Suspendida entre el azul del cielo y del mar Egeo, esta villa es, quizá, su proyecto más personal. En esta casa, la arquitectura se funde con el paisaje, el arte juega un importante papel y ninguno de los detalles se ha dejado al azar. Aline Andreadis, diseñadora de interiores y coleccionista de arte, lleva más de veinte años diseñando sus residencias privadas y centros de bienestar. Apasionada por el cuidado de la piel, adquirió en 2003 la prestigiosa casa francesa Anne Semonin Paris, transformándola en un referente internacional. Aline crea cada interior guiada por la filosofía del "menos es más".
Para ella, un hogar es mucho más que mera arquitectura: debe contar una historia, evocar emociones y crear un entorno en el que disfrutar y crear recuerdos imborrables. Hace 22 años, un encuentro fortuito cambió su vida. Conoció a Andreas, su marido, un importante empresario griego con quien comparte su pasión por los viajes, la filantropía y los proyectos excepcionales.
Hoy en día, reparten su tiempo entre París, Atenas, Kitzbühel, Sani y Mykonos. Sin embargo, es en Grecia donde Aline se siente más a gusto. Aquí, el tiempo se ralentiza. En esta villa, la arquitectura no pretende dominar la naturaleza; al contrario, la abraza.
Situada en un emplazamiento excepcional, la propiedad disfruta de impresionantes vistas panorámicas sobre el mar Egeo y las islas de Rhenia, Delos, Syros, Tinos, Paros y Naxos.
"Quería crear la sensación de estar en un barco. Estés donde estés en la casa, nunca pierdes de vista el mar. Todas las habitaciones se abren al horizonte, dando la impresión de navegar"
La piedra en bruto, la roca natural, las maderas de rica textura y los acabados minerales se unen en una arquitectura que reinterpreta la estética atemporal de Mykonos a través de una visión contemporánea.Las doce habitaciones de la villa encarnan esa misma búsqueda de la armonía.
Decoradas con una paleta de colores que va del lino al arena, cada habitación tiene un sello distintivo. Los dormitorios, los salones, la cocina y las terrazas se abren hacia el horizonte, creando la sensación constante de navegar entre el cielo y el mar.
Cuenta también con dos piscinas infinitas suspendidas sobre el mar y jardines donde el olivo (símbolo perdurable del Mediterráneo) ocupa un lugar especial.
Lo que hace que la villa sea verdaderamente única es su capacidad para revelar las múltiples facetas de Mykonos. Aunque la isla es famosa en todo el mundo por su energía vibrante y su espíritu cosmopolita, también ofrece una sensación única de tranquilidad.
Enamorada de Grecia
Eres francesa y te casaste con un griego. ¿Qué es lo que más te gusta de Grecia?
Conocer a Andreas fue amor a primera vista, tanto por él como por Grecia. Veintidós años después, suelo decir que, aunque nací francesa, parte de mi corazón se ha vuelto griego. Grecia me ha enseñado a tomarme las cosas con calma, a apreciar los placeres sencillos de la vida y a comprender que el verdadero lujo reside más en el tiempo que en las posesiones. Me encanta la hospitalidad griega, la importancia de la familia, las largas comidas que se convierten en cenas y esos momentos en los que el tiempo parece detenerse. Se ha convertido en mi segundo hogar, donde encuentro una inspiración inagotable.
"La colección de obras de arte de la casa reúne a artistas griegos, franceses y estadounidenses, reflejando tanto mi trayectoria personal como las diferentes culturas que han marcado mi vida"
¿Es Grecia tu lugar favorito para vivir?
Cada uno de nuestros hogares refleja un capítulo diferente de nuestras vidas, pero Grecia es, sin duda, donde realmente recargo las pilas. Desde junio hasta finales de septiembre, dividimos nuestro tiempo entre Atenas, Sani y Mykonos. La luz, el mar, el ritmo de la vida isleña y la belleza de los momentos sencillos me aportan una sensación de equilibrio incomparable.
¿Por qué a la gente le encanta Mykonos?
Para mí, Mykonos es sinónimo de contrastes, y eso es lo que la hace tan única. Me encanta pasar días tranquilos rodeada de naturaleza: nadar en las aguas cristalinas del mar Egeo, pasear por los mercados locales, cocinar con productos frescos de la zona o, simplemente, sentarme en silencio mientras contemplo el horizonte. Pero también disfruto del lado más animado de la isla: restaurantes elegantes, noches animadas, gente de todo el mundo y una energía que no se encuentra en ningún otro lugar del Mediterráneo. Mykonos es maravillosamente diversa. Ofrece pueblos auténticos y playas recónditas junto a algunos de los destinos más de moda del mundo. Puedes sumergirte en la emoción en un momento y encontrar la serenidad absoluta al siguiente. Ese equilibrio es lo que más me gusta.
