El truco de los interioristas para un comedor único: mezclar sillas con personalidad y armonía


¡Olvídate de las sillas idénticas! Hoy el comedor gana carácter cuando se mezclan piezas dispares. Lejos de ser un caos, esta combinación bien pensada crea espacios dinámicos, llenos de estilo y muy a la moda. 10 interioristas cuentan cómo aplican esta idea en sus proyectos y qué hace que la mezcla resulte tan atractiva.


Tapicerías lisas en las sillas se combinan con otras de un sobrio estampado a cuadros© De Lucio
27 de marzo de 2026 a las 12:00 CET

¿Todas las sillas del comedor iguales? Durante años fue la regla, pero hoy esa norma se puede romper. Mezclar sillas distintas se ha convertido en una forma sencilla de dar carácter al comedor y crear un ambiente mucho más actual. Lo que antes parecía un gesto reservado a interioristas audaces ahora es un recurso accesible para cualquier casa que quiera alejarse de la uniformidad. 

La clave no está en acumular piezas sin pensar, sino en saber componer. Un color que se repite, un mismo material, una línea estética o una época pueden actuar como hilo conductor y dar coherencia al conjunto. El resultado: comedores con personalidad, dinámicos y llenos de estilo

A continuación, 10 interioristas explican por qué decidieron apostar por sillas distintas en sus proyectos y cómo lograron que la mezcla funcione. Inspírate con sus ideas para crear en casa un comedor único.

110
                                                                 
Dos sillas de comedor icónicas se combinan en un proyecto que firma Mikel Irastorza, la ‘Bertoia’ de Knoll y la ‘CH24 Wishbone’, de Carl Hansen & Son© Mikel Irastorza

Cuando dos iconos del diseño comparten mesa (y triunfan)

Cuando el interiorista donostiarra Mikel Irastorza eligió las sillas de este comedor, buscaba algo concreto: contrarrestar la solidez de una mesa de madera maciza con algo que aportara ligereza y aire. La solución llegó mezclando dos iconos del diseño del siglo XX.

Las sillas metálicas blancas son la ‘Bertoia’, diseñada por Harry Bertoia para Knoll en 1952. Bertoia era escultor antes que diseñador, y eso se nota: su silla de varillas de acero soldadas a mano es pura estructura, casi transparente. Visualmente, pesa muy poco en el espacio. Junto a a ellas, el modelo ‘CH24’, también conocido como ‘Wishbone’, creado por el renombrado diseñador danés Hans J. Wegner en 1949 y producido por Carl Hansen & Son. Reconocible por su respaldo en forma de ‘Y’ y sus formas ergonómicas, es una pieza de peso visual claro. Madera, calidez, presencia.

Mikel lo resume con claridad: “Me gustaba el contraste entre las sillas blancas, más ligeras, y las de madera, que aportan un punto acogedor y menos frío”. La elección refleja bien uno de los principios clave de esta tendencia: jugar con materiales opuestos para equilibrar el conjunto. Metal y madera, ligereza y calidez. Así, cada pieza aporta algo distinto y completa lo que a la otra le falta.

210
                                                                 
Sillas de comedor con barrotes, la de las cabeceras en un vibrante rojo© Elton Rocha para Albert Ramoneda Studio

El punto de energía está en las cabeceras

El interiorista catalán Albert Ramoneda lo tenía claro: usar el color como herramienta. En este comedor, las cuatro sillas centrales de Roche Bobois presentan tonos neutros, aportando equilibrio y dejando que la mesa respire. Las cabeceras, en cambio, aparecen en rojo intenso. Distinta forma y distinto protagonismo. "Un punto de energía y personalidad", lo define el propio diseñador de interiores. Es un recurso fácil de aplicar en cualquier hogar: si quieres introducir color sin que el comedor quede saturado, los extremos de la mesa son el lugar más seguro para empezar.

310
                                                                 
Combinar el mismo modelo de silla, pero con una tapicería dispar, es un acierto© The Room Studio

Mismo modelo, distintos colores: la forma más fácil de animar un comedor sin mezclar estilos

Una variante aún más sutil de este mismo principio es la que propone The Room Studio, liderado por Meritxell Ribé y Josep Puigdomènech: ni siquiera hace falta cambiar de modelo. En este comedor, todas las sillas son exactamente la misma pieza (la ‘Series 430 Chair’ diseñada por Verner Panton y producida por Verpan, con estructura en negro) pero en dos colores de tapicería.

