El lugar más simbólico de su historia

Manuel Filiberto de Saboya regresa a Isola di Cavallo para el eclipse: escenario de la pesadilla familiar y donde vende una casa de 18 millones de euros


"Suspendido entre el Sol y la Luna", el príncipe parece indicar la dualidad de ese territorio frente al mar que llenó su vida de luz y oscuridad


Manuel Filiberto de Saboya comparte imágenes desde la Isla de Cavallo © Emanuele Filiberto di Savoia
Sira AcostaPeriodista senior de Realeza y Guionista
13 de agosto de 2026 a las 11:38 CEST

Manuel Filiberto de Saboya ha regresado a la isla de Cavallo, entre Córcega y Cerdeña, para contemplar el histórico eclipse solar del 12 de agosto. Para los Saboya este enclave, territorio francés que perteneció a Italia en el pasado, fue mucho más que una casa de vacaciones: era el refugio que les permitía permanecer cerca de la Italia que no pudieron pisar hasta 2002. Allí, Víctor Manuel de Saboya y Marina Doria, sus padres, levantaron una mansión espectacular a la que llegaban en barco los italianos que querían rendir homenaje al hijo del último rey. Sin embargo, ese mismo escenario, hoy en venta por 18 millones de euros, también fue el epicentro del drama familiar que marcó a la familia. Todo ello convierte a Cavallo, territorio de luz y de sombra, en el lugar más simbólico que podía haber elegido el cosmopolita príncipe italiano para observar este eclipse

Manuel Filiberto de Saboya comparte imágenes desde la Isla de Cavallo© Emanuele Filiberto di Savoia
Manuel Filiberto de Saboya comparte imágenes desde la Isla de Cavallo

La villa de Manuel Filiberto de Saboya en Cavallo: arquitectura única y 18 millones de euros

Es el propio Manuel Filiberto quien comparte ahora unas imágenes en las que se reconoce de inmediato la casa familiar. No es una residencia cualquiera: es una villa única, construida en la década de 1970 por el renombrado arquitecto francés Savin Couëlle. La vivienda emerge literalmente de la roca, con muros curvos, piedra local, materiales naturales y espacios que se continúan con el mar, siguiendo la estética orgánica que hizo célebre al arquitecto. La casa se extiende sobre unos 400 metros cuadrados, en una parcela de aproximadamente 4.700, y fue un encargo personal de Víctor Manuel de Saboya, que se buscó la vida desde muy pronto -en parte gracias a sus conexiones con la realeza europea- cuando la monarquía italiana cayó y la familia tuvo que rehacer su futuro.

Manuel Filiberto de Saboya comparte imágenes desde la Isla de Cavallo© Emanuele Filiberto di Savoia
Manuel Filiberto de Saboya comparte imágenes desde la Isla de Cavallo

Víctor Manuel de Saboya, que falleció en el 2024, y Marina Doria, que tiene ya 91 años, construyeron para ellos y para su único hijo, Manuel Filiberto, una vida entre Suiza y esta isla, donde pasaron temporadas largas de mar y luz. También fue un lugar frecuentado por la alta sociedad internacional y donde se hicieron icónicos posados familiares. Ese lugar, que lleva más un año en venta a través de Sotheby's International Realty, es verdaderamente especial. Tiene catorce habitaciones, ocho dormitorios, una piscina, una cala privada y amplias terrazas con vistas al Mediterráneo.  Surge entonces la pregunta: ¿por qué una propiedad tan exclusiva aún no ha encontrado un nuevo dueño? Al menos que se sepa y así lo recogen medios italianos como Il Giornale d'Italia.

