Eugenia Silva ha vuelto a Formentera, la isla que forma parte de su vida desde hace más de dos décadas y donde encuentra la calma que siempre ha buscado. La modelo y empresaria inaugura allí un verano especial y lo hace disfrutando del sol, del Mediterráneo y de esos atardeceres que tanto la inspiran. En sus redes sociales ha compartido varias imágenes tomadas en la isla, en las que aparece con un bikini negro y un mensaje que resume su manera de vivir este momento: “Mi hora. Ni antes ni después”. Una frase breve que acompaña a una serie de fotografías, en las que se la ve relajada, conectada con el entorno y fiel a ese vínculo profundo que mantiene con esta pequeña isla balear.
Además de mostrar su excelente forma física, Eugenia ha enseñado cómo cuida su piel cuando se expone al sol, compartiendo algunos de los productos que utiliza en su rutina estival. Un gesto habitual en ella, que siempre ha defendido la importancia de proteger la piel y mantener hábitos saludables, especialmente en un entorno como el de Formentera, donde pasa largas temporadas desde hace años.
La cicatriz que simboliza una etapa superada
Entre las imágenes, una ha llamado especialmente la atención: Eugenia muestra con orgullo su cicatriz en la cadera, nueve meses después de la operación a la que tuvo que someterse en octubre de 2025. Fue entonces cuando, desde el hospital, compartió la difícil situación que llevaba tiempo afrontando: padecía artrosis severa, una enfermedad que ya afectaba a su día a dia.
“Era algo que sabía que iba a necesitar tarde o temprano. La artrosis en la cadera había avanzado y el dolor ya me impedía llevar mi ritmo habitual. Por eso decidimos que era el momento de intervenir para mejorar mi calidad de vida”, explicó entonces a nuestra revista. La cirugía consistió en la colocación de una prótesis de titanio, un procedimiento importante pero necesario para recuperar movilidad y reducir el dolor. “Estoy muy agradecida al equipo médico por cómo me han cuidado”, añadió.
Nueve meses después, la evolución es evidente. La modelo ha seguido un proceso de rehabilitación y ejercicios supervisados por profesionales, y hoy se encuentra perfectamente bien. La cicatriz que ahora muestra en Formentera es, para muchos de sus seguidores, un símbolo de fortaleza y de una etapa que ha logrado superar con constancia y esfuerzo.
En mayo de 2026, la top internacional habló con ¡HOLA! de este momento personal, marcado por una nueva etapa de calma, creatividad y prioridades claras. “Estoy en un momento muy creativo y también muy consciente de dónde quiero poner mi energía y mi tiempo, siempre con la prioridad en la atención y cuidado de mis hijos”, explicó. La modelo está centrada en desarrollar iniciativas propias desde The Crew y Limited, su agencia de representación de talento, además de proyectos personales como The Travel Within x Eugenia Silva "que surge de una reflexión sobre otra manera de viajar y de mirar los lugares", nos contó desde Cannes. Allí se presentó uno de sus últimos proyectos: el corto La Tarata, dirigido por Nicolás Méndez. “Nunca me han asustado los retos, me dan vida, y me encanta aprender y hacer cosas nuevas…”, declaró entonces.
Formentera, su refugio desde hace más de veinte años
El vínculo de Eugenia con Formentera comenzó en 2001, y no durante un verano, sino en invierno, cuando descubrió por primera vez la isla pitiusa. “Era otra isla completamente distinta a la que es ahora. Me atrapó desde el primer momento y supe que formaría parte de mi vida para siempre”, nos contó recientemente.
Su casa, Can Eu, está integrada en el paisaje balear entre pinos, higueras, algarrobos y chumberas. Allí encuentra la paz que buscaba cuando vivía en Nueva York y que sigue necesitando hoy. “Formentera es parte de mi vida; llegué en un momento en el que buscaba paz, tranquilidad y anonimato, y me lo dio”, explicó.
La isla es para ella un lugar de rutinas sencillas: bañarse en invierno, desayunar higos de su higuera en verano, disfrutar del olor a pino o quedarse aislada cuando cierran el puerto por una tormenta. Si tuviera que describirla en tres palabras, lo tiene claro: “Salvaje, arisca y bella”.









