Así dejó Nicole Kidman de ver su pelo rojo y sus pecas como un problema: "Solía ir a clubes trans. Allí es donde aprendí a peinarme y maquillarme"


Hablamos con la maquilladora Martha Obeo y con la psicóloga Ana Galán sobre cómo aprendemos a mirar nuestros rasgos como defectos y qué sucede cuando encontramos otros referentes


Nicole Kidman© Getty Images
Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
25 de agosto de 2026 a las 6:33 CEST

Las pecas y el pelo rojo forman parte de la imagen de Nicole Kidman tanto como su piel clara o aquella melena rizada con la que comenzó su carrera. Mucho antes de convertirse en una de las actrices más reconocibles de Hollywood, esos mismos rasgos ocupaban otro lugar en su relación con el espejo. Kidman ha recordado ahora que fue en los clubes trans donde aprendió a peinarse, maquillarse y descubrir las posibilidades de una apariencia que durante su juventud la hacía sentirse diferente.

"Solía ir a clubes trans. Allí es donde aprendí a peinarme y maquillarme", cuenta la actriz en una entrevista con British Vogue. Kidman recuerda que se sentaba allí como "una niña pelirroja, con la cara llena de pecas" y dejaba que trabajaran con su imagen. Le ponían pestañas, alisaban su cabello, añadían postizos y jugaban con el maquillaje. "Salía de allí y me sentía guapa. Sentía que me había transformado", explica.

Su recuerdo abre una cuestión muy interesante: ¿en qué momento una característica física pasa a convertirse en algo que sentimos que debemos corregir?

Iptc Caption: SYDNEY - DECEMBER 01: AUSTRALIAN ACTRESS NICOLE KIDMAN AT A PRIVATE PHOTO SESSION FOLLOWING THE RELEASE OF HER MOVIE 'BMX BANDIT' IN SYDNEY© Getty Images
Nicole Kidman en su juventud, con su característico cabello pelirrojo y rizado. La actriz recuerda que entonces sus pecas y su pelo rojo eran rasgos que la hacían sentirse diferente.

Nicole Kidman y cómo aprendemos a convertir un rasgo físico en un defecto

Una niña puede mirar sus pecas como una característica más de su cara hasta que los comentarios, los referentes o los cánones que la rodean les conceden otro significado. Lo mismo sucede con el pelo rizado, una nariz grande, unas cejas pobladas o cualquier característica que se aleje del ideal de belleza de cada época.

"Muchas veces no empezamos rechazando un rasgo físico porque haya algo objetivamente malo en él, sino porque aprendemos a mirarlo a través de los ojos de los demás", explica Ana Galán. Durante la infancia y la adolescencia, señala, construimos nuestra autoimagen a partir de comparaciones, comentarios, modelos de belleza y de las reacciones que recibimos del entorno. Si aquello que nos diferencia recibe bromas, correcciones o queda fuera de lo que entendemos como bonito, podemos acabar interpretándolo como un defecto. "Muchas veces no queremos cambiar nuestro aspecto; queremos dejar de sentir que hay algo malo en él", apunta.

Galán introduce además la necesidad de pertenencia que aparece cuando somos jóvenes. "Parecernos al grupo proporciona cierta sensación de seguridad, mientras que destacar puede hacernos sentir más expuestos". Por eso, explica, unas pecas, un determinado tipo de pelo o una nariz concreta pueden adquirir una gran carga emocional. "El problema no está en el rasgo, sino en el significado que hemos aprendido a darle".

Las pecas son un ejemplo de hasta qué punto el canon condiciona lo que interpretamos como bello. Durante años se cubrieron con bases de alta cobertura y correctores. Es curioso como ahora han llegado las pieles transparentes y se venden hasta lápices para dibujarlas o tratamientos destinados a recrearlas.

NEW YORK, NY - FEBRUARY 08:  Nicole Kidman attends the premiere of "Just Go With It" at the Ziegfeld Theatre on February 8, 2011 in New York City© Getty Images
Nicole Kidman con una melena larga en un intenso tono cobrizo

 Nicole Kidman y lo que ocurre cuando alguien celebra aquello que queríamos esconder

Los clubes trans le ofrecieron a Nicole un espacio donde el cabello, las pestañas, el maquillaje y la ropa podían funcionar como herramientas de transformación y expresión. Desde la psicología, entrar en un entorno donde un rasgo que hemos aprendido a esconder recibe una valoración distinta puede abrir una nueva forma de relacionarnos con él. La experiencia incorpora otras referencias y permite cuestionar ideas sobre nuestra apariencia que llevábamos tiempo asumiendo como ciertas.