Esta casa parece un barco…
Esa era exactamente la sensación que quería crear. Estés donde estés en la casa, nunca pierdes de vista el mar. Todas las habitaciones se abren al horizonte, dando la impresión de navegar constantemente entre el cielo y el agua. Quería que la arquitectura pasara a un segundo plano y dejara que la naturaleza se convirtiera en la verdadera protagonista.
"Me encantan los interiores que respiran, donde cada objeto tiene una historia y una función. Prefiero tener una pieza excepcional elegida con cuidado que una acumulación de cosas bonitas"
—¿Qué define tu gusto?
Me encantan los interiores que respiran, donde cada objeto tiene una historia y una función. Prefiero tener una pieza excepcional elegida con cuidado que una acumulación de cosas bonitas. Mi mundo se puede resumir en dos expresiones: "simplicidad sofisticada" y "menos es más". La elegancia nunca tiene por qué ser ostentosa; se revela a través de la proporción, la luz, los materiales y la armonía total.
¿Cómo son las obras de arte?
Siento un cariño especial por el arte moderno y de la posguerra. Nunca elijo una obra simplemente para llenar un espacio; la elijo porque me transmite emociones y porque encaja de forma natural en la arquitectura de la casa. En mi villa de Mykonos, la colección reúne a artistas griegos, franceses y estadounidenses, reflejando tanto mi trayectoria personal como el diálogo entre las diferentes culturas que han marcado mi vida. Cada cuadro y cada escultura encierra un recuerdo, cuenta una historia y contribuye al alma de la casa. Vivir rodeada de arte es una fuente constante de inspiración.
"El bienestar siempre ha formado parte de mi vida, y la cosmética siempre ha sido una de mis pasiones. Crear un 'spa' en nuestra casa me pareció algo totalmente natural"
El corazón de la casa
Tu cocina principal es más un espacio estético que funcional, porque ahí realmente no se cocina, sino en otra que está al fondo. ¿Por qué la diseñaste así?
La cocina es, sin duda, el corazón de la casa. Me encanta transformar los maravillosos productos de los mercados de Mykonos en comidas sencillas y generosas. La gran isla de mármol se ha convertido de forma natural en el lugar de reunión donde todos se juntan mientras cocino. También me importa mucho el arte de la mesa. La cerámica, los platos, los vasos y los cubiertos se eligen con tanto esmero como los propios ingredientes. Una mesa bien puesta ya forma parte de la comida.
También tienes una cocina al aire libre, en la terraza.
El verano en Grecia se vive al aire libre. Pasamos gran parte de nuestro tiempo alrededor de la cocina exterior, la gran mesa de comedor y la piscina. Estos espacios se diseñaron para fomentar la conversación, las risas y las largas veladas con amigos.
La caseta de la piscina y el "spa"
Los postes de bambú ¿se inspiraron en la transparencia del cielo?
Diseñé varias zonas de estar al aire libre para que cada uno pudiera encontrar su propio ritmo. A algunos les gusta leer a la sombra, otros prefieren almorzar con vistas al mar o, simplemente, contemplar la puesta de sol. La caseta de la piscina se ha convertido en el corazón de nuestros días de verano.
La presencia de un spa y de un gimnasio tan bien equipado en una vivienda denota una gran atención a la belleza y al cuidado personal.
El bienestar siempre ha formado parte de mi vida, y la cosmética siempre ha sido una de mis pasiones. Crear un spa en nuestra casa me pareció algo totalmente natural. Me encanta ofrecer a mi familia y amigos momentos de relajación. Cuidarse a uno mismo nunca es un lujo: es una forma de mantener el equilibrio y disfrutar más plenamente de la vida.
"Conocer a Andreas —su marido— fue amor a primera vista, tanto por él como por Grecia. Veintidós años después, suelo decir que, aunque nací francesa, parte de mi corazón se ha vuelto griego"
¿Cómo te mantienes en forma?
Como de forma saludable, me encantan los zumos "detox", nado, practico pilates y disfruto pasando tiempo al aire libre. También intento dormir bien. Creo en el equilibrio. Para mí, el bienestar no tiene que ver con la intensidad ni con la perfección, sino con la constancia, la armonía y encontrar la alegría en los sencillos rituales cotidianos.
Tienes una vida de ensueño, pero no te olvidas de los menos afortunados, ¿con qué causas solidarias colaboras?
Siempre he creído que el éxito solo tiene sentido si se puede compartir. Apoyar iniciativas filantrópicas, especialmente las relacionadas con la investigación y la atención del cáncer, es algo que me toca especialmente el corazón. Siempre que puedo, dedico mi tiempo, mi experiencia, mi creatividad y mi red de contactos a causas en las que creo profundamente, y pongo todo mi corazón en todo lo que hago.































