Adriana Abascal habla como nunca del fin de su relación con el príncipe Manuel Filiberto de Saboya: "No hubo una segunda ruptura porque no hubo vuelta"


Su primera gran entrevista, en exclusiva, tras un año de cambios, y mientras celebra en Portugal los cinco años de su empresa y presenta su nueva colección de calzado


Un retrato de Adriana Abascal© VALERO RIOJA
Por: P.R.
30 de septiembre de 2026 a las 6:14 CEST

Adriana Abascal, una mujer en continua evolución, sigue teniendo más planes que nostalgia. Fue elegida la más bella de México, se casó tres veces, tuvo tres hijos y ha vivido en cinco países. Misteriosa, aventurera y con una personalidad arrolladora, es una dama sin fronteras, un poco de todas partes, que siempre le pone buena cara a la vida y sabe avanzar con los cambios. 

Nos recibe en Portugal para presentar la nueva colección de Maison Skorpios, la marca de botas y calzado que creó hace cinco años, y hablar de su vida. De la empresa que levantó desde cero; de sus hijos, ya mayores; de lo que ha aprendido con los años; de las decisiones que han marcado su vida, y también del amor y del final de su relación con el príncipe Manuel Filiberto de Saboya, una historia ya cerrada que, por primera vez, aborda sin rodeos. 

Adriana Abascal nos recibió en la finca de unos amigos, 'Herdade da Granja', en Estremoz, Portugal, para presentarnos la nueva colección de Maison Skorpios, la marca de botas y calzado que creó hace cinco años, y hablar de su vida. Entre olivos, viñedos y paseos a caballo, Adriana encuentra inspiración para sus colecciones. "De joven pensaba más en ser sexy; hoy me interesa mucho más la presencia", nos dijo© Valero Rioja
Adriana Abascal nos recibió en la finca de unos amigos, 'Herdade da Granja', en Estremoz, Portugal, para presentarnos la nueva colección de Maison Skorpios, la marca de botas y calzado que creó hace cinco años, y hablar de su vida. Entre olivos, viñedos y paseos a caballo, Adriana encuentra inspiración para sus colecciones. "De joven pensaba más en ser sexy; hoy me interesa mucho más la presencia", nos dijo

Camino de los 56 años, Adriana sigue creyendo en los finales felices y dejando sitio para lo inesperado. Sabe lo que quiere, lo que está dispuesta a cambiar y también a lo que ya no piensa renunciar.

¿Quién es Adriana Abascal hoy?

Creo que soy muchas mujeres a la vez, y cada vez me gusta más no tener que elegir entre ellas. Soy madre, empresaria y creadora, pero también una mujer muy curiosa, marcada por los lugares donde he vivido, las personas que he conocido, el arte, el cine, la moda y los viajes. Todas son yo; depende de la hora.

¿Por qué has elegido Portugal para este reportaje? ¿Qué tiene de especial 'Herdade da Granja'?

Es la finca de unos amigos que son como familia. Un lugar increíble y muy especial para mí. Llevo muchos años viniendo con mis hijos. Hemos pasado vacaciones de verano, navidades, fines de semana… Y tenemos muchísimos recuerdos. Además, también se ha convertido en un lugar muy ligado a mi trabajo. Entre olivos y viñedos, conecto con la naturaleza, monto a caballo y encuentro ese espacio en el que doy forma a cada colección.

Has vivido vidas distintas. ¿Cuál ha sido el giro de guion más inesperado?

La moda y el diseño siempre formaron parte de mi mundo, pero una cosa es amar algo y otra muy distinta decidir construir una empresa alrededor de ello. Skorpios ha sido uno de los grandes giros de guion de mi vida.

Un retrato de Adriana Abascal© Valero Rioja

Pero ya no estás sola en este proyecto. ¿Cómo es trabajar con tu hija Jimena?

