No es fácil encontrar un sitio donde quedarse; sin embargo, Nuria Roca ha descubierto en el encantador pueblo abulense de Candeleda un paraíso donde desconectar y descansar al lado de su marido, Juan del Val, y de sus tres hijos. "Esta casa es mi lugar favorito del mundo ahora mismo", nos desvela en un excepcional reportaje en el que nos abre las puertas de su nuevo hogar, un sueño hecho realidad donde pasado y presente se dan la mano gracias al poder de la arquitectura, el interiorismo y la decoración exquisita.
Situada en plena Sierra de Gredos y a poco más de hora y media de viaje desde su casa de Madrid, este nuevo refugio para la presentadora y su familia ha supuesto una oleada de aire fresco. Amante del diseño, encontró de forma casual la vivienda, que antes había pertenecido al periodista Javier Capitán y, desde entonces, se embarcó en un nuevo proyecto que llenó de ilusión: la reforma de su casa de campo, un lugar en el que incluso se plantea retirarse. Con un diseño moderno y vanguardista, la vivienda cuenta con un salón dividido en dos estancias, cinco habitaciones y seis cuartos de baño, además de un amplio jardín con magníficas vistas al entorno que les rodea.
Estancia a estancia:
© Victoria MuñozEl salón: diseño e inspiración en los años 70
De diseño rústico, pero también vanguardista, la casa de campo de Nuria Roca está diseñada para que exterior e interior convivan en perfecta armonía. Ejemplo de ello es el coqueto salón, donde las reminiscencias a los 70 están muy presentes, pero también se aprecian piezas contemporáneas que suman un extra de sofisticación. "Para mí, una casa tiene que ser funcional y bonita, y esta cumple las dos funciones", afirma la presentadora mientras muestra sus rincones favoritos.
La calidez de los materiales naturales, la fluidez del espacio y el diálogo constante con el paisaje son las tres claves centrales de la estancia. El interiorismo apuesta por la tendencia bold, gracias a este sofá de líneas redondeadas que invita al descanso, o a la mesa de centro escultórica, que aporta un aire mediterráneo y artesanal. La selección de piezas hace del espacio una gran galería de diseño. Destaca, por ejemplo, la escultura por bloques cerámicos que ejerce de biombo entre la sala de estar y la zona de comedor. No solo aporta verticalidad, sino que juega con los reflejos de la luz natural de una manera espectacular. La lámpara de fibras, expuesta detrás del sofá, rompe con la modernidad del espacio, dando ese toque artesanal para introducir la tradición en el ambiente de manera natural.
© Victoria MuñozTechos infinitos y luz natural en la zona de comedor
Esta puesta en escena es, sin duda, lo mejor del conjunto. Una mesa que invita a quedarse. Como foco visual, las impresionantes sillas de patas de madera maciza de formas orgánicas y un trenzado de fibra natural en el respaldo, que son un ejemplo más del equilibrio entre lo rústico y artesanal con un diseño sofisticado y elegante, que no pasa de moda. La zona de comedor está pensada para que perviva, apostando por piezas de alta ebanistería que desafían el paso del tiempo.
Llaman la atención las lámparas de gran formato que coronan la mesa. En color marrón chocolate y con una silueta casi escultórica, actúan como contrapunto cromático para romper con la neutralidad de los colores. Otro de los elementos que destacan es el cuadro de grandes dimensiones que descansa sobre el precioso aparador y que se integra perfectamente con el conjunto, siendo la madera, junto a la piedra, los materiales nobles que dominan.
© Victoria MuñozEl arte de vestir la mesa: lujo y detalle
Nuria Roca se posiciona como una de las mejores anfitrionas, una misión que consigue gracias a la explosión de color, el cuidado por los detalles y una presentación de revista. Basado en un lujo relajado, el mantel de lino puro en tono piedra es el punto de partida de la escena. Los bajoplatos individuales de fibras naturales son un guiño de nuevo a la artesanía que aporta la calidez orgánica a la mesa.
La mezcla de materiales, texturas y colores demuestra que el "todo a juego" ya no es tendencia. En esta ocasión, la presentadora de LaSexta ha escogido copas y vasos de vidrio grueso en tonos ámbar, que captan la luz creando un juego de destellos casi mágico. Los platos de loza se entremezclan con las fuentes de cerámica en un azul intenso que da energía. Pero sin duda, el verdadero toque personal que añade carácter y personalidad son los pequeños jarrones de terracota con flores silvestres y las velas en tono teja, elementos que llevan a la mesa la frescura y el mimo.
© Victoria MuñozLa cocina, el verdadero corazón de la casa
Esta estancia redefine el concepto de cocina de campo añadiendo los códigos del lujo silencioso y adaptándolos a un nuevo formato. La madera de roble natural es la gran protagonista de la cocina, un color suave que se extiende por todos los rincones y que contrasta con los electrodomésticos de Miele y la impresionante encimera Dekton de Cosentino, una apuesta por la belleza, la elegancia y por una arquitectura y un diseño exclusivo.
