Este es un otoño de cambios para el príncipe Harry, Meghan Markle y sus dos hijos, Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5. Los duques de Sussex han decidido instalarse en Reino Unido por "un periodo prolongado" y, a finales de agosto, viajaron hasta su nuevo hogar, situado fuera de Londres. Aunque la dirección se mantiene -lógicamente- en absoluta privacidad, se sabe que el pasado mes de julio visitaron la zona de los Cotswolds, donde viven también David y Victoria Beckham, con lo que todo apunta a que es allí donde se encuentra su casa. Lo que sí se ha confirmado (por parte del periódico británico The Sun) es el nuevo hobby de Meghan Markle: pilates reformer en uno de los centros más exclusivos de todo el país.
La disciplina de moda que tonifica, relaja y ayuda a socializar
Según recoge el mencionado diario, Meghan Markle ha comenzado a praticar pilates reformer en Soho Farmhouse, la sede campestre de Soho House, uno de los clubs privados más famosos del mundo. La membresía de esta entidad cuesta, como mínimo, 2.800 euros al año y es conocida por reunir en cada una de sus 48 "casas" a grandes nombres del espectáculo, los negocios y la aristocracia. Según se sabe, Meghan Markle ya era miembro de Soho House antes de comenzar su relación con el príncipe Harry, quien se inscribió cuando se conocieron, en 2016.
Situado a unas dos horas de Londres, cerca de Great Tew y Chipping Norton (en Oxfordshire, al noreste de los Cotswolds), en Soho Farmhouse es posible trabajar, dormir, comer, cuidarse en la amplia zona de wellness... Y también practicar pilates reformer, que es la actividad que Meghan Markle ha elegido para "relajarse" y también "hacer amigos", tal y como ha contado una fuente en los medios británicos.
Esta disciplina derivada del pilates clásico cada vez cuenta con más adeptos en todo el mundo. En Madrid es uno de los entrenamientos más demandados: la prueba es el creciente número de estudios de pilates refomer en cada barrio de la ciudad. La principal diferencia con el método original es que la máquina reformer ofrece "la resistencia y ayuda de los muelles, que nos permiten profundizar o facilitar determinados movimientos", nos explica Paula Tabuyo, instructora y fundadora de los centros Barrelatte y Pilatte Sessions Atocha.
Becca Alonso, coach en el centro boutique Floor Studio, en Getafe, añade que "el pilates máquina (como también se llama esta modalidad) permite un ajuste y un soporte que ayuda a mejorar y avanzar sin riesgos para personas con lesiones". Con dos clases a la semana, en menos de un mes "empezarás a notar mejoría y comodidad en las sesiones", afirma esta profesora.
A nivel físico, los beneficios van desde la tonificación muscular (sobre todo en brazos, espalda y abdomen) hasta una amplia mejoría en equilibrio, coordinación y postura. A nivel mental, el pilates refomer (y otros derivados como el lagree) requieren tal concentración en las posturas, los movimientos y en la respiración acompasada que te ayudan a relajarte y desconectar como pocos otros entrenamientos. Además, como las clases suelen ser en grupo, es una buena opción para conocer a gente y entrablar nuevas amistades, tal y como está buscando Meghan Markle.
Meghan Markle, una yogui que se ha pasado al pilates reformer
La esposa del príncipe Harry ha practicado yoga durante décadas, desde que era una niña. Su madre, Doria Ragland, es instructura de esta disciplina y quien le introdujo a la misma con solo siete años, aunque no fue hasta la universidad que Meghan hizo del yoga parte de su rutina. En el blog que editaba hace años, reveló incluso que estaba enamorada del yoga: "Todos nos enamoramos un poco todos los días. Ya sea con tu pareja, o incluso con una persona de paso que enérgicamente impacta en tu corazón. (...) Tal fue el caso cuando tuve mi primera clase de yoga con Duncan Parviainen. Llámalo un flechazo del yoga al más alto nivel de om, si quieres", escribió en The Tig.
El Vinyasa yoga ha sido su favorito a lo largo del tiempo, aunque es posible que ahora siga los pasos de Elsa Pataky y lo esté reemplanzando por el pilates reformer, más suave para las articulaciones. En cualquier caso, tanto una como otra disciplina buscan conectar el plano físico con el mental para mejorar nuestro bienestar de manera global, aportando fuerza física al mismo tiempo que reduce el estrés y la ansiedad.