Tras estos días en Portugal me voy directa a St. Andrews, donde está estudiando. Disfrutamos mucho trabajando juntas. Jimena crea contenidos, lleva la comunicación digital y me ayuda muchísimo. Skorpios se ha convertido en una extensión de nuestra vida.

¿Qué has descubierto de ti desde que eres empresaria?

Una fortaleza que no sabía que tenía. Emprender te obliga a tomar decisiones, equivocarte y seguir adelante. También a entender que una visión creativa no vale mucho si no sabes ejecutarla. Dirigir me ha obligado a desarrollar otro músculo, pero ya no sabría separar una cosa de la otra. Me gusta esa mezcla: hablar de números y al minuto poder obsesionarme con la proporción, el material y cómo abraza una bota la pierna. Creo que una mujer nunca debería tener que elegir entre elegancia y comodidad.

"No hubo una segunda ruptura porque no hubo vuelta. Nunca volví. No me veía construyendo un futuro en esa relación. Dirijo una empresa y tengo tres hijos; mi vida necesita estructura, trabajo y dedicación"

¿Qué te sigue emocionando cuando empiezas una colección?

Lo que más me emociona es ese instante en el que encuentro la idea que va a ordenar todo lo demás. La inspiración puede empezar con una mujer caminando por París, una película, una obra de arte, un color, mi madre, mi hija o un viaje… De repente empiezo a verla convertida en una bota y a buscar esa mezcla entre una elegancia muy europea y algo más libre, casi de cowgirl. No quiero una mujer demasiado perfecta. Quiero que saque algo que ya estaba en ella. Y sé que hemos conseguido algo especial cuando vuelve a la boutique a por otro par con una amiga. Ahí entiendes que has entrado en su vida.

Tu hogar

Has vivido en cinco países diferentes. Cuando necesitas volver a tu hogar de verdad, ¿a dónde viajas? 

He aprendido que hogar y geografía no son necesariamente lo mismo. México está en mi carácter; España, en muchísimos de mis recuerdos, y París forma parte de mi vida de hoy. Ahora bien, mi verdadera sensación de hogar aparece cuando están mis hijos. Puedo estar en un hotel o al otro lado del mundo, pero si estamos juntos siento que estoy en casa.

Hijos, éxito, belleza, grandes amores, viajes, comienzos y finales. ¿Qué dirías que ha sido realmente tu buena suerte?

Mis hijos, sin duda. Y también haber tenido la libertad de cambiar de rumbo más de una vez. No todas las etapas han sido fáciles, pero cada una me ha traído hasta aquí.

"Nuestra relación terminó el año pasado. A principios de este año, volvimos a vernos para saber si tenía sentido retomarla y comprobé que ese no era mi camino, que no quería hacerlo"

Háblanos de ellos.

Paulina, Diego y Jimena son completamente distintos y, sin duda, mis grandes amores y mis maestros. Sus diferencias me han enseñado a escuchar de otra manera, a no proyectar, a respetar quién es cada uno y a entender que no hay una sola forma de hacer bien las cosas. Me siento enormemente orgullosa de las personas en las que se están convirtiendo y me emociona especialmente la relación que tienen entre ellos. Se quieren muchísimo, son mejores amigos y saber que cuentan los unos con los otros me hace sentir muy agradecida.

Siempre aparece el humor 

¿De qué habláis cuando estáis juntos?

Conseguir que estemos los cuatro riéndonos, hablando de todo y sin mirar el reloj sigue siendo mi plan favorito. Siempre llegan con historias de sus vidas, me ponen al día de lo que está pasando y, cinco minutos después, puede llegar el tema más serio. Lo bonito es que siempre aparece el humor. Eso viene mucho de mi madre —su abuela—, que nos enseñó a no perderlo, incluso en los momentos difíciles. Podemos hablar de todo y casi siempre terminamos riéndonos. Ahora que van creciendo ya no se trata solo de cuidarlos, sino de compartir más, aprender de ellos y estar a su lado cuando me necesitan.

