo. Un hogar acogedor, luminoso y pensado para la vida cotidiana de una familia numerosa. Lo suyo es una de esas historias de amor que acaparan películas románticas. Se conocieron en 2008 y pasaron por el altar dos años después, en 2011. En estos años de matrimonio han tenido tres hijos, Ion, de 13 años, Lucas, de 9, y Marieta, de 4, y la periodista no puede estar más orgullosa de su historia de amor con el presentador, que saltó a la popularidad tras su paso como reportero en Sálvame. "Se trata de una historia simple, sin entresijos, sin venganzas ni tensiones, pero manteniendo la tensión a través de varias temporadas muy entretenidas y llenas de contenido variado . Ha habido mucho humor, mucho amor y poco drama. Espero que sigamos así, divirtiéndonos juntos , apoyándonos y viviendo felices junto a los nuestros", escribió la nueva colaboradora de televisión para celebrar su aniversario.  

Así es la casa de Ion Aramendi y María Amores en Madrid:

  • Piso familiar en Madrid
  • Estilo clásico y luminoso
  • Espacios amplios para tres hijos
  • Salón como corazón de la casa
  • Tonos neutros y materiales cálidos
  • Decoración funcional y sin excesos
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Un estilo clásico que nunca pasa de moda

Lejos de seguir tendencias efímeras, la vivienda apuesta por una decoración de inspiración clásica, con muebles de líneas atemporales y una base neutra que aporta sensación de calma.

Predominan los tonos blancos, beige y tierra, una combinación que multiplica la luminosidad natural de las estancias y crea ambientes relajados. La madera, presente tanto en el mobiliario como en algunos detalles decorativos, introduce calidez y contribuye a reforzar ese carácter familiar que define toda la vivienda.

El resultado es un interior elegante sin resultar excesivamente recargado, donde prima la comodidad sobre cualquier artificio decorativo.

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Espacios amplios pensados para la vida familiar

Con tres hijos en casa, la distribución gira en torno a la funcionalidad. El salón se convierte en el auténtico corazón de la vivienda, un espacio amplio donde conviven las zonas de descanso con los rincones destinados a compartir tiempo en familia.

Los grandes sofás, las alfombras de fibras suaves y una iluminación muy cuidada ayudan a crear una atmósfera confortable que invita tanto al descanso como a las reuniones familiares.

La vivienda transmite además una clara sensación de orden, con una decoración equilibrada en la que cada elemento cumple una función práctica sin renunciar al estilo.

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Luz natural y materiales cálidos

Uno de los aspectos que más llama la atención del hogar es la abundante entrada de luz natural. Las ventanas de gran tamaño favorecen espacios muy luminosos durante buena parte del día, potenciando todavía más la paleta cromática clara elegida para la decoración.

Las fibras naturales, los textiles en tonos suaves y las cortinas ligeras completan una estética serena que busca generar bienestar en todas las estancias.

Lejos de excesos decorativos, la casa apuesta por piezas escogidas con criterio y por una imagen coherente en la que predominan los ambientes acogedores.

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Una decoración donde también hay espacio para los recuerdos

Otro de los rasgos característicos de la vivienda es su componente personal. Fotografías familiares, libros y pequeños objetos decorativos aportan identidad a las diferentes habitaciones sin romper la armonía estética del conjunto.

Ese equilibrio entre elegancia y cercanía convierte la casa en un reflejo de la personalidad de la pareja: un hogar vivido, pensado para disfrutar del día a día y adaptado a las necesidades de una familia con tres niños.

El refugio desde el que afrontan una nueva etapa

Ahora que Ion Aramendi y María Amores suman un nuevo proyecto profesional compartiendo espacio televisivo, su vivienda continúa siendo el escenario de su vida cotidiana.

Un hogar donde la decoración clásica, la luminosidad, los materiales naturales y los espacios funcionales conviven con un marcado espíritu familiar. Una casa concebida para vivirla, lejos de las modas pasajeras, y que demuestra que la elegancia también puede construirse desde la sencillez, la calidez y el confort cotidiano.