El mercado de Madrid que tiene casi 100 años y esconde un paraíso gastronómico


Con sus puestos de toda la vida y la llegada de emprendedores con ideas nuevas, este mercado hace latir el barrio pegado al Manzanares, donde se viene a llenar la cesta y también a probar cocinas de todo el mundo.


Mercado Tirso de Molina
29 de septiembre de 2026 a las 17:30 CEST

En el distrito de Latina, justo al otro lado del río Manzanares y cerca de Madrid Río, se alza uno de los mercados más singulares de Madrid, el mercado de Tirso de Molina, situado entre las calles Doña Urraca y Doña Berenguela, en el barrio de Puerta del Ángel.

El mercado Tirso de Molina cuenta con 32 puestos.© mercadotirsodemolina.es
El mercado Tirso de Molina cuenta con 32 puestos.

Pese a su nombre, conviene aclarar que no debe confundirse con la famosa plaza del mismo nombre que está a un paso de la Puerta del Sol. A finales del siglo XIX, la plaza de Tirso de Molina se encontraba en el barrio de Puerta del Ángel y acogía los puestos del mercado en la calle. El edificio actual se construyó en 1932 y adoptó el nombre de la plaza original, pero años más tarde, en 1941, se llevaron el nombre a la antigua plaza del Progreso, la actual plaza de Tirso de Molina, donde se monta el mercado de flores.

El mercado de Tirso de Molina mantiene toda la esencia de los mercados de barrio, con el ajetreo de los comerciantes levantando la persiana cada mañana, la llegada de los repartidores de producto fresco, el olor a café recién hecho, las conversaciones entre vecinos y tenderos. Un mercado lleno de vida que ha rejuvenecido, como lo ha hecho también el barrio.

UNA HISTORIA CASI CENTENARIA

El edificio de estilo ‘fábrica’ fue diseñado y construido en 1932 por el arquitecto municipal Luis Bellido, conocido por la creación del Matadero de Madrid o la Casa de los Portugueses. Su estilo es un ejemplo bien conservado de la arquitectura civil de la Segunda República: planta rectangular, zócalo de granito y ladrillo visto en los paramentos exteriores. La estructura interior, con cerchas metálicas que cruzan las naves, permite crear grandes espacios diáfanos y una iluminación natural que inunda todo el mercado.

Mercado de Tirso de Molina
Mercado de Tirso de Molina

Si te fijas bien, verás que guarda cicatrices visibles de su pasado: durante la Guerra Civil sufrió el ataque de bombardeos y hay dos vigas del techo que muestran restos de metralla de obús tras un impacto. Este mercado es, además, uno de los pocos sitios que conserva los escudos de la República sobre las dos puertas de entrada.

EL PESCADO DE ANTONIO Y LOS TÉS DE MARISA 

Dentro del mercado, la sala principal acoge 32 puestos en total, con bares y locales comerciales, todos en una planta, dedicados a la venta de carnes, pescados, charcutería, frutas... Entre los pasillos, las generaciones se cruzan: los comerciantes de toda la vida conviven con nuevos emprendedores que han dado un giro a su vida, y muchos puestos tienen entrañables historias familiares detrás.

Pescadería Antonio Lázaro, todo un clásico del mercado© mercadotirsodemolina.es
Pescadería Antonio Lázaro, todo un clásico del mercado

Uno de los nombres más emblemáticos del mercado es la Pescadería Antonio Lázaro, donde se pueden encontrar mariscos y pescados frescos ‘de confianza’, y eso se nota, sobre todo, las mañanas de los viernes y sábados, cuando el puesto está de bote en bote y el pescadero, rodeado de merluzas, boquerones y lenguados, sigue encargándose de servir el producto con la misma pasión: “Empecé a los 14 años y es lo que más me gusta del mundo”, explica. Su hijo Antonio regenta otro puesto, Mariscos Antonio, donde vende y prepara pescados y mariscos cocidos y a la plancha. La saga continúa.

La Carnicería Rodríguez es otro de esos puestos que no puede faltar en una guía de mercado con alma. Carnes seleccionadas, cortes tradicionales, trato cercano: todo eso ha convertido a la carnicería en una referencia para quienes compran al estilo clásico. Javier heredó el puesto de Vicente, su padre, y es de los pocos relevos que perduran en el mercado.  

Las fruterías del mercado ponen la nota de color y frescura© mercadotirsodemolina.es
Las fruterías del mercado ponen la nota de color y frescura

La familia más veterana era la de los fruteros de Frutas y Verduras Alberto, creada por los abuelos Alberto y Margarita, que empezaron vendiendo primero en las bancas de la calle y luego en el moderno mercado. La frutería pasó a los hijos y después a los nietos, pero ya sin relevo. Ahora, en su lugar, se venden las paellas y arroces de Paellamar, famosas en todo el barrio y más allá.

Charcutería Cristóbal, siempre con una sonrisa© mercadotirsodemolina.es
Charcutería Cristóbal, siempre con una sonrisa

Cristóbal siempre recibe a los clientes con una sonrisa en su charcutería, donde se sirven embutidos artesanales, quesos y conservas selectas. Un mostrador lleno de tentaciones que te envasa al vacío para que conserve todo el sabor. La mirada se gira, irremediablemente, al pasar delante del puesto de Vivir Jamón Siglo XXI, con la imagen de los jamones colgados del techo y todo un universo de ibéricos. Te asesorarán si quieres llevarte un jamón entero o si lo prefieres cortado a mano.

Además de esos puestos históricos, el mercado cuenta con fruterías, pollerías, encurtidos y una panadería que rescata los sabores tradicionales: Pan Domé, con panes artesanales, horno diario y una bollería clásica, como los roscones, junto a otra más original, como sus croissants en forma de bola. En Tartasico también nos endulzan la vida con tartas y postres latinos. Y en La cocina de mi vecina, los niños se enamorarán de sus galletitas en forma de dinosaurio.

VUELVE EL ULTRAMARINOS

Los colmados son los modernos ultramarinos del mercado y, curiosamente, al frente se encuentran emprendedores que han dado un giro a su vida para dejar a un lado el mundo del periodismo y convertirse en tenderos. En Casa Alejo encontrarás productos gourmet selectos, desde vinos a ahumados y vermuts. Colmado Atlántico, dedicado a productos del mar y la costa, con conservas, quesos y delicias atlánticas llegadas de Galicia y de Portugal. En Beer Planet, Josechu ha dado rienda suelta a una de sus pasiones: la cerveza. Cuenta con grifos de cervezas artesanas y cerca de 80 referencias de todo tipo. Abre los fines de semana y hay que estar atentos a las catas que organiza.

Colmado Atlántico, ultramarinos finos© mercadotirsodemolina.es
Colmado Atlántico, ultramarinos finos

Marisa Kohan está al frente de El Rincón Ecológico, una joya eco dentro del mercado con una gran variedad de productos y donde los amantes del café y el té encuentran su paraíso. ¿Su recomendación? La selección de tés verdes y la receta original (y secreta) de su cúrcuma latte.

ALMA, Alimentos de Madrid, el colmado de Elvira Lalana© A.H.
ALMA, Alimentos de Madrid, el colmado de Elvira Lalana

El último colmado que ha abierto es ALMA, Alimentos de Madrid, donde Elvira Lalana te llevará por toda la Comunidad de Madrid descubriendo quesos, vinos, dulces, aceites, ahumados, el mejor chorizo del mundo de la sierra de Guadarrama, las anchoas del Cantábrico de Conservas Santoña, la leche de Móstoles o el salmón ahumado de Madarcos. Todo un descubrimiento.

CAÑAS, TORTILLA Y ESCABECHES

Más allá de los puestos de abastos, el mercado de Tirso de Molina se ha convertido en un destino gastronómico con mucho sabor. Bajo su techo conviven varios bares, restaurantes y espacios gastro donde se reúne la gente del barrio.

Una de las figuras más entrañables del mercado es Paula Bao. El bar de (la china) Paula es el bar del mercado, el de siempre. Son los primeros en abrir y los últimos que salen por la puerta. Su pincho de tortilla, los callos con garbanzos de los jueves y el pollo picante merecen por sí solos la visita.

La Tramoya, una de las paradas gastronómicas imprescindibles© mercadotirsodemolina.es
La Tramoya, una de las paradas gastronómicas imprescindibles

La TraMoya es una de las propuestas gastronómicas más destacadas. Aquí, Fernando sirve cocina casera con un punto creativo: raviolis de rabo de toro, canelones rellenos, lentejas al curry y tacos veganos, todo con productos frescos del propio mercado. Ha hecho una ampliación con el nombre Bar 180º, con cocina abierta, donde elabora hojaldres, quiches, platos al horno.

Silvestre, en el Mercado Tirso de Molina© mercadotirsodemolina.es
Silvestre, en el Mercado Tirso de Molina

En Silvestre, la cocina fusión llena la carta de tapas y raciones, con platos clásicos que se rediseñan con un toque contemporáneo. Malamé cocina platillos gaditanos y en La Desahuciada son famosos los escabeches de Nacho y José, y en cuanto suben la persiana… ¡se llena!

CON SABOR A PERÚ, MÉXICO Y LA PAELLA DEL DOMINGO

En Chalaca podrás vivir la experiencia gastronómica de Perú sin salir del mercado de Tirso de Molina, con los mejores ceviches, causas limeñas, choritos a la chalaca. Y para beber, cervezas peruanas: Cusqueña, Pilsen o Cristal. Pero si buscas sabores mexicanos, tu sitio es Cuxta. Podrás degustar y comprar productos mexicanos, además de disfrutar de tortillas y totopos completamente caseros, entre otras delicias. Y no dejes de probar sus cócteles, ¿qué tal una Margarita o un Tequila Sunrise?

Más de una decena de arroces diferentes en Paellamar© paellamar.com
Más de una decena de arroces diferentes en Paellamar

Si te apetece tomar un buen arroz, Paellamar es la mejor apuesta: paellas al momento, elaboradas con mimo y con ingredientes frescos. Las paellas pueden encargarse o pedirse directamente en el puesto, y la experiencia de comer un arroz en pleno mercado añade un extra de autenticidad. Los domingos se pone a tope. El Vegicano es un local vegano con influencias mexicanas: huaraches de verduras, hamburguesas de lentejas o berenjenas con mole te harán flipar. Comparten espacio con La Mercantina, así que la propuesta gastronómica es muy amplia y de mirada ancha, para que todo el mundo se sienta bien sentado en este moderno puesto gastro. 

📍 Mercado Tirso de Molina. Doña Urraca, 15.