¿Qué consejo intentas no darles, aunque te muerdas la lengua, y cuál no puedes evitar repetirles?

Me muerdo la lengua para no decirles cómo resolver cada problema: tienen que encontrar su propia manera. Lo que sí repito es que sean fieles a sí mismos y que traten bien a la gente. Parece sencillo, pero dice mucho de una persona.

En esta finca de la región de Alentejo, Adriana ha pasado veranos, navidades y muchos fines de semana junto a sus hijos. Es un lugar muy ligado a su proceso creativo y a su vida familiar. Adriana, que cumple 56 años el 31 de octubre, nos dijo que la edad le había enseñado que "una está más guapa cuando está en paz y contenta". Y que el 'tip' que mejor le funciona es: "Sé tú, saca tu personalidad, dale vida a la niña que llevas dentro e intenta vivir con alegría"© Valero Rioja
En esta finca de la región de Alentejo, Adriana ha pasado veranos, navidades y muchos fines de semana junto a sus hijos. Es un lugar muy ligado a su proceso creativo y a su vida familiar. Adriana, que cumple 56 años el 31 de octubre, nos dijo que la edad le había enseñado que "una está más guapa cuando está en paz y contenta". Y que el 'tip' que mejor le funciona es: "Sé tú, saca tu personalidad, dale vida a la niña que llevas dentro e intenta vivir con alegría"

"La moda y el diseño siempre formaron parte de mi mundo, pero otra cosa muy distinta es construir una empresa. Emprender te obliga a tomar decisiones, equivocarte y seguir adelante"

¿Qué te gustaría que dijeran de ti dentro de muchos años?

Que siempre supieron que podían contar conmigo. Que no fui solo la madre que puso límites y disciplina, sino también alguien con quien pudieron compartir, reírse, viajar, hablar de todo y disfrutar de la vida. Lo que me pasa a mí cuando pienso en mi madre: recuerdo lo que me enseñó, pero, sobre todo, lo que vivimos juntas.

¿Cuál ha sido el amor que más te ha cambiado?

El de mis hijos, sin duda. En cuanto a las relaciones de pareja, cada persona te enseña algo diferente. Algunas te muestran lo que quieres construir y otras, lo que ya no quieres para ti. Y tú también dejas algo en ellas. Eso es lo más bonito de los vínculos humanos.

¿Se ama mejor a los cincuenta?

Creo que se ama con más conocimiento de una misma. Sabes mejor qué quieres compartir, qué puedes dar y también qué necesitas preservar para seguir siendo tú. Eso no quita ilusión ni intensidad y te permite vivir el amor con más libertad y menos expectativas ajenas.

"Fue una experiencia más en mi vida; guardo el recuerdo de lo que vivimos con cariño y le deseo sinceramente lo mejor"

Dices que la vida es como una película… Te has enamorado de un príncipe y la historia no tuvo final de cuento. ¿Sigues creyendo que existen los finales felices?

Sí, por supuesto, pero primero habría que definir qué es un final feliz. Para mí, no es quedarte para siempre con alguien con quien no eres feliz. A veces, el final feliz es darte cuenta de que esa historia no es para ti y saber salir de ella a tiempo. Eso no significa que no lo pasaras bien en su momento ni que haya resentimiento. Fue lo que fue, pero tu felicidad no tiene por qué estar ahí.

Fuiste la primera en decir que vuestra relación había terminado. No querías ser la amante de un hombre casado… Después volvisteis a intentarlo y el príncipe Manuel Filiberto de Saboya anunció su divorcio. ¿Por qué no salió bien?

Nuestra relación terminó el año pasado. A principios de este año, volvimos a vernos durante unas semanas para saber si tenía sentido retomarla. Para mí, ese tiempo sirvió para comprender que no quería hacerlo. No me veía construyendo un futuro en esa relación.

'Sentir y reflexionar' 

¿Cómo quieres contar el final?