La decisión, explican desde el estudio, partió de los propios clientes: "querían una base atemporal construida con materiales nobles, pero en las piezas más decorativas querían permitirse cierto juego y que el color tuviera mayor presencia para aportar un giro al proyecto y hacerlo más dinámico". El resultado es un espacio que se siente fresco y con personalidad propia, sin renunciar a la armonía del conjunto.

410
                                                                 
Sillas de comedor la misma familia, aunque no idénticas. En la cabecera con patas y tapicería azul eléctrico y en los laterales, un solo pie y de color neutro© Estudio Sara Torrijos

Misma familia de silla, doble variante

El Estudio Sara Torrijos, con sede en Madrid, lleva el concepto un paso más allá. Si en el caso anterior The Room Studio trabajaba con el mismo modelo en distintos colores, aquí la variación es doble: color y estructura. Todas las sillas pertenecen a la misma familia (la ‘Magnum’, de Sancal) pero no son idénticas. En los laterales, la versión con pie central; en las cabeceras, la variante de cuatro patas, tapizada en azul eléctrico. Mismo ADN, dos soluciones distintas.

Aquí el color no es un detalle secundario: es el argumento. "Elegimos un azul eléctrico en las cabeceras: un tono vibrante y saturado que introduce ritmo, genera un foco de atención y aporta una energía alegre al comedor", explica la arquitecta e interiorista Sara Torrijos. Los laterales, en neutros y con pie, mantienen una lectura continua y ceden todo el protagonismo a los extremos. 

510
                                                                 
Tapicerías lisas en las sillas se combinan con otras de un sobrio estampado a cuadros© De Lucio

Un liso en mostaza y un discreto estampado a cuadros se entienden a la perfección

A veces la decisión de mezclar sillas no nace de una apuesta estética sino de una necesidad práctica. Es el caso de este comedor planteado por la empresa de reformas De Lucio en colaboración con Nathurai Cotton, estudio de interiorismo y tienda de muebles a medida con quien trabajan habitualmente. La mesa, una pieza de carpintería a medida de gran presencia, exigía aligerar el perímetro. "La combinación de modelos distintos introduce un ritmo más doméstico y una atmósfera vivida, alejando el comedor de una puesta en escena formal para convertirlo en un espacio de uso real", explica Alberto de Lucio, CEO de la empresa.

Las sillas son artesanales, tapizadas con telas de Romo. Las cabeceras en amarillo mostaza marcan el acento de color; el resto, con una tapicería lisa y la trasera con dibujo de cuadros muy discreto, acompaña sin competir, logrando un conjunto que coordina tapicerías muy distintas sin perder coherencia.

610
                                                                 
Una solución económica para crear disparidad en las sillas de comedor es enfundar solo las de las cebeceras© Studio by Clikalia

Cómo una funda en las cabeceras cambia por completo la lectura de un comedor

Elena Barrigón, responsable de Diseño en Studio by Clikalia, tenía un reto concreto en este proyecto barcelonés: evitar que seis asientos iguales alrededor de la mesa resultaran demasiado pesados visualmente. La solución fue mezclar sillas de madera lacada con estructura en aspa junto a dos cabeceras con funda. "Buscamos romper la uniformidad y aligerar el peso visual que podrían tener seis elementos iguales. Las fundas contribuyen a homogeneizar el color de la estancia y a suavizar esa fuerte presencia visual", explica Elena. Los cojines hacen el resto: un toque de color que actúa como hilo conductor entre unas y otras, unificando sin igualar.

