Althorp House, la casa ancestral de los Spencer, es el único vínculo emocional de Archie y Lilibet con el Reino Unido que no depende de la Corona británica. Allí creció Lady Di -Diana de Gales desde su matrimonio con el príncipe Carlos-, allí descansa desde 1997 y allí se conserva parte de la historia familiar que el príncipe Harry reivindica también como propia. El álbum fotográfico que ha publicado Meghan Markle de su verano en Europa muestra a los Sussex en esta residencia del siglo XVI, en Northamptonshire: la raíz simbólica de su identidad, símbolo de continuidad y el recuerdo de la abuela que nunca pudieron conocer.
Los Sussex, con grandes ramos de flores, pasean por una arboleda que, según la prensa británica, pertenece a la finca que los Spencer poseen desde hace más de 500 años. Para entender por qué Althorp House es clave en la identidad de Archie y Lilibet, conviene recordar el peso histórico de la familia Spencer. Su linaje se remonta al siglo XV, mucho antes de que los Windsor existieran como tal. Los Spencer compraron Althorp en 1508 y consolidaron su influencia en la corte durante el siglo XVI, mientras que los Windsor proceden de la casa alemana de Sajonia-Coburgo-Gotha y no adoptaron su nombre actual hasta 1917.
Esa diferencia histórica explica por qué Althorp representa una raíz británica profunda, anterior incluso a la monarquía moderna. Los biógrafos de Diana han señalado que la princesa era muy consciente de ese linaje: sabía que venía de una de las familias más antiguas, tradicionales y británicas de Inglaterra, con más siglos de historia que la propia casa reinante. Esa conciencia de origen formó parte de su identidad y también de la narrativa que Harry ha reivindicado en los últimos años, especialmente desde que su salida de la institución en 2020 abrió un debate sobre qué significa pertenecer o no a la familia real.
Para Archie y Lilibet, aunque no hayan conocido a Diana de Gales ni hayan crecido en el Reino Unido, Althorp es el punto donde su historia familiar se ancla: la memoria de la abuela que marcó la vida de su padre y la única raíz británica que no depende de los Windsor. Es el lugar donde creció la princesa más icónica de todos los tiempos y donde se formó su personalidad antes de entrar en la familia real. Desde 1997, es también el lugar donde descansan sus restos mortales, en la isla del lago Oval, una forma de pasar a la historia como una Spencer de cuna y no como una Windsor por matrimonio. Es, en esencia, esta residencia que ahora pertenece y gestiona también como explotación agrícola, ganadera y cultural, Charles Spencer, el único hermano varón de Diana y, por tanto, el heredero de la propiedad y los títulos aparejados, el de Conde Spencer, es corazón emocional de la familia.
De este polémico viaje de los Sussex al Reino Unido se sabe también que estuvieron visitando a Carlos III en Highgrove House, una residencia privada ubicada en Gloucestershire y una forma de marcar distancias entre el príncipe Harry y la institución que rechazó su estancia en el Palacio de Buckingham. De esta visita, de momento, no han trascendido ni fotos ni detalles. Así que todavía resulta más simbólico que sí hayan compartido esta imagen aparentemente tomada en Althorp House, la lectura es evidente: ni pertence a la Corona británica ni está vinculada de algún modo a los Windsor. Es una forma de decir que en los terrenos de los Spencer, los Sussex sí son bienvenidos y libres de compartir su visita.
Para los Sussex, que han construido su narrativa sobre la independencia respecto a la institución, Althorp es el único vínculo emocional con el Reino Unido que no pasa por la autorización del Palacio de Buckingham. O, dicho de otro modo, es el linaje materno el que Harry reinvidica como un refugio emocional. El mismo ha contado que fue a donde llevó a Meghan en 2017 para explicarle su historia familiar, y el espacio donde siente "paz" y "claridad", especialmente en la isla privada donde está enterrada la princesa.
Tampoco hay que olvidar que su tío, Charles Spencer, un personaje en ocasiones incómodo para la realeza y muy combativo con las formas y decisiones tomadas en lo que respecta a la memoria de su hermana y sus sobrinos. El conde contó que le pareció una salvajada la decisión de hacer caminar a los dos niños detrás del feretro de su madre por las calles de Londres, motivo por el cual él decidió acompañarlos, siempre le ha brindado una mano al príncipe Harry. Especialmente después del 2020, cuando se convirtió en un "enemigo" para la casa Windsor y fue el propio Charles Spencer el que le apoyó en alguno de sus regresos al Reino Unido.
Para Archie y Lilibet, príncipes británicos por derecho propio y criados en Estados Unidos, Althorp funciona como mito fundacional: un lugar que representa a buena parte de su identidad y cuya memoria estructura parte de un relato familiar y nacional que hasta ahora les resultaba ajeno.












