Leonor Watling es una de las actrices más destacadas del séptimo arte de nuestro país. La intérprete saltó a un primer plano en el panorama audiovisual español tras su papel protagónico en La hora de los valientes (1998) —película con la que consiguió su primera nominación a los premios Goya— y, poco después, su proyección internacional de la mano de Pedro Almodóvar y su Hable con ella en el año 2002. Desde entonces, su popularidad ha ido in crescendo hasta convertirse en uno de los rostros más aclamados de la pequeña y gran pantalla dentro y fuera de nuestras fronteras.
Este 28 de julio, Leonor cumple 51 años convertida en todo un icono intergeneracional caracterizada por no solo su talento ante las cámaras, si no también por su faceta como vocalista de Marlango. A pesar de haber sido el rostro principal de numerosos guiones que han dejado sin respiración tanto a la audiencia como a la crítica, la mejor historia de la que Leonor ha sido protagonista es la suya propia.
Su infancia, marcada por el ballet y dos culturas
De pequeña se consideraba a sí misma una niña tímida y excéntrica y su desarrollo estuvo especialmente influenciado por la crianza dual que había recibido en casa, al ser de madre británica y padre gaditano —aunque nació y creció en Madrid—. Además, antes de descubrir su pasión por el ballet clásico —en el que comenzó a formarse a los ocho años y que tuvo que dejar tras una grave lesión de rodilla— su gran sueño era convertirse en escultora.
Finalmente de decantó por la actuación y debutó en el cine en el año 1993 con la película Jardines colgantes. Se marchó a Londres a una temprana edad para estudiar interpretación en el Actor's Center de la ciudad del Támesis, volviendo a España para poder afincarse en el cine de nuestro país... y, el resto, es historia. Diez años después de su primera aparición en la gran pantalla consiguió su segunda nominación a los premios Goya por el filme A mi madre le gustan las mujeres (2002), donde estuvo bajo las órdenes de Daniela Fejerman e Inés París.
Continuando con sus inquietudes artísticas, Leonor siempre fue una gran admiradora de la música, y en el año 2002 fundó la banda Marlango, junto a Alejandro Pelayo, donde adquirió los roles de letrista y vocalista. En octubre de 2025, la intérprete volvía a coquetear con las partituras cuando lanzó el disco Leo & Leo de la mano del músico de jazz estadounidense Leo Sidran.
Más de dos décadas de amor con Jorge Drexler
La música ha continuado marcando el ritmo de su vida, incluso, alejándonos de su faceta profesional. Fue en la década de los 90, coincidiendo con cuando Leonor regresó a España para comenzar a trabajar en su séptimo arte, cuando la intérprete cruzó su camino con el que sería el gran amor de su vida y padre de sus dos hijos, el músico Jorge Drexler.
Se conocieron gracias a unos amigos en común, aunque ese encuentro fue pasajero y tuvieron que pasar cerca de diez años hasta que la chispa surgiera entre ellos. "Nos presentaron y después no nos vimos hasta después de 10 o 15 años. Yo ya me había enamorado de ella antes de conocerla", confesaba el cantautor en el año 2023 durante su intervención en el programa Viajando con Chester.
Una vez se reencontraron, la química fue inevitable y Leonor y Jorge comenzaron su relación en el año 2005 y, desde entonces, se han mantenido inseparables —tienen dos hijos juntos; Luca y Leah, quienes nacieron en 2008 y 2011 respectivamente— y su amor sigue siendo igual de inquebrantable que el primer día. "Te quiero, te querré, te quise siempre, desde antes de saber que te quería", escribía el músico con motivo de su 20 aniversario. "No tiene explicación. No tiene sentido. 20 años son muchos años. Son todos los años. Gracias por cruzarte en mi camino. Gracias por quedarte a mi lado. De todas las versiones que podía tener mi vida, nunca imaginé una tan maravillosa (y complicada, real, aterradora, bella)", respondía la actriz, igualando su sentimiento.