La mirada de quienes nos rodean participa en la construcción de la nuestra. Por eso, cambiar de contexto puede modificar también la forma en la que interpretamos nuestro reflejo. Ana Galán señala un mecanismo psicológico que ayuda a entender por qué una idea sobre nuestro físico puede acompañarnos durante años: "Nuestro cerebro tiende a confirmar aquello que ya cree. Si durante años pensamos que una característica nuestra es poco atractiva, prestaremos mucha más atención a cualquier experiencia que parezca demostrarlo".

"Cuando empezamos a relacionarnos con personas o ambientes que nos ofrecen referencias distintas, aparecen nuevas evidencias que pueden cuestionar esa creencia", explica la psicóloga. "No cambia nuestro físico; cambia el significado psicológico que le habíamos atribuido".

NEW YORK, NY - MARCH 27:  Actress Nicole Kidman is seen on set  filming The Undoing in Central Park on March 27, 2019 in New York City© Getty Images
Nicole Kidman con una voluminosa melena rizada y pelirroja

Nicole Kidman y la diferencia entre maquillarse para esconderse o para expresarse

"La diferencia fundamental no está tanto en maquillarse o no hacerlo, sino en desde qué lugar lo hacemos", explica Ana Galán. "Podemos realizar exactamente la misma conducta con motivaciones psicológicas completamente distintas".

Una base, un corrector o una máscara de pestañas pueden formar parte del placer de experimentar con nuestra imagen. También pueden convertirse en productos que sentimos imprescindibles para permitirnos mostrar una parte concreta del rostro. Galán pone el foco en la motivación: "No es lo mismo maquillarnos porque nos apetece, porque disfrutamos experimentando con nuestra imagen o porque queremos potenciar determinados rasgos, que sentir que necesitamos hacerlo para que una parte de nosotros no se vea". Cuando el maquillaje nace del rechazo, explica la psicóloga, puede aparecer una sensación de necesidad. Determinadas partes de nuestra apariencia pasan a ocupar un espacio asociado a la vergüenza o la inseguridad y mostrarlas puede llegar a condicionar algunas situaciones de nuestra vida.

"Cuando lo utilizamos como una herramienta de expresión existe mucha más libertad: podemos maquillarnos, jugar con nuestra imagen y también decidir un día no hacerlo sin sentir que nuestro valor cambia por ello", señala.

Para Martha Obeo, maquilladora experta en televisión y novias, la diferencia está en el propósito con el que escogemos los productos. "Creo que cambia la intención del maquillaje: dejamos de usarlo para corregir y empezamos a usarlo para realzar lo que nos hace diferentes". Pecas, textura de la piel o color de pelo pasan así de ser elementos que cubrir a convertirse en parte del resultado. "Cuando respetamos estos elementos, el resultado es más fresco, natural y personal", explica Obeo. "El maquillaje no debería hacer que no nos reconozcamos, sino ayudarnos a ver nuestra belleza desde otro lugar más natural", resume.

TORONTO, ON - SEPTEMBER 13:  Actress Nicole Kidman attends the "Black Swan" Premiere held at Roy Thomson Hall during the 35th Toronto International Film Festival on September 13, 2010 in Toronto, Canada© Getty Images
La actriz ha contado que fue en los clubes trans donde aprendió algunos de sus primeros trucos de maquillaje y peluquería

Cómo maquillar las pecas de Nicole Kidman para que sigan siendo protagonistas

Si las pecas forman parte de nuestro rostro y queremos conservarlas, la experta recomienda "unificar sin cubrir". Obeo apuesta por "una hidratante con color, skin tint o base ligera y modulable", con una aplicación centrada en aquellas zonas donde aparecen rojeces o diferencias de tono. Además, aconseja usar el corrector "siempre de forma localizada". 

Para la maquilladora, la textura del producto es clave. Obeo recomienda fórmulas "fluidas, ligeras y luminosas" para trabajar el tono de la piel mientras las pecas conservan su protagonismo. ¿Y si alguna desaparece bajo el producto? También tiene solución. "Podemos recuperarla sutilmente con un lápiz fino, como el de You Are The Princess o Sephora", apunta la maquilladora.