Lo cuento con mucha serenidad. No hubo una segunda ruptura porque no hubo vuelta. Nunca volví. A veces, tienes que tener a la persona frente a ti para sentir y reflexionar, y cuando nos volvimos a ver esas semanas comprobé que ese no era mi camino. Entiendo que vernos juntos, en un par de galas, a principios de este año, pudiera dar otra impresión. Siempre que le acompañaba a un evento se generaba mucho interés. Era consciente de ello y me alegraba poder apoyar sus proyectos y darles visibilidad.

Manuel Filiberto contaba, estos días en el programa Verissimo, de Canale 5, que está 'felizmente soltero', que eres una persona a la que ha querido mucho y que sí llegó a pensar en casarse contigo. ¿No hay ninguna posibilidad de reconciliación?

No, para mí no hay posibilidad de reconciliación. Dirijo una empresa y tengo tres hijos; mi vida necesita estructura, trabajo y dedicación. Nuestros objetivos y nuestras formas de vivir son diferentes. Yo no me veo evolucionando, creciendo y construyendo un futuro en una vida de ocio, entre galas y fiestas. En su momento me lo pasé bien, pero con los meses empecé a preguntarme si esa era la vida que quería para mí, y comprendí que no. Puedes disfrutar de una historia y, aun así, darte cuenta de que para continuarla tendrías que dejar de ser tú. Hace meses que cada uno sigue su camino. Fue una experiencia más en mi vida, guardo el recuerdo de lo que vivimos con cariño y le deseo sinceramente lo mejor.

"Sigo creyendo en los finales felices, pero, a veces, el final feliz no es quedarte con alguien con quien no lo eres; es darte cuenta de que esa historia no es para ti y saber salir de ella a tiempo"

Un retrato de la celebridad© Valero Rioja

¿Qué perdonarías por amor y a qué renunciarías por una pasión ciega?

Puedo perdonar muchas cosas si hay honestidad, responsabilidad y una voluntad real de recuperar la confianza. Pero no renunciaría a mi libertad, a mis valores ni a mi paz. Una pasión puede sorprenderte y cambiarte los planes, pero no debería pedirte que dejes de ser quien eres.

¿Qué te da más miedo perder?

A las personas que quiero. Todo lo demás puede cambiar, reconstruirse o volver a empezar.

¿Crees que el destino está escrito?

Creo en esos encuentros que parecen demasiado perfectos para ser casualidad, pero también creo profundamente en las decisiones. Me gusta pensar que existe cierta magia, pero también que tenemos mucha más responsabilidad sobre nuestra historia de la que a veces queremos admitir.

'Como los toreros'

Eres muy católica, pero también crees en las señales, la magia oculta y viajas con un pequeño altar en la maleta…

Crecí en una familia muy católica y soy muy creyente, pero también he vivido coincidencias difíciles de explicar, momentos en los que aparece una persona, una frase o una señal justo cuando la necesitas. Soy supersticiosa y creyente a la vez y nunca he sentido la necesidad de elegir entre mi fe y esa parte más intuitiva; pueden convivir perfectamente. Y sí, literalmente soy como los toreros: tengo mis rituales y viajo con mis amuletos y santos. Es mi manera de llevar un poco de casa conmigo y de aterrizar esté donde esté.

"Mis hijos son mis grandes amores y mis maestros. Me siento enormemente orgullosa de las personas en las que se están convirtiendo"

¿Qué es lo primero que haces al despertarte?

Soy honesta: miro el teléfono. Tengo hijos, familia y personas que quiero viviendo en distintos países, así que lo primero es comprobar que todo está bien. Después, miro cómo viene el día. Mi vida funciona entre varias ciudades y husos horarios.

¿Qué has aprendido con los años sobre la belleza y la manera de cuidarte?