En el centro, en vez de las populares islas que ganan peso en los últimos años dentro del interiorismo, se ha colocado una mesa exenta de madera que funciona como zona de trabajo y de reunión, acompañada de taburetes altos con asientos en fibras trenzadas que consiguen ese clima rústico chic. El elemento clave y ya casi desaparecido en las cocinas de hoy en día, es la impresionante alacena colgante en hierro negro que vemos encima de la mesa, una pieza tradicional del campo que se adapta a la perfección al diseño actual.
© Victoria MuñozEl secreto del vestidor
La habitación principal se presenta como una genialidad arquitectónica en su diseño. Dividida en varias estancias, por un lado, una gran sala de estar, con una chimenea escultural y muebles de alto impacto; por otro, el propio dormitorio con baño incluido, aunque separados por una celosía que es un verdadero espectáculo.
Este saloncito, dedicado a la relajación, al descanso e, incluso, se podría decir que como rincón de lectura, se plantea como un espacio diáfano y fluido gracias a la continuidad del pavimento y al orden visual. Los tabiques redondeados en madera oscura, un truco de interiorismo para prescindir de los armarios y crear una zona de vestidor secreta.
© Victoria MuñozEl dormitorio, un auténtico oasis de desconexión y calma
Serenidad, bienestar y calma son los tres ejes centrales en los que se centra la creación de la habitación principal de Nuria Roca y Juan del Val. Tal y como ella misma nos ha confesado con humor, a sus hijos no les sentó muy bien que sus habitaciones fueran más pequeñas, pero la comunicadora apostó por un espacio en el que descansar con todos los lujos posibles a mano y lo ha conseguido. Además de la zona de estar previa, donde la calidez de la chimenea y los ventanales hacen posible que la luz natural sea casi un material más del diseño, el dormitorio es una auténtica oda a una arquitectura moderna y vanguardista, pero conservando ese toque de campo que rodea al concepto general de la vivienda.
Entre los puntos destacados, sobresale la pared del cabecero. Un impresionante mural escultórico texturizado en relieve de color blanco roto preside la estancia, presentado como una obra de arte que capta el juego de luces. Los textiles orgánicos, como el lino de la ropa de cama o la mantita de pelo, son detalles de lujo táctil muy reconfortante. La paleta cromática, como no podía ser de otra manera, es neutra, dando relevancia a los tonos arena o crema que refuerzan la sensación de paz. Y como no, la celosía de calados geométricos delimita la entrada al dormitorio, dándole intimidad sin necesidad de color, una puerta ciega que cortaría el paso de la luz.
© Victoria MuñozEl baño, un ejemplo de spa integrado
"Me parece maravilloso que una bañera forme parte de la estética de la habitación", así nos explicaba la propia Nuria su apuesta revolucionaria para integrar la bañera en el propio dormitorio. Y si Nuria Roca, apasionada del diseño y ejemplo de elegancia y sofisticación, lo dice, no hay quien le lleve la contraria. El cuarto de baño de la suite es un auténtico oasis de bienestar. La bañera es el centro visual del espacio, su diseño orgánico se adapta perfectamente a las formas de arquitectura de la casa. Como truco de interiorista, el lucernario que justo está encima en el techo y que baña la zona de luz cenital, un plus para el relax y confort.
El mobiliario, que pasa a segundo plano tras esta puesta en escena transgresora, apuesta por piezas singulares y de corte artístico, como el sillón bajo en tono caldera y el taburete tallado a partir de un tronco de madera maciza natural. Un recuerdo de que la vida en el campo es la verdadera filosofía de la vivienda.
© Victoria MuñozEl porche: la sofisticación de las sobremesas al aire libre
Este porche exterior es una prolongación perfecta del interiorismo de la casa: mantiene esa elegancia natural, pero totalmente adaptada para disfrutar del paisaje y el clima de Candeleda. Con un aire más fresco y dinámico, la zona exterior juega con el contraste de estilos, la robustez de la mesa de madera se funde con la ligereza de las sillas bistro. La terracota ejerce de hilo conductor, destacando los maceteros con formas geométricas que parecen piezas de arte contemporáneo. Además, en el mismo marco, podemos apreciar maceteros clásicos de barro de gran tamaño y una tinaja antigua, que conectan directamente con la tradición alfarera.
Por último, llama la atención el efecto in&out que se ha conseguido gracias a la continuidad del pavimento. Se mantiene el mismo suelo en el porche que en el interior de la casa de campo, lo que propicia una transición invisible y estéticamente muy cuidada.
© Victoria MuñozEl rincón preferido: un sitio para disfrutar del entorno
Y si hablamos de sitios que invitan a quedarse, este pequeño rincón del porche es uno de ellos. La clave, los dos espectaculares columpios suspendidos del techo mediante cuerdas náuticas en color crudo, lo que aporta un aire lúdico, dinámico y relajado. Al no tocar el suelo, multiplican la sensación de espacio y fluidez. Los cojines generan esa sensación de calidez visual y confort, además de romper con los colores del conjunto. Se apuesta por el color marrón, a juego con los jarrones de barro.
La pared de piedra actúa como fondo que resalta las siluetas de los columpios, mientras que las plantas y árboles se presentan como una prolongación del jardín, añadiendo un plus de frescura.
