El país nórdico se prepara para el mayor despliegue de seguridad de los últimos tiempos para mostrar el respeto hacia quien reinó sobre la nación en los últimos treinta y cinco años. Será este 9 de septiembre cuando los miembros más destacados de la realeza de Europa se den cita en la Catedral de Oslo para despedir a Harald V de Noruega, en una fastuosa ceremonia que pondrá de relieve los lazos compartidos entre todas y cada una de las dinastías reinantes que asistirán a este enclave. Ahora, días después de la confirmación de la presencia de Alberto II como invitado en representación de Mónaco, la princesa Charlene se ha sumado a este despliegue de sintonía que tratará de subrayar un reinado excepcional. Un hecho que el Palacio Real de Mónaco ha confirmado a través de un detallado comunicado que desvelaba la asistencia de la Princesa.
El funeral de Harald V, un enclave real
La Catedral de Oslo se convertirá en el mayor enclave de nuestro siglo para mostrar todos los honores hacia el monarca noruego, fallecido el pasado 28 de agosto. Un gesto que provocó el ascenso automático del entonces príncipe heredero a rey del país, bajo el nombre de Haakon VIII. Un reinado que se llevará bajo su mano, acompañado por la reina Mette-Marit, conformando una nueva pareja real entre dinastías. La muerte del rey ha dejado una de las huellas más destacadas de los últimos tiempos, lo que inevitablemente llevará al sumo respeto de cada una de las dinastías reinantes. Una vez completada la lista de invitados que se trasladará hasta el funeral de Estado —que tendrá lugar el próximo 9 de septiembre—, los príncipes Alberto y Charlene se han sumado a esta inmensa lista de mandatarios que se desplazarán hasta el país nórdico para despedirse del rey Harald.
La princesa Charlene, que no acostumbra a viajar al extranjero junto al príncipe Alberto, marcará una de las líneas de excepción al tratarse de uno de los eventos más destacados de nuestro siglo, no solo por la magnitud de que quien nos ha dejado es un rey que ha reinado a lo largo de casi cuatro décadas, sino porque las monarquías europeas —alejadas del más estricto protocolo real— mantienen intactos unos lazos con los que conservan vínculos dinásticos que ahora se traducen en el apoyo más duradero posible. Asimismo, el comunicado trasladado por la Corte Real monegasca anticipaba que las señales de respeto en favor del monarca no perdurarían únicamente en su presencia en el funeral de Estado, sino que irían un paso más allá. "Su Alteza Serenísima el Príncipe ha ordenado que las banderas del Palacio Principesco y de los edificios públicos ondeen a media asta este miércoles 9 de septiembre, de las 08:00 a las 20:00 horas, como muestra de la solidaridad y la amistad que unen al Reino de Noruega y al Principado, así como del apego a los lazos históricos y diplomáticos que los unen".
Un emotivo despliegue con el que todos los miembros de la realeza se darán cita para dar el último adiós a Harald V. Y es que la presencia de la realeza europea en la capital nórdica, sumada a los gestos de duelo en lugares tan distantes como el Principado de Mónaco, reafirma los lazos entre las Coronas reinantes de Europa, cuyo respeto, ahora no solo se traslada al propio monarca que sostuvo la corona por más de tres décadas, sino a quien ahora afronta uno de los mayores retos institucionales de su historia: Haakon VIII, el nuevo rey de Noruega que dará la bienvenida a los mandatarios de un mundo que se reencuentran con el aire más fresco de la capital nórdica.