Intento escucharme más que antes y ser disciplinada, pero sin extremos. Hago deporte, a veces pilates, yoga o gym, camino mucho e intento comer y dormir bien. También necesito estar con mi gente, disfrutar de mis perros, viajar, ir al cine, reírme muchísimo y tener momentos sola. Lo que he aprendido con los años es que una está más guapa cuando está en paz y contenta. Y este es el tip que mejor me funciona: sé tú, saca tu personalidad, dale vida a la niña que llevas dentro e intenta vivir con alegría.

¿Hay algo liberador en hacerse mayor?

Lo más liberador es dejar de construirte para la mirada de los demás. De joven pensaba más en ser sexy hoy me interesa mucho más la presencia. Cómo caminas, cómo hablas, qué decides enseñar y qué decides guardar para ti. Y también ha cambiado mi idea del lujo. Me interesa mucho menos lo evidente y mucho más aquello cuya calidad descubres de cerca: una piel extraordinaria o una costura impecable hecha por un artesano. Eso es lo que intento llevar a Skorpios, un lujo silencioso.

Si la vida de verdad es una película, ¿en qué momento de la historia estás ahora?

No te puedo contar la película hasta que no la termine de ver. Y espero que todavía quede muchísimo.

Adriana es madre de Paulina, de 26 años; Diego, de 22, y Jimena, de 19. A los dos mayores los ve menos porque residen en Estados Unidos, mientras que con Jimena, que estudia en St. Andrews, Escocia, comparte ahora más tiempo, ya que trabaja con ella en la empresa. "Crea contenidos, lleva la comunicación digital y me ayuda muchísimo", nos contó. Al vivir en países diferentes, su plan favorito sigue siendo conseguir "que estemos los cuatro riéndonos, hablando de todo y sin mirar el reloj"© Valero Rioja
Adriana es madre de Paulina, de 26 años; Diego, de 22, y Jimena, de 19. A los dos mayores los ve menos porque residen en Estados Unidos, mientras que con Jimena, que estudia en St. Andrews, Escocia, comparte ahora más tiempo, ya que trabaja con ella en la empresa. "Crea contenidos, lleva la comunicación digital y me ayuda muchísimo", nos contó. Al vivir en países diferentes, su plan favorito sigue siendo conseguir "que estemos los cuatro riéndonos, hablando de todo y sin mirar el reloj"

"Me emociona especialmente la relación que tienen entre ellos. Se quieren muchísimo, son mejores amigos y saber que cuentan los unos con los otros me hace sentir muy agradecida"

Texto

P.R.

Producción

INÉS DOMECQ

Fotos

VALERO RIOJA

Maquillaje y peluquería

MANUEL CECILIO

Look

Falda: Simorra / camisa: Zimmermann / cinturó: IQ Collection / botas: Maison Skorpios

Ayudante de producción

SARA SUÁREZ

Ayudante de estilismo

CANDI CABRAL

Asistente de estilismo

PAOLA PLAZA

Asistentes de fotografía

PEDRO MELO Y ANDRÉS BARBOSA

Agradecimientos

@da_granja Herdade da Granja de la familia Gómez Reynols

Ayudante de producción

SARA SUÁREZ 

Ayudante de estilismo

CANDI CABRAL

Asistente de estilismo

PAOLA PLAZA

Asistentes de fotografía

PEDRO MELO y ANDRÉS BARBOSA 

Agradecimientos

@da_granja Herdade da Granja de la familia Gómez Reynols

Look 1

“BLAZER” Y PANTALÓN: ELISABETTA FRANCHI / SOMBRERO: HURRICANE LAB / BOTAS Y CINTURÓN: MAISON SKORPIOS 

Look 2

VESTIDO: STÉPHANE ROLLAND / BOTAS: MAISON SKORPIOS

Look 3

VESTIDO: DIOR / SOMBRERO: HURRICANE LAB / BOTAS: MAISON SKORPIOS 

Look 4

“TOTAL LOOK”: LORO PIANA

Look 5

FALDA: SIMORRA / CAMISA: ZIMMERMANN / CINTURÓ: IQ COLLECTION / BOTAS: MAISON SKORPIOS