Esta imagen, tomada en 1985 en la isla de Cavallo, entre Córcega y Cerdeña, es la que ha compartido Manuel Filiberto de Saboya de sus padres© Getty Images
Esta imagen fue tomada en 1985 en la isla de Cavallo, entre Córcega y Cerdeña: Víctor Manuel de Saboya y Marina Doria

El caso Dirk Hamer: el episodio que marcó para siempre a los Saboya y que Beatrice Borromeo convirtió en documental

Desde luego es una propiedad peculiar, pero esa luz, como el propio eclipse viene ligada a la oscuridad. La misma isla de Cavallo que fue refugio quedó marcada para siempre por el episodio que transformó dramáticamente muchas vidas y condicionó la del propio Manuel Filiberto. La noche del 18 de agosto de 1978, un incidente aparentemente menor, un bote tomado por error por un grupo de jóvenes,  derivó en un enfrentamiento que terminó con un disparo y con la muerte del alemán de 19 años Dirk Hamer meses después. El propio príncipe reconoció por escrito su culpabilidad en las horas posteriores, fue detenido en Ajaccio y pasó dos meses en prisión provisional, aunque años más tarde los tribunales franceses lo absolverían de homicidio involuntario. "Fui a casa y vi que mi bote había desaparecido… me llevé el rifle", declaró entonces, en una frase que se convirtió en símbolo de un caso lleno de lagunas y versiones contradictorias.

Esta imagen de la casa fue tomada en 1984© Getty Images
Esta imagen de la casa fue tomada en 1984

La investigación, tal como reconstruyen los testimonios recogidos por Beatrice Borromeo, que hizo un documental para Netflix sobre este tema titulado como Il Príncipe, estuvo marcada por deficiencias que permitieron sembrar dudas sobre la procedencia del proyectil y sobre la confesión inicial del príncipe, cuyo acta desapareció. Del otro lado, Birgit Hamer, hermana de la víctima, emprendió una batalla que se prolongó durante décadas y que siempre interpretó como una lucha desigual. "Todo estaba claro desde el principio, pero poco a poco se comenzaron a fabricar versiones…", recuerda en el documental. La aparición de una grabación realizada en prisión en 2006, en la que Víctor Manuel describía el disparo ante otros reclusos, reabrió el debate público y llevó a Borromeo a publicar la transcripción completa, enfrentándose a denuncias por difamación que finalmente fueron desestimadas.

"Suspendido entre el Sol y la Luna", el príncipe parece reconocer esa dualidad

Ese episodio, que los Saboya habrían preferido dejar atrás, acompañó a Manuel Filiberto desde la adolescencia. Durante los años más difíciles, él asumió el papel de defender a su padre, incluso cuando el caso ya había sido juzgado y no podía reabrirse. La tensión pública con Borromeo, las dudas recurrentes y la exposición mediática añadieron una dimensión emocional compleja a una historia que nunca se cerró. En palabras y opinión de la periodista y mujer de Pierre Casiraghi, "negar la verdad arruinó su vida".

Beatrice Borromeo (Astreafilms) en el rodaje de Il Principe para Netflix© astreafilms
Beatrice Borromeo (Astreafilms) en el rodaje de Il Principe para Netflix© astreafilms
Dos imágenes de Beatrice Borromeo (Astreafilms) en el rodaje de Il Principe para Netflix

En las fotografías que Manuel Filiberto comparte desde Cavallo aparece una frase que él mismo escribe y que, en Italia, es una expresión habitual de tono poético: Sospeso tra il Sole e la Luna. Suspendido entre el Sol y la Luna. Es una fórmula simbólica para describir ese punto intermedio entre luz y oscuridad, entre dos fuerzas que conviven. En este contexto, funciona casi como una declaración: el eclipse que ha ido a contemplar y la isla que lo acoge representan exactamente esa dualidad. Cavallo fue para él luz, infancia, veranos, la villa familiar emergiendo de la roca, y también sombra, por el episodio que marcó para siempre la historia de los Saboya. Al elegir esa frase, el príncipe parece situarse en ese espacio suspendido donde se encuentran memoria y presente, claridad y herida: el mismo territorio simbólico desde el que ha decidido mirar este eclipse.