La bonita historia detrás del abrazo de Leonor Watling y Silvia Abascal: un reencuentro que ha tardado más de dos décadas en llegar


La actriz habla con ¡HOLA! Al empezar a rodar su nueva serie, ‘Cabeza alta’ junto a compañeras de su misma generación como Paz Vega, Silvia Abascal y Lucía Jiménez


Silvia Abascal, Leonor Watling, Maggie Civantos y María León, cuatro de las protagonistas de 'Cabeza alta', posan juntas en esta imagen del reparto© Europa Press
Belén JuanRedactora ¡HOLA!
23 de julio de 2026 a las 22:44 CEST

Leonor Watling regresa a la pequeña pantalla con el que, sin duda, es uno de los papeles más desgarradores e intensos de su carrera. En Cabeza alta, la nueva ficción (que Shine Iberia (Banijay Iberia) prepara para Mediaset España) que aborda sin tapujos el espinoso debate del mal uso de la tecnología y la pérdida de la privacidad, la actriz se mete en la piel de Verónica, una directora de instituto que ve cómo su mundo entero se desmorona tras la difusión de un vídeo íntimo. Tal y como nos cuenta para ¡HOLA!, Leonor nos habla sobre cómo están siendo los primeros días de rodaje y el reencuentro con Silvia Abascal, con la que coincidió en A mi madre le gustan las mujeres. 

Leonor Watling, la actriz del reparto de 'Cabeza Alta'© GTRES
Leonor Watling vuelve a la televisión con 'Cabeza alta', una intensa ficción en la que afronta uno de los personajes más duros y complejos de su carrera

Leonor, interpretas a Verónica, el epicentro del tsunami en 'Cabeza alta'. ¿Cómo definirías a tu personaje y al abismo al que se enfrenta?

Verónica es una mujer muy íntegra, la directora de un instituto que se ha desvivido siempre por educar a los chavales en el uso responsable de la tecnología. Y, de repente, es ella la que se convierte en la víctima cuando se viraliza un vídeo íntimo suyo. El abismo no es solo la exposición de su privacidad, sino ver cómo se desmorona su autoridad, su reputación y su mundo profesional en cuestión de segundos. Es una pesadilla que lamentablemente viven muchas personas en la vida real.

Tus compañeras coincidían en que reaccionarían yendo a por todas en los tribunales, aunque admitían que el primer impulso sería meterse bajo una manta... ¿Cómo lo viviría Leonor Watling?

Yo me escondería debajo de una manta, no saldría. Creo que también sería el primer impulso de Verónica, y el de cualquiera, es querer desaparecer, que la tierra te trague. Sientes una vergüenza y una humillación brutales, aunque tú no hayas hecho nada malo. Pero esconderse es, en parte, darles la razón a los que te señalan. El viaje de Verónica en estos dos capítulos es precisamente ese: el de pasar del shock y el aislamiento a levantar la cabeza, dar la cara y reclamar su dignidad. Es un proceso dolorosísimo, pero absolutamente necesario.

El reparto de 'Cabeza alta', posan juntas en esta imagen del reparto© Europa Press
Silvia Abascal, Leonor Watling, Lucía Jiménez, Paz Vega cuatro de las protagonistas de 'Cabeza alta', posan juntas en esta imagen del reparto

¿Qué ha sido lo más complicado de rodar una historia tan frenética en solo dos capítulos?

La intensidad. En la serie original había espacio para el melodrama, para que la trama respirara a lo largo de varios capítulos. Aquí va todo a una velocidad increíble, es un thriller emocional que no te da tregua. Empieza ya con el conflicto arriba del todo. Creo que para el espectador va a ser adictivo; te atrapa y no te suelta.

“Lo que hagas en tu intimidad es soberanamente tuyo”

La serie pone el foco en que el verdadero delito es la difusión. ¿Crees que socialmente aún nos cuesta entender esto?

Totalmente. Seguimos poniendo el foco y la culpa sobre la víctima: "¿Por qué se grabó?", "¿Cómo se le ocurre mandar eso?". Y ese es el gran error. Lo que hagas en tu intimidad es soberanamente tuyo. El delito, y lo que es verdaderamente ruin, lo comete quien roba esa imagen, quien la reenvía por primera vez y cada una de las personas que la abren y la comparten en un chat de grupo. Ojalá esta serie sirva para que, especialmente los más jóvenes, entiendan que darle al botón de "compartir" te convierte en cómplice de un delito.

Leonor Watling y Silvia Abascal en A mi madre le gustan las mujeres© Photo12 via AFP / Archives du 7e
Durante el rodaje de 'Cabeza alta', Leonor Watling se reencuentra con Silvia Abascal más de dos décadas después de compartir reparto en 'A mi madre le gustan las mujeres' de 2002

Silvia Abascal y Paz Vega nos comentaban su desconexión con las redes sociales. ¿Cómo lidias tú con esa presión digital de la profesión?

Me sumo al club de mi generación (risas). Uso las redes de forma muy funcional, para anunciar mis trabajos de actriz o los conciertos con Marlango, pero me cuesta horrores la tiranía del contenido constante. Eso de tener que estar retransmitiendo tu vida para "existir" o para que te tengan en cuenta en los castings me parece una locura extenuante. Yo prefiero vivir las cosas de verdad, no a través de una pantalla. Además, valorar tu privacidad en tu día a día te da una paz mental que no está pagada con ningún like.

¿Cómo ha sido trabajar con este elenco de mujeres tan potente? Cuatro actrices de una misma generación juntas.

Ha sido un regalo absoluto. Con Silvia trabajé hace más de veinte años en A mi madre le gustan las mujeres y reencontrarnos ahora, con el bagaje y las tablas que nos ha dado la vida, es precioso. Y Paz aporta una fuerza y una garra increíbles como mi hermana en la ficción. En el set se respiraba una complicidad muy especial, una energía de protección mutua que traspasa la pantalla y que era fundamental para contar una historia tan dura como esta.

Silvia Abascal, Paz Vega, Leonor Watling, reparto de 'Cabeza alta'© GTRES
Leonor Watling define como "un regalo absoluto" su reencuentro con Silvia Abascal en Cabeza alta: "En el 'set' se respiraba una complicidad muy especial". Además, destaca el trabajo de Paz Vega, de quien asegura que "aporta una fuerza y una garra increíbles" como su hermana en la ficción