Rocío Terol, experta en decoración: “Para conseguir una mesa de primavera bonita no hace falta gastar mucho, sino elegir bien”


Poner una mesa perfecta no exige comprarlo todo nuevo. A veces basta con un mantel con gracia, flores frescas y una mezcla bien pensada. Rocío Terol Riestra, fundadora y directora creativa de Casa Vitamina, comparte las claves que sí funcionan.


Retrato de Rocío Terol Riestra, de Casa Vitamina© Marta Machín
7 de abril de 2026 a las 7:00 CEST

La mesa de primavera tiene algo especial: invita a bajar el ritmo, abrir ventanas, alargar sobremesas y disfrutar más de la casa. Y lo mejor es que no hace falta una gran inversión para que se vea bonita, cuidada y con estilo. Con la ayuda de Rocío Terol, fundadora y directora creativa del estudio y tienda de decoración Casa Vitamina (www.casavitamina.com), repasamos las claves que de verdad funcionan para vestir una mesa fresca, apetecible y con encanto, tanto dentro como fuera de casa.

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Mesa diseñada por Casa Vitamina© Lupe Clemente Fotografia

La clave para una mesa bonita no es gastar más, sino elegir mejor

Cuando pensamos en renovar una mesa de primavera, la primera idea suele ser comprar piezas nuevas. Pero Rocío Terol Riestra lo plantea justo al revés: “Para conseguir una mesa de primavera bonita no hace falta gastar mucho, sino elegir bien”. La experta apuesta por trabajar con una base neutra, alegre y fácil de combinar, para después incorporar pequeños acentos que cambien el conjunto sin disparar el presupuesto. Esta composición es una propuesta de Rocío con piezas de Casa Vitamina.

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Mesa de primavera© Bordallo Pinheiro

Empieza con una base neutra y luminosa

Una mesa bonita suele sostenerse sobre una base serena. Manteles claros, vajilla sencilla y materiales que transmitan ligereza ayudan a que todo respire mejor. Esa neutralidad, lejos de resultar fría, permite sumar color de forma más libre y da a la composición un aire más equilibrado, fresco y agradable a la vista. En la imagen, una propuesta con la colección Maria Flor de Bordallo Pinheiro como protagonista, diseño de Sonsoles de la Peña.

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Mesa de primavera© Eugenia&Sushita

El textil es el primer gesto que transforma de verdad

Si Rocío Terol, de Casa Vitamina, tuviera que elegir un primer imprescindible para renovar la mesa por poco, lo tiene claro: un textil bonito. Un mantel, un camino de mesa o unas servilletas especiales pueden cambiar por completo la escena. No hace falta que sean recargados; basta con que aporten textura, un color favorecedor o un estampado con personalidad para que la mesa gane presencia. Menaje de la colección Sushita Green de Eugenia&Sushita con vajilla en porcelana. 

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Mesa de primavera en la terraza© Pedro Jaén

Manteles de lino o algodón: naturales, frescos y muy agradecidos

Entre los materiales que nunca fallan, la experta destaca los textiles naturales. Lino y algodón encajan especialmente bien en una mesa de primavera porque resultan ligeros, relajados y luminosos. Además, tienen esa caída imperfecta que hace que una mesa se vea más vivida y menos rígida, justo lo que conviene cuando se busca un ambiente bonito pero natural. Propuesta de mesa primaveral montada en la terraza de GC Studio.

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Mesa de primavera© Eugenia&Sushita

El color se nota mucho, aunque entre en pequeñas dosis

No hace falta inundar la mesa de tonos intensos para que se vea más alegre. A veces un solo color bien introducido en servilletas, vasos, flores o pequeños complementos basta para cambiar el ambiente. Rocío propone apoyarse en “toques de color suaves pero alegres” para dar vida sin saturar y mantener ese equilibrio que hace que una mesa invite a quedarse.

Sobre un mantel de rayas blancas y amarillas destaca una vajilla ¡de melamina! Esta colección de Eugenia&Sushita combina diseño y funcionalidad con piezas de alta calidad inspiradas en la naturaleza. Con formas de hojas vegetales, es una vajilla duradera e irrompible, ideal para eventos en exterior.

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Mesa colorida de primavera© Vista Alegre/Bordallo Pinheiro

Las flores y las ramas frescas son el recurso más sencillo y eficaz

Hay pocos gestos tan efectivos como sumar algo natural. Un jarrón con ramas, unas flores de temporada o incluso un centro sencillo con frutas y verduras puede aportar frescura al instante. Son detalles que conectan la mesa con la estación primaveral y que, además, suavizan el conjunto. No hace falta un gran centro floral: en muchas ocasiones, cuanto más sencillo, mejor. Mesa diseñada por la diseñadora de interiores Miriam Alía con piezas de Vista Alegre y Bordallo Pinheiro.

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Mesa de primavera© Vista Alegre

Mejor silvestre y ligero que excesivamente montado

Una de las claves que comparte Rocío Terol Riestra es huir de la sensación de artificio. “Me gusta que haya armonía, pero también frescura”, explica. Por eso defiende flores con aire silvestre, composiciones menos rígidas y mezclas que no parezcan demasiado medidas. El resultado es una mesa que se ve cuidada, sí, pero también auténtica y cómoda. Vajilla de la colección Famille Verte de Vista Alegre en una composición diseñada por la interiorista María Santos, en su estudio.

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Mesa de primavera© Jordi Canosa

Mezclar materiales da profundidad y hace la mesa más interesante

Cerámica, cristal, fibras naturales, lino, metal o madera pueden convivir sin problema si hay cierta coherencia de fondo. De hecho, esa mezcla bien pensada hace que la mesa se perciba más rica visualmente. La directora creativa de Casa Vitamina insiste en que muchas veces el cambio no está en comprar más, sino en componer mejor y en atreverse a combinar piezas distintas. Proyecto de Pia Capdevila con estilismo de Mar Gausachs. 

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Mesa de primavera en el jardín© El Corte Inglés

La vajilla no tiene que ser perfecta para funcionar

Frente a la idea de la mesa totalmente coordinada, Rocío propone una visión más libre y más personal. Combinar vajillas, usar platos lisos con otros artesanales o mezclar piezas heredadas con otras más actuales puede dar mucho carácter. Lo importante es que el conjunto tenga una intención y transmita naturalidad, no que todo forme parte del mismo juego. Propuesta en el jardín, con una mesa informal, de El Corte inglés.

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Mesa de primavera© Be Water Home

En interior, la luz se multiplica con cristal y tonos claros

Cuando la mesa se monta dentro de casa, conviene potenciar la luz con bases claras y elementos que reflejen sutilmente. El cristal ayuda mucho en ese sentido: copas, jarrones o pequeños detalles transparentes aligeran visualmente la composición y aportan brillo. Si además se acompañan de materiales naturales, el ambiente se siente fresco y muy de temporada. Propuesta de Be Water Home.

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Vajilla a rayas© El Corte Inglés

Una servilleta especial puede hacer más de lo que parece

No todos los cambios necesitan ser grandes para notarse. A veces una servilleta en un tono vivo, con un dibujo discreto o con una textura bonita se convierte en el detalle que actualiza toda la mesa. Es uno de esos recursos asequibles que funcionan especialmente bien cuando no se quiere renovar la vajilla ni comprar demasiadas piezas nuevas. Vajilla a rayas (tendencia total) en melamina, de El Corte Inglés.

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Mesa de primavera con candelabros© Be Water Home

Los candelabros también tienen sitio en primavera

Aunque solemos asociarlos a mesas más invernales o de noche, Rocío confiesa que es “una apasionada de los candelabros” porque la luz de las velas aporta mucha calidez. En una comida tardía o una cena en interior, pueden dar al conjunto un punto muy acogedor sin restar frescura. La clave está en elegirlos con ligereza y no recargar alrededor. Esta es una propuesta con cierto aire romántico de Be Water Home.

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Mesa de primavera en el exterior con matel de rayas© Bloomingville

En exterior, la mesa admite más color y un aire más relajado

Terraza, patio o jardín permiten jugar de una forma distinta. Según explica la fundadora de Casa Vitamina, en exterior la mesa puede ser más relajada sin perder encanto. Ahí entran vajillas pintadas a mano, manteles con cuadros, rayas o ikats y una mezcla algo más atrevida. El entorno acompaña y hace que el color se vea especialmente bien. Mesa vestida y decorada por Bloomingville. 

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Mesa de primavera© AQUAZZURA CASA

Jarras con flores: un gesto casero que siempre funciona

Entre los recursos que más le gustan a Rocío para exterior está colocar flores en jarras. Es una idea sencilla, nada rígida y muy acogedora, porque introduce esa sensación de hogar que hace que una mesa resulte cercana. Además, permite resolver el centro de mesa, algo muy apropiado para comidas con amigos o familiares. En esta mensa, colección Alegria de la firma Aquazzura Casa. 

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Mesa de primavera© IKEA

El error está en buscar una mesa perfecta, no una mesa con alma

Al hablar de fallos frecuentes, la experta no menciona tanto una cuestión de normas como de actitud. “Creo que el error está en buscar una mesa perfecta pero poco conectada con la casa o con quien la prepara”, dice. Esa reflexión cambia el enfoque: una mesa especial no tiene por qué ser impecable ni de catálogo, sino coherente con el estilo de vida de quien la vive. Aquí, todo es de IKEA. 

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Mesa de primavera© Jacques Pepion

Reutilizar, mezclar y atreverse: la fórmula más bonita

La recomendación final de Rocío Terol Riestra resume muy bien el espíritu de una buena mesa de primavera: mirar con otros ojos lo que ya tenemos, incorporarle una o dos piezas nuevas y perder el miedo a mezclar. “No se trata de montar una mesa perfecta, sino una mesa viva, natural y pensada para disfrutar”. Y ahí, seguramente, está la diferencia entre una mesa bonita y una que de verdad apetece compartir. Menaje y cristalería de la firma Pinto.