La historia entre Manuel Filiberto de Saboya y Adriana Abascal se ha convertido a lo largo del tiempo en una de las proyecciones más significativas del amor. Sin embargo, tras un período de distanciamiento, esta historia ha llegado a su fin, según ha confirmado el propio príncipe en una entrevista en la que, además de conversar acerca de sus propios proyectos, ha querido zanjar una de las cuestiones que se han ido subrayando en las últimas semanas. Una conversación en un momento más que destacado, aunque sirviendo algunas de sus declaraciones sobre su relación como el broche definitivo a una etapa compartida con enorme madurez, afecto y mutuo respeto.
Las declaraciones del Jefe de la Casa de Saboya
"Vivimos un año y medio muy intenso, y ahora se acabó", ha destacado el príncipe Manuel Filiberto en una entrevista concedida a la televisión italiana, dando cierre a una de las historias más destacadas de los últimos tiempos, pues entre el príncipe y la aristócrata existió un vínculo que se convirtió en una historia de romance que ya ha terminado. Ha sido el programa Verissimo –un destacado programa de la televisión italiana– el que ha recogido estas declaraciones a través de una entrevista que ha puesto de relieve una relación que comenzó en el año 2024. Pues son en contadas ocasiones en las que el jefe de la Casa de Saboya se ha abierto públicamente sobre su relación, aunque ha sido en esta ocasión en la que ha querido hablar abiertamente sobre el fin de esta historia de amor. Los dos se conocieron en casa de unos amigos en común en 2024 y aparecieron juntos por primera vez en Córcega a finales de ese mismo año.
Unas palabras que, como decíamos, se han convertido en el broche final a una historia que desde hace semanas venía alimentando una serie de rumores a los que ahora ha puesto fin. Todo ello a consecuencia de la destacada ausencia de Adriana Abascal, pues no ha sido compañera del príncipe Emmanuel en algunos de los acontecimientos más destacados del verano, lo que inevitablemente había creado una narrativa que ahora se convierte en realidad, dejando un mensaje más que sincero en la mencionada intervención: "Estoy feliz de estar soltero. Definitivamente se acabó con Adriana", confirmando la ruptura, añadiendo que esperaba que su relación se volviera amistosa. Asimismo, quien sostiene los cimientos de la Casa admitió haber considerado casarse con Adriana, pero nunca la posibilidad de anular su matrimonio con Clotilde Courau, prefiriendo la idea del divorcio. El príncipe aprovechó la ocasión para rechazar tajantemente la opción de invalidar eclesiásticamente su enlace previo, afirmando: "Nunca dije que quisiera anular el matrimonio".
En su opinión, dar ese paso resultaba "un acto bastante cobarde" que no entraba en sus planes, subrayando: "Creo firmemente en el sacramento del matrimonio y nunca lo haría por mí, por Clotilde ni por las niñas". A continuación, Emanuele Filiberto de Saboya profundizó en la evolución del sentimiento hacia la que fue su esposa, recordando con cariño el trayecto compartido al asegurar que "tuvimos una vida maravillosa y dos hijas a las que amo más que a nada en el mundo". Sin embargo, detalló la realidad de su ruptura y los motivos del distanciamiento definitivo al explicar: "Nos separamos hace cinco años. El amor se había acabado y no quería vivir una vida de mentiras constantes. Nuestra relación nunca fue sincera; le fui infiel". Más tarde, al contemplar las grabaciones del día de su enlace con Clotilde Courau exhibidas en el plató, confesó la emoción que aún le despertaban esos recuerdos manifestando: "Veo estas imágenes y mi corazón late más rápido. Me alegraría verla feliz".