710
                                                                 
Sillas de distintas épocas, estilos, colores y materiales, en un ecléctico comedor concebido por Anabel Soria© AM Love Stories para Anabel Soria

No las tires: el arte de conservar las sillas de siempre e incorporarlas a un comedor nuevo

Hay una pregunta que muchos se hacen al mudarse o reformar la vivienda: ¿qué hago con las sillas que ya tengo? La arquitecta e interiorista Anabel Soria, en este proyecto valenciano, convirtió esa pregunta en una oportunidad. Las sillas de madera que ya formaban parte de la vivienda anterior de la propiedad no se descartaron: se conservaron. De diseño clásico y acabado cálido, encajaban con la tonalidad de la madera de la mesa y aportaban ese punto de distinción sobre una base neutra. Para completar la mesa, se incorporó sillas nuevas inspiradas en la ‘DSW’ (diseño original de Charles & Ray Eames) que dialogan de forma natural con las anteriores.

"Al tratarse de un color cálido, encajaba perfectamente con la tonalidad de la madera, integrándose de manera armónica en el conjunto", explica Anabel. El resultado ilustra una de las corrientes más interesantes dentro de esta tendencia: no se trata solo de mezclar estilos, sino de mezclar tiempos. Piezas con historia junto a piezas nuevas. Herencia y presente.

810
                                                                 
Sillas de herencia familiar atesoradas con cariño y actualizadas junto con unos silloncitos de diseño propio de la interiorista Susana de Villa© Manuel Pinilla Cruces para Estudio Susana de Villa

Herencia puesta al día: cómo actualizar sillas con historia sin borrar su carácter

La interiorista Susana de Villa parte siempre de una visión de conjunto al diseñar las estancias, pero en este comedor hay algo especialmente personal. Las sillas de madera no las eligió en ninguna tienda: eran piezas heredadas por el cliente y atesoradas durante décadas. En lugar de apartarlas, las añadió. "Quise incorporarlas desde una nueva lectura. Para ello, las actualizamos tapizándolas en una tela geométrica de topos de Gancedo, que les da un aspecto más actual sin perder su carácter", explica.

Frente a ellas, los silloncitos tapizados en terciopelo lima de Romo son diseño propio de Susana. Piezas de nueva creación junto a piezas de familia intervenidas. Aquí no se trata solo de mezclar estilos o épocas: se trata de hacer convivir lo heredado con lo creado, el legado con la autoría. "Me encanta que convivan piezas con historia y diseños creados por mí, para dar lugar a espacios únicos y elegantes", concluye. 

910
                                                                 
Sillas de cabecera significadas, con más volumen, con presencia de brazos y con una tapicería llamativa© Lupe Clemente para Estudio Raquel Chamorro

La silla de la cabecera siempre ha sido especial

¿Sabías que diferenciar las sillas de las cabeceras tiene siglos de historia? La costumbre nació en la Europa medieval, cuando el señor de la casa ocupaba un asiento elevado y con brazos como símbolo de autoridad. La interiorista Raquel Chamorro lo tenía muy presente al diseñar este comedor de una vivienda en Madrid: las cabeceras lucen sillones con brazos, mayor envergadura y color llamativo, mientras el resto de la mesa se resuelve con sillas tapizadas de perfil discreto. "No se trata ya de establecer una jerarquía rígida, sino de reconocer el valor simbólico del lugar donde se acoge, se conversa y se comparte", explica. Tradición reinterpretada, protagonismo bien repartido.

1010
                                                                 
Un comedor que combina dos bancos con dos taburetes con un escultórico respaldo© Amador Toril para Lapopie

Bancos, taburetes y sin una sola silla convencional

La propuesta más rompedora la ofrece Rosa Lahoz, fundadora del estudio Lapopie. Los clientes de este piso en Zaragoza no querían sillas al uso, así que el estudio diseñó dos piezas a medida: un banco de hierro y dos taburetes de madera negra con detalle en madera clara en el respaldo. Nada es estándar, todo está pensado para este espacio.

"El banco de hierro y los taburetes funcionan como piezas puente entre lo vintage y lo más contemporáneo del espacio, compensando materiales, pesos visuales y lenguaje, de manera que el conjunto se percibe coherente e intencionado", explica la interiorista. La mesa y la banqueta recuperadas aportan historia, mientras que el hierro y los taburetes a medida de estética industrial dan una nota moderna. El resultado es un eclecticismo total que, lejos de sentirse improvisado, encuentra su equilibrio en el diálogo entre pasado y